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Propuesta podría declarar a Los Ángeles como «Ciudad Santuario»

Los Ángeles. Agencias | 8 de Febrero de 2019 a las 12:42
Propuesta podría declarar a Los Ángeles como «Ciudad Santuario»

El Concejo Municipal de Los Ángeles considerará el viernes una resolución que declararía a Los Ángeles una "ciudad de santuario" para los inmigrantes, aunque no sería vinculante y no cambiaría ninguna ley de la ciudad.

La resolución fue aprobada por el Comité de Asuntos de Inmigrantes, Derechos Civiles y Equidad hace más de un año y representaría "una declaración declarativa de nuestros valores, de nuestra visión, de nuestros compromisos", dijo el concejal de la Ciudad Gil Cedillo a City News Services cuando introdujo la resolución por primera vez en septiembre de 2017 con el presidente del Consejo, Herb Wesson.

Si bien no existe una definición legal de una ciudad santuario, generalmente se aplica a los municipios que limitan la cooperación con las autoridades federales en materia de inmigración.

Abrazar el término se ha convertido en una forma en que las ciudades pueden desafiar al presidente Donald Trump, quien ha tratado de cortar algunos fondos federales para santificar ciudades.

El Departamento de Policía de Los Ángeles ha tenido una política de larga data de no iniciar el contacto con personas basándose únicamente en su estatus migratorio y no les da a los agentes de inmigración acceso a sus cárceles o presos a menos que tengan una orden federal.

Debido a esas políticas, a menudo se hace referencia a Los Ángeles como una ciudad santuario, aunque nunca ha aceptado oficialmente el término como lo han hecho otras ciudades, incluidas San Francisco y Santa Ana.

La ciudades de Orange y Newport Beach podrían considerar unirse a la lista de las comunidades que rechaza la ley santuario.

La resolución dice que reafirma la posición de la ciudad de que la aplicación de la ley federal de inmigración es una función exclusivamente delegada al Congreso de los Estados Unidos por la Constitución de los Estados Unidos, y que los recursos locales utilizados para hacer cumplir la ley federal de inmigración serían inconstitucionales.

También dice que Los Ángeles es una "ciudad de santuario, que protege los derechos humanos de todos nuestros residentes".

El ‘ilimitado acoso’ es hacia los migrantes

“Gracias a Trump, al inmigrante más vulnerable se le ha atacado, vilipendiado, satanizado, estereotipado como delincuente, narcotraficante, violador, asesino en serie y toda una letanía de epítetos propios del racismo, la xenofobia y el rechazo, simplemente por ser ‘el otro’”.

Si alguien puede sentirse acosado en este preciso momento por el que atraviesa la historia de Estados Unidos es el migrante, sobre todo el hispano.

Por eso extraña sobremanera que desde su posición privilegiada, el actual ocupante de la Casa Blanca ahora eleve una airada queja en el sentido de que hay un “ilimitado acoso” en su contra como presidente, en el momento en que el Congreso se dispone a investigar sus finanzas, una zona oscura que el mandatario no ha querido aclarar, quizá creyendo que el concepto de rendición de cuentas en esta democracia no aplica a su función pública.

Pero él mismo debe recordar que, gracias a él, al inmigrante más vulnerable se le ha atacado, vilipendiado, satanizado, estereotipado como delincuente, narcotraficante, violador, asesino en serie y toda una letanía de epítetos propios del racismo, la xenofobia y el rechazo, simplemente por ser “el otro”.

Es decir, el acoso hacia los inmigrantes en estos poco más de dos años ha sido flagrante e inocultable. Y la historia, por supuesto, ya tiene registro de ello. Su más reciente discurso sobre el Estado de la Unión está ahí para probarlo.

De tal modo que esta desproporcionada reacción del mandatario, si se compara con lo que su incendiaria retórica ha infligido, desde su campaña, a la imagen y a la vida de millones de migrantes que no le gustan, contrasta con lo que él mismo predica y fomenta en su día a día presidencial.

En suma, desde la más alta esfera del poder estadounidense hasta las bases que hacen eco de esa persecución mediante una lacerante retórica antiinmigrante, se ha querido insistentemente minimizar la participación de las familias migrantes en la estructura económico-social de este país.

Ya sea negando su presencia o sus aportes; aterrorizándoles en lugares de trabajo o vecindarios mediante redadas; condenándoles con violencia porque se les sorprende hablando en su idioma en lugares públicos o porque tienen acento; arrestándoles en las mismas cortes donde tienen sus audiencias de inmigración; obligándoles a limitar sus desplazamientos hacia lugares públicos; forzándoles a cambiar de rutinas para sentirse a salvo cerca de sus familias, incluyendo Dreamers y beneficiarios de TPS; negándoles servicios básicos u orillándoles a no solicitarlos por temor a que su proceso migratorio se vea afectado en el futuro, el acoso hacia la mayoría de migrantes, sobre todo de color y carentes de documentos, ha sido una constante cruel de este gobierno.

Y, sin embargo, nadie se rinde, pues hay que sobrevivir, velar por la familia y seguir garantizando ser la generación de relevo de esta zona geográfica del mundo, con documentos o sin ellos, guste o no. Continuar, en pocas palabras, con el ciclo de vida de esta nación, que ha visto tantos cambios a lo largo de su joven historia.

Nadie sabe si el presidente saldrá bien librado de esta próxima querella sobre la multiplicación de su fortuna y los nexos que haya establecido para afianzarla, amén de sus declaraciones fiscales nunca conocidas, pero en ningún modo puede llamarse “acoso”, cuando se tratataría de una investigación que lleva a cabo no una potencia externa, sino una de las ramas legalmente establecidas en el sistema político que rige toda democracia.

No es lo mismo acosar a minorías o a mujeres, que ser llamado a rendir cuentas por el Congreso; no es lo mismo el terror constante infligido por su política de “cero tolerancia” separando menores migrantes de sus familias, que tener que responder a la nación lo que se le estaría legalmente indagando, sobre todo si hay causa probable.

En fin, entre el delirio de persecución y el sentimiento de culpa se lee entre líneas ya el desenlace de esta comedia política.

La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


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