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Líderes religiosos refutan leyes antiinmigrantes

Marcela Cortés, agencia EFE. Desde Orlando, Florida. | 16 de Agosto de 2006 a las 00:00
Líderes religiosos buscan frenar la aprobación de ordenanzas locales que varias comunidades intentan pasar en contra de inmigrantes indocumentados, a la vez que abanderan la lucha por una reforma migratoria justa y humana. Desde vigilias hasta demandas legales son algunos de los recursos a los que religiosos de diversas denominaciones recurren para impulsar lo que consideran es una "lucha justa" para defender a los inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos. Para el obispo católico de Orlando, Thomas Wenski, reconocido por su lucha a favor de los inmigrantes, los gobiernos locales se están extralimitando al aprobar leyes que buscan regular la inmigración. "La legislación sobre inmigración pertenece al ámbito del gobierno federal -no a nivel local o estatal- y estas leyes deben y serán desafiadas constitucionalmente", declaró Wenski, que preside el Comité de Política Internacional de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB). Wenski envió una carta al Concejo de Palm Bay, en el centro de Florida, para persuadirles de aprobar una ordenanza que penalizaría a las empresas que contraten inmigrantes indocumentados. La concejales de Palm Bay, donde residen más de 8 mil hispanos, se disponen a votar este jueves la propuesta, que convertiría a la ciudad en la primera del estado en aprobar una medida de este tipo. Hazelton, en Pensilvania, y Riverside, en Nueva Jersey, aprobaron recientemente ordenanzas que penalizan a aquellos empleadores que contraten inmigrantes indocumentados y a los propietarios que les alquilen casas. De acuerdo con Wenski, este tipo de ordenanzas lejos de favorecer a la comunidad tiende a perjudicarla. "Como hemos visto en otras partes, este tipo de ordenanzas generan 'calor' pero poca luz, tensan las relaciones en la comunidad y agravan tensiones existentes en lugar de ayudar a los recién llegados, incluso a los legales, a integrarse a la sociedad", dijo el obispo. Para el religioso, que impulsa una campaña nacional de la Iglesia Católica que aboga por una reforma migratoria amplia y humana, la solución a la inmigración ilegal no está en "castigar" a los indocumentados. "Debemos poner un rostro humano a la inmigración 'ilegal' para que se entienda que esta gente (inmigrantes indocumentados) que sólo quiere trabajar duro para ayudar a sus familias no están quebrantando las leyes, sino más bien siendo "quebrantados" por ellas", aseveró el prelado. El obispo insiste en que una reforma migratoria justa debe incluir una vía de legalizar a los indocumentados que están dentro de Estados Unidos. También exige una mayor cuota de visas para reunir a miembros de una misma familia y un programa de trabajadores temporales que responda a la demanda del mercado. La Coalición Nacional Latina de Líderes y Ministros Cristianos (CONLAMIC) también ha dado un paso al frente en defensa de los inmigrantes indocumentados al demandar hace poco más de una semana a la ciudad de Riverside por adoptar una ordenanza que la agrupación religiosa considera "discriminatoria". "Esperamos que esta demanda ayude a establecer un precedente legal que detenga otras propuestas similares, pero estamos preparados con nuestros abogados para ir estado por estado a defender a nuestros hermanos latinos en contra de estas ordenanzas discriminatorias", dijo el reverendo Miguel Rivera, presidente de la organización que agrupa a más de 15 mil iglesias en Estados Unidos. El líder religioso destacó el papel de "defensores" de los indocumentados que deben desempeñar organizaciones como la suya ante lo que considera son "ataques racistas" de grupos antiinmigrantes. "Este tipo de medidas que están adoptando ciudades como Hazelton, Riverside y ahora Palm Bay sólo demuestran la ignorancia y el odio racial de las personas que las impulsan y en la mayoría de los casos nosotros somos la única defensa con la que cuentan nuestros hermanos indocumentados", afirmó. De acuerdo con el religioso, al menos el 38 por ciento de los miembros de las congregaciones de CONLAMIC y el 17 por ciento de los pastores de la agrupación son indocumentados. Además de los esfuerzos que llevan a cabo localmente, la agrupación busca incidir en el debate migratorio mediante una campaña con la que buscan refutar a los congresistas que votaron a favor de la ley Sensenbrener. La ley Sensenbrenner se conoce como HR 4437 y fue aprobada por la Cámara de Representantes el 16 de diciembre. Entre otras medidas, la versión recomienda criminalizar la estadía ilegal, acelerar las deportaciones, cancelar el sorteo de la Lotería de Visas y castigar a quienes ayuden o den trabajo a un indocumentado. La Ley Sensenbrenner también incluye la construcción de un nuevo muro en la frontera con México y la construcción de nuevas cárceles para albergar a indocumentados que sean arrestados por las autoridades. "Hemos identificado a todos los congresistas que votaron a favor de esta ley y hemos establecido una batalla en contra de estas personas al convencer a nuestros hermanos latinos a que voten en contra de ellos, porque ninguno de ellos merece ser nuestro representante", indicó Rivera.

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