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Mexicana en EEUU busca evitar ser deportada

Tara Burghart, agencia AP. Desde Chicago. | 16 de Agosto de 2006 a las 00:00
Defensores de inmigrantes en todo Estados Unidos han tomado la causa de una madre soltera que buscó refugio en una iglesia de Chicago en vez de presentarse a las autoridades para su deportación a México, mientras las autoridades federales decían que no hay derecho de asilo en una iglesia según la ley estadounidense. Elvira Arellano, de 31 años, continuaba el miércoles por segundo día en el interior del Templo Adalberto de la Iglesia Metodista Unida con el respaldo del pastor de la congregación. Estaba con su hijo Saúl, de 7 años, nacido en Estados Unidos. Funcionarios de la Agencia de Inmigración y Aduanas dijeron que no hay nada que le impida al gobierno estadounidense arrestar a Arellano en el templo, aumentando la posibilidad de un espectáculo en que los agentes irrumpan en una iglesia y la saquen a rastras. "La señorita Arellano ha violado voluntariamente las leyes de inmigración estadounidense y ahora enfrenta las consecuencias de sus acciones al no haber cumplido con presentarse ante las autoridades de inmigración", dijo la portavoz Gail Montenegro. "La arrestaremos y la deportaremos tal como establece la ley a la hora y en el lugar adecuados". En Phoenix, Martín Manteca del grupo Mi Familia Vota dijo que grupos de activistas hispanos organizaban una vigilia en respaldo de Arellano. "Ella es el rostro del movimiento", dijo Emma Lozano, director ejecutivo del grupo Centro Sin Fronteras en Chicago, quien estaba en la iglesia con Arellano. Lozano dijo que también se organizaba un evento en Detroit. Dolores Huerta, líder que organiza a los trabajadores agrícolas en todo el país, planeaba viajar a Chicago para darle su respaldo a Arellano, según dijo la hija de Huerta, Alicia. Unas cuantas decenas de personas que se congregaron en el local de la iglesia, se sentaron en los bancos para rezar por Arellano. Pero no había barricadas en las puertas ni intentos de fortificar la iglesia. Arellano, que preside el grupo United Latino Family, que defiende a las familias que podrían ser divididas por una deportación, tenía la orden de presentarse en la oficina de inmigración de Chicago el martes a las 9 de la mañana, pero en vez de hacerlo se dirigió a la iglesia, de donde es miembro en actividad. La mujer dijo que si las autoridades la requerían, tendrían que venir a arrestarla. "Soy madre soltera. Mi hijo es ciudadano", señaló. "No soy terrorista ni criminal, soy madre de familia y él es mi hijo", agregó. Arellano, que habló el martes por intermedio de un traductor, señaló que su hijo teme que sean separados. "Quiero quedarme aquí por mi hijo. Quiero darle un futuro mejor, una vida vida", agregó. Arellano, quien fue deportada poco después de cruzar ilegalmente la frontera hacia Estados Unidos en 1997, comentó que regresó unos días más tarde, vivió en Oregón durante tres años y se mudó a Chicago en el 2000. Fue arrestada en el 2002 en el Aeropuerto Internacional O'Hare de Chicago, donde trabajaba como personal de limpieza y posteriormente fue hallada culpable de suministrar un número de Seguro Social falso al solicitar empleo. El pastor Walter Coleman dijo que su congregación le ofreció refugio a Arellano después de orar por su problema. Coleman dijo que no creía que Arellano tenga que elegir entre dejar atrás a su hijo o sacarlo de su casa. "Ella representa la voz de los indocumentados, y creemos que es nuestra obligación, nuestra responsabilidad, que esa voz tenga un estrado para que pueda ser escuchada", agregó Coleman. Iglesias y sinagogas trataron de dar santuario a inmigrantes ilegales que escapaban de la guerra en El Salvador durante los años 80. Susan Gzesh, que da charlas en la Universidad de Chicago y ha brindado ayuda a iglesias en esos casos, dijo que cree que las autoridades federales nunca ingresaron a las iglesias a hacer arrestos.

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