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Racistas de extrema derecha están en disputa, sólo unidos sobre seguridad frontera

Tim Gaynor, agencia Reuters, y agencia AP. Desde Phoenix, Arizona, y Kansas City. | 16 de Agosto de 2006 a las 00:00
Más de un año después de sus primeras operaciones de vigilancia en la frontera entre México y Estados Unidos, los voluntarios civiles de las patrullas Minuteman están divididos y muchos se preguntan si la influencia de su movimiento ha decaído. Los Minutemen saltaron a la luz pública en abril del 2005, cuando su fuerza compuesta por amas de casa, trabajadores de oficina y veteranos de guerra se dedicó a acampar en sillas de jardín en el sur de Arizona para detectar a los inmigrantes ilegales que trataban de cruzar la frontera desde México. Dieciséis meses más tarde, los fundadores del movimiento se han separado agriamente y muchos aún se preguntan como un grupo disidente gastó 1,6 millones de dólares en dinero de donaciones. Considerados como vigilantes por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y cazadores de inmigrantes por México, los activistas se han esforzado en destacar lo que ven como el fracaso del gobierno federal de asegurar la frontera de 3.200 kilómetros y terminar con la inmigración ilegal. El fundador original del Proyecto Minuteman, Jim Gilchrist, de 57 años, un contador retirado de California, ya no habla con su ex aliado Chris Simcox, con quien planeó los primeros patrullajes en Arizona. Por su parte Simcox, un ex profesor y editor de periódicos que encabeza separadamente el Cuerpo de Defensa Civil Minuteman de Arizona, enfrenta el pedido de algunos ex integrantes de la organización para hacer una auditoría completa de todas los donativos hechos a su grupo. El mes pasado se quejaron de que el grupo, una corporación privada, no han publicado estados financieros explicando cómo se gastaron los donativos entregados para comprar equipos, aunque Simcox ha negado vigorosamente cualquier uso inapropiado de los fondos. "Se trata de individuos molestos que ya no son parte de nuestra organización, quienes por alguna razón personal desean ensuciar nuestra imagen," dijo Simcox, de 45 años, a Reuters en una entrevista telefónica. "Hemos contratado contadores y auditores (...) para que se encarguen de todo el dinero y estamos en buenas condiciones," explicó. Pese a que el movimiento nunca ha contado con más que unos cuantos miles de voluntarios, los analistas dicen que el movimiento logró establecer en la agenda nacional el tema de la seguridad fronteriza y del cumplimiento de la leyes de inmigración.

Secciones locales de Minuteman brotan lejos de la frontera

Un policía jubilado de los suburbios de Kansas City está creando una sección local de la organización anti-inmigrantes Minuteman Civil Defense Corps, una de decenas de ramas que están apareciendo en el centro de Estados Unidos a medida que el organismo se extiende más allá de la frontera con México. Ed Hayes, quien se unió a la organización hace apenas seis meses, dijo que los Minutemen esperan identificar a los inmigrantes ilegales en sus casas y sus trabajos para presionar a las autoridades federales a que apliquen las leyes de inmigración, puerta por puerta. "Quien quiera puede irse a la zona fronteriza, pero yo siento que hay suficiente por hacer aquí", dijo Hayes, un abuelo de 64 años que reside en Overland Park, Kansas. "Si usted va a las tiendas los sábados, están llenas de inmigrantes ... Muchos no hablan nuestro idioma y usted puede estar seguro de que son ilegales". El polémico grupo de vigilancia civil es mejor conocido por enviar a sus miembros a montar guardia en zonas del desierto del suroeste, cerca de la frontera de México, para alertar a las autoridades sobre la presencia de inmigrantes ilegales. Los miembros más recientes dicen que las propuestas que buscan allanarle el camino a los indocumentados para que obtengan la ciudadanía los motivó a volverse más activos en el centro del país. El coordinador nacional de entrenamiento del grupo, Greg Thompson, dice que ha entrenado a unos 30 nuevos líderes locales de los Minutemen en los últimos dos meses y medio. Agregó que la mayoría de las nuevas secciones están brotando en áreas como Sioux Falls, Dakota del Sur, y en Omaha, Nebraska, que hasta muy recientemente están experimentando los cambios demográficos que han ocurrido desde hace varias generaciones en estados tradicionalmente más poblados por inmigrantes, como Texas y Arizona. En Misurí, dónde la oficina federal del censo dice que la población inmigrante ha aumentado 31% en los últimos cinco años, el grupo está abriendo ramas en Springfield y Joplin, dos ciudades cerca de plantas de procesamiento de carne avícola, que frecuentemente dan trabajo a hispanos.

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