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Acusan al gobierno australiano de tratar como criminales a refugiados

Sídney, Australia. Agencia EFE | 15 de Febrero de 2019 a las 11:25

El sudanés Abdul Aziz Muhamat, que acaba de recibir el premio internacional de derechos humanos "Martin Ennals", acusa a Australia de tratar como criminales a los refugiados que, como él, fueron transferidos a centros de detención en islas de Papua Nueva Guinea.

Aziz se hizo conocido por relatar sus experiencias en el centro de detención de la isla de en Manus, que sufragaba Camberra, a través de más de 4.000 mensajes de voz para el podcast The Messenger, producido por el Centro Wheler y The Guardian Australia.

"Ellos nos quitaron nuestras identidades, nos despojaron de nuestros nombres y los reemplazaron con números", dice a Efe QNK002, el código con el que el Gobierno australiano identifica a este miembro del grupo étnico Zaghawa, en Dafur.

Los organizadores del "Martin Ennals" destacan "la persuasiva y convincente defensa de los derechos de los refugiados" de Aziz, quien el pasado miércoles recogió el galardón, en una ceremonia en Ginebra, junto al líder afrocolombiano Marino Córdoba Berrio y la jurista turca Eren Keskin.

El joven de 25 años viajó a Suiza con un permiso especial que le otorgaron las autoridades de Papúa Nueva Guinea para recibir este galardón, que para él y los refugiados en Manus supone "un reconocimiento especial a nuestra lucha por la libertad", dice a Efe en una entrevista por "WhatsApp".

Aziz -a quien el conflicto en Dafur lo empujó en 2013 a intentar llegar por vía marítima a Australia para buscar asilo- puede saborear momentáneamente la libertad, aunque es consciente de que todo terminará en dos semanas cuando vuelva a Manus.

"No he venido a celebrar la libertad, he venido a compartir un mensaje. Voy a regresar a Manus, a donde pertenezco, a seguir en 'prisión'. (Allí) estamos lejos de la civilización y lejos de lo que sabe a libertad", dice Aziz, quien a pesar de ser reconocido como refugiado en 2015 permanece en un "limbo" en condiciones precarias.

Australia retomó en 2013 su política de detención de los "sin papeles" en terceros países y a los que mantiene en unas condiciones que han sido denunciadas por organismos internacionales, entre ellos la ONU.

El gobierno de Camberra sufragó centros de detención para inmigrantes en Nauru y la isla papuana de Manus, si bien éste último fue cerrado en 2017 después de que el Tribunal Supremo papuano lo declarara inconstitucional.

En Manus actualmente quedan unos 600 hombres, en su mayoría ya reconocidos como refugiados, cuya única esperanza es que Estados Unidos los reciba en virtud de un acuerdo suscrito en 2016 con Australia, país que se niega a acogerlos.

Las penosas condiciones en Manus se ven reflejadas en "más de 65 intentos de suicidios en los últimos meses", debido a los problemas mentales por los que atraviesan los refugiados tras más de seis años de incertidumbre sobre el futuro, recuerda Aziz.

A pesar de que estos se encuentran en centros de tránsito en Manus, el entorno es "peor que el centro de detención", reclama el sudanés.

"Tenemos vallas, toques de queda, estamos atrapados en la isla, no tenemos derechos, ni permiso para salir. Papúa Nueva Guinea no es segura, no podemos ir a otro país", describe el activista.

"No somos criminales, somos refugiados", remarca Aziz, al culpar al Ejecutivo de Camberra de querer sacar provecho político de la situación por la que estos hombres, muchos procedentes de zonas de conflictos, intentaron entrar al país oceánico.

Aziz se queja de que el Ejecutivo australiano se refiere a ellos como personas "que se saltan la cola" para pedir asilo y recientemente como "pederastas, violadores y asesinos".

Esta última retórica fue utilizada para intentar evitar una ley que facilita las transferencias médicas de los "sin papeles" a Australia, con el argumento de que permitiría la entrada de criminales y reactivaría la llegada de nuevos barcos con indocumentados.

Pese a la resistencia gubernamental, el Parlamento aprobó esta ley de evacuaciones médicas esta semana, pero inmediatamente después el primer ministro de Australia, Scott Morrison, anunció la reapertura de un centro de detención en la isla Christmas, un territorio australiano a 380 kilómetros de la isla indonesia de Java.

Para Aziz, quien considera que seguir denunciando las injusticias es parte de su "destino", la reapertura de ese significa "volver al punto de partida".

Pero el movimiento para defender a los inmigrantes de Manus no se detendrá porque "la opinión pública ya no escucha mentiras", zanja.


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