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Jornaleros mexicanos denuncian a sindicato de EEUU

Ciudad México. Agencia Reforma. | 18 de Febrero de 2008 a las 00:00
Cientos de inmigrantes mexicanos que trabajan legalmente en los campos de Carolina del Norte aseguran que el sindicato estadounidense Farm Labor Organizing Committe (FLOC) los ha estado estafando desde hace tres años al cobrarles cuotas a cambio de beneficios que hasta la fecha no han podido disfrutar. De acuerdo con documentos obtenidos por Reforma, FLOC cobra 2.5 dólares por cada 100 que gana el trabajador afiliado al sindicato, a cambio de ello, la organización les ofreció prestaciones tales como un seguro de vida, una pensión a los cinco años de cotización, mil dólares para gastos funerarios en caso de muerte en Estados Unidos o México y hasta asesoría legal para obtener la ciudadanía, entre otros beneficios. Sin embargo, unos 800 trabajadores de la asociación de agricultores North Carolina Growers Association (NCGA) afirman que no han recibido ninguna de las prestaciones que les corresponde por ser afiliados y, peor aún, indican que son víctimas de amenazas cuando solicitan su baja. "Hemos recibido amenazas aquí (Carolina del Norte), en Monterrey y en nuestras comunidades de los miembros de FLOC, argumentando que, si renunciamos, no seremos contratados para la próxima temporada o tendremos que pagar cuotas de más de 9 mil pesos", señala la denuncia que hicieron los trabajadores. El supervisor de asesores laborales de NCGA, Santos Orellana, quien fue delegado por los trabajadores para que los represente, declaró en entrevista vía telefónica a Reforma que la estafa es millonaria. Orellana explicó que el sindicato empezó a operar en septiembre de 2004 en Carolina del Norte, la temporada es de ochos meses (mayo a noviembre), y existen unos 4 mil 500 jornaleros afiliados a los que les descuenta entre cinco y 17 dólares cada semana, lo que representa un jugoso ingreso para la organización sindical. El presidente de FLOC, Baldemar Velázquez, quien también habló en entrevista telefónica con Reforma, negó las acusaciones argumentando que los inconformes son jornaleros que no están afiliados al sindicato y por tanto no merecen ningún beneficio. "Los que están protestando no son miembros del sindicato, no tengo contrato con ellos", aseveró. Sobre el impedimento para que los trabajadores renuncien, indicó que los jornaleros pueden hacerlo una vez que cumplan el primer aniversario de haberse afiliado, situación que disgusta a los inmigrantes, indicó. Pese a las irregularidades denunciadas, Orellana señaló que los trabajadores también desconocen el contrato colectivo y el estado financiero de los agremiados, versión que contradijo a la del líder de los agremiados. "Somos los primeros que imprimimos copias del contrato y se los entregamos a los trabajadores (...) se los entregamos en las juntas, si ellos no vienen a las juntas no es culpa de nosotros", indicó Velázquez. Además de las inconformidades anteriores, la gota que derramó el vaso y destapó el presunto fraude fue la muerte de tres inmigrantes mexicanos en 2007. Israel Salazar, Alejandro Tapia y Salvador Torres murieron en distintos accidentes en México. Sus familiares reclamaron las indemnizaciones que les correspondían por parte del sindicato, y que según publicidad de FLOC en poder de Reforma, ascendía a mil dólares para funerales en caso de fallecimiento y el pago de un seguro de vida. Sin embargo, la ayuda económica nunca llegó y de acuerdo con la carta que el FLOC envió a los deudos de los inmigrantes tras la reclamación, el sindicato lamentó la muerte de los trabajadores y aclaró que hay "cosas" que todavía no se logran, como la pensión y el seguro de vida. La misiva, firmada por la vicepresidenta del sindicato, Leticia Zavala, señaló que los trabajadores malinterpretaron las políticas del sindicato. "Lo del seguro de vida o de la pensión aún no se ha desarrollado (…) creo que hubo un mal entendido de nuestras pláticas", precisó. El presidente del sindicato, por su parte, desestimó las acusaciones de los trabajadores al afirmar que Orellana y otros trabajadores defienden otros intereses. "Hay un grupo de trabajadores, se sienten amenazados, como que van a perder su autoridad, porque están muy arrimados con sus patrones (los agricultores estadounidenses) y como saben un poco de inglés creen que ya la tienen hecha", agregó. Orellana, en tanto, indicó que los afectados han acudido a instancias tanto en México como en Estados Unidos sin recibir respuesta ni de la Cancillería mexicana, la Embajada, o el consulado mexicano en Carolina del Norte. El representante de los jornaleros inconformes detalló que tanto en Estados Unidos como en México hay abogados que están llevando a cabo los trámites legales para formalizar una demanda. Los campesinos, quienes son originarios de estados de todo México, llegaron a la NCGA con pasaportes mexicanos válidos, identificaciones y visas de trabajo H2A, que autorizan a las empresas a contratar a trabajadores extranjeros cuando no consiguen mano de obra local. Los trabajadores cosechan durante ocho meses productos como camote, pepinos, y tabaco. La NCGA es una asociación que consta de cerca de mil agricultores de Estados Unidos y opera desde 1992. Se dicen víctima de engaño Los jornaleros inconformes denunciaron haber sido víctimas de engaños al ser afiliados a la organización laboral. "Los miembros del sindicato enviaron chicas muy guapas, con minifaldas y que hablaban español para impactar a los trabajadores y motivarlos a que se afiliaran al sindicato", declaró a Reforma Santos Orellana, vocero de los jornaleros inconformes. "A otros les dijeron que sólo estaban llenando encuestas cuando en realidad los estaban afiliando", detalló en entrevista telefónica con Reforma. "Eran señoritas jóvenes de 18 a 22 años, la mayoría de ellas mexicanas", precisó el trabajador. De acuerdo con la denuncia, el FLOC utilizó las 4 mil 500 firmas que obtuvo con los formularios de adhesión disfrazados de encuestas para firmar un contrato colectivo, y actualmente presiona a los no afiliados a que se registren. "Acuden a sus hogares hasta altas horas de la noche para presionarlos como a las 10 u 11 (de la noche)", precisó. Los conflictos entre el sindicato Farm Labor Organizing Committe (FLOC) y la asociación de agricultores North Carolina Growers Association (NCGA) han provocado la salida de socios de la empresa y esto se ha traducido en despidos de trabajadores o en la no renovación de los contratos. De acuerdo con Santos Orellana, representante de los trabajadores, cerca de 3 mil 500 mexicanos perdieron su empleo desde 2004, cuando el FLOC agremió a los primeros jornaleros. "Algunos de ellos (los asociados) se fueron a otras agencias (...) empezaron a contratar a indocumentados y se fueron donde les pagan menos (a los empleados) y por lo general hay más abusos", agregó Orellana.

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