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Masiva emigración de guatemaltecos hacia EEUU

Washington. Agencias | 14 de Febrero de 2019 a las 12:13

Según informaciones de prensa, la emigración de mexicanos y centroamericanos hacia los EE. UU. sigue aumentando, debido principalmente a las condiciones de pobreza y exclusión que imperan en distintas regiones de México, Guatemala, El Salvador y Honduras, así como a la expansión económica estadounidense, que está absorbiendo muchísima mano de obra de inmigrantes. Sin duda, la gente, a lo largo de la historia, siempre ha tendido a buscar mejores oportunidades y condiciones de vida, y de ahí que siempre han marchado hacia tierras y latitudes promisorias con esa mentalidad.

En nuestros países, el estancamiento económico, en el mejor de los casos, es la situación imperante. Además, la explosión demográfica es indetenible, la economía informal no se reduce (en Guatemala equivale al 75 por ciento de la economía), las mafias del crimen organizado se han apoderado de vastas porciones territoriales, el vacío de autoridad formal es elocuente de amplias regiones, la corrupción y la impunidad campean sin castigo, la pobreza extrema sigue golpeando al grueso de la población y la violencia indiscriminada es nuestro pan de cada día.

La poca inversión productiva se ubica en los grandes centros urbanos, fundamentalmente debido a que goza de mayor seguridad jurídica y pública. En el interior del país simplemente no existen garantías para la inversión productiva. Los inversionistas son constantemente hostigados por mercenarios, incluso pagados con dinero extranjero, interesados en acicatear la inconformidad, el desorden y la rebelión. Por otro lado, la inversión privada se ha retraído hasta mínimos históricos debido a la grave incertidumbre jurídico-política prevaleciente. La criminalización de los tributarios ha sido un factor determinante, lo que se atribuye fundamentalmente a que la Administración Pública, el Ministerio Público y los tribunales tributarios ilegalmente decidieron ya no sujetarse al debido proceso administrativo y contencioso administrativo para cobrar los supuestos impuestos omitidos, y se lanzaron a cobrar impuestos mediante el encarcelamiento arbitrario de los contribuyentes. Esto ha redundado en que los tribunales penales se convirtieron en ventanillas de cobro de impuestos, y los métodos para cobrar impuestos justos o injustos, legítimos o no, a cualquier precio, se tornaron extorsivos: Pagas o te meto a la cárcel. También cabe advertir que el amparo, en materia tributaria, se tornó infructuoso debido a sistemáticas consignas antitributarios. En todo caso, las autoridades han llegado al extremo de hacer alarde de cuantos centros de trabajo se han cerrado por problemas tributarios y no del número de nuevas fuentes de trabajo que se han abierto, que, dicho sea de paso, los primeros exceden a las segundas. ¡Qué bien estamos!

Lo anterior sin perjuicio de que el “Paquetazo Tributario 2012”, concebido durante el régimen de Álvaro Colom (2008-12), terminó convirtiéndose en un instrumento que, además de antijurídico y antitécnico, provocó una perniciosa contracción económica, que la hemos venido pagando durante los últimos siete años. Por cierto, esta condición fue agravada por las leyes antiemprendimiento y habilitantes del terror fiscal aprobadas por el Congreso en el año 2016, por cierto de pésima manufactura.

En suma, Guatemala no es visto como un país promisorio para la inversión productiva. Por tanto, si no revertimos la tendencia, con decisión y patriotismo, el desempleo, la desinversión y la violencia seguirán imperando y la emigración seguirá siendo la demencial válvula de escape, por más campañas antiinmigración que se lleven a cabo; y, por supuesto, los enemigos de la democracia seguirán ganando adeptos.


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