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Goya Foods: un inmigrante en la ruina invirtió 1 dólar y creó el mayor imperio de comida latina en EE.UU.

Washington. Agencias. | 4 de Febrero de 2019 a las 20:42

Completamente arruinado, en las primeras décadas del siglo XX Prudencio Unanue compró con solo 1 dólar una marca que hoy factura más de 1.500 millones de dólares al año.

Se trata de Goya Foods, una firma que vende todo tipo de alimentos de origen hispanoamericano, como frijoles, arroz, carnes y mariscos enlatados, condimentos, queso, aceite y hasta platos congelados.

Con cuatro hijos que mantener, Prudencio era un inmigrante que tras fracasar con su humilde negocio de exportación de radios, un amigo le ofreció que vendiera -cuanto antes- un cargamento de 500 cajas de sardinas proveniente de Marruecos.

"Las cajas venían con una etiqueta que decía Goya ", le cuenta a BBC Mundo Joseph Pérez, vicepresidente de Goya Foods, la empresa que terminó convirtiéndose en el mayor imperio de comida latina en Estados Unidos.

Corría el año 1936 y a Prudencio le pareció que el nombre de aquella etiqueta era perfecto: simple y fácil de pronunciar en español y en inglés. Entonces decidió que su nueva aventura comercial llevaría ese nombre, convencido de que esta vez sí lograría su objetivo.

Y compró la marca por 1 dólar. Ahí comenzó la historia.

Su llegada a Nueva York

Prudencio Unanue desembarcó junto a su esposa en Nueva York en 1921, proveniente de Puerto Rico. Su familia había emigrado desde España a la isla en los primeros años del siglo XX.

Allí se instaló en el barrio latino de Harlem y en 1936 compró una empresa quebrada (Seville Packing Company) y la marca Goya.

Comenzó importando productos desde España -como aceitunas y aceite de oliva- para venderle a los expatriados españoles, pero rápidamente expandió el negocio a la importación de alimentos desde América Latina.

En la década de los 60 llegó la primera oleada cubana y así, poco a poco, los inmigrantes latinos se fueron abriendo espacio en los distintos estados del país, y de la misma manera el negocio comenzó a expandirse.

Las campañas de marketing fueron diseñadas cuidadosamente para llegar al gusto de cada comunidad de inmigrantes, tomando en cuenta que la comida es una de las formas más evidentes de conectar con la tierra de origen.

A Prudencio lo sucedió su hijo Joe, quien heredó el desafío de expandir Goya a nivel internacional y hoy la firma está bajo la dirección ejecutiva de su nieto: Robert Unanue.

En la década de los 70 finalmente estableció su sede central en Nueva Jersey.

El crecimiento inicial de la empresa estuvo focalizado en el noreste del país -desde Boston a Washington- aunque más tarde se expandió hacia Miami.

Desde ahí creció hacia Atlanta, avanzando hacia la costa este para llegar a estados como Texas y California.

En los últimos años, Goya ha abierto cinco fábricas y centros de distribución en Texas, California, Georgia y Nueva Jersey, para intentar llegar a una comunidad hispana que supera los 55 millones de personas, según el centro de estudios Pew Research Center.

Y aunque en sus inicios Prudencio Unanue se dedicaba a importar, hoy la empresa fabrica la mayor parte de sus productos en Estados Unidos, Puerto Rico, República Dominicana y España.

El resto los importa desde países latinoamericanos, donde ha creado alianzas con empresas locales.


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