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A la caza de polleros de inmigrantes en México

Ciudad de México. Agencias | 2 de Abril de 2019 a las 17:51

Controlan miles de millones de dólares a través de los migrantes. Tienen la capacidad de rentar autobuses y desplazarlos sigilosa o abiertamente o dirigir flujos en las caravanas; portan armas de fuego, se ponen al tú por tú con las autoridades o las sobornan o someten.

 

Ahora mismo se mueven en un ir y venir por diversos caminos de todo el país con el mote de coyotes, polleros, traficantes de indocumentados.

 

No hacía falta que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador lo reconociera puntualmente porque ya diversas corporaciones de seguridad tanto federales como estatales habían dado cuenta de su creciente presencia, pero, aún así, lo dijo el subsecretario de la Secretaría de Gobernación Alejandro Encinas: los traficantes de indocumentados siguen haciendo negocio.

 

Las caravanas de inmigrantes sólo dieron pie a una nueva modalidad. “Estamos haciendo una investigación, porque hay grupos de tráfico de personas en las caravanas”, afirmó Encinas el pasado 24 de marzo cuando en diversas ciudades de Tamaulipas habían “rescatado” a varios grupos de centroamericanos a punto de cruzar la frontera a Estados Unidos.

 

“Siguen en complicidad con la gente de migración, sigue la corrupción y así pasan la zona sur, pasan el itsmo y todas las carreteras hasta Estados Unidos”, advirtió Rubén Figueroa, activista del Movimiento Migrante Mesoamericano. “Ya hasta subieron los precios”.

 

Leticia Gutiérrez, de la Misión Scalabriniana en México, dice que la política del nuevo gobierno en este país está enviando un mensaje ambiguo. “Primero dio 22,000 visas, después dejaron de gestionar administrativamente estos flujos (dejaron de dar visas) y ahora cierra la frontera sur”.

 

El gobierno mexicano apostó a principios de año a dar Visas por Razones Humanitarias a los centroamericanos, pero, cuando la frontera comenzó a saturarse y se canceló este programa coyuntural un mes después,  los caravaneros entraron por su cuenta, mientras otros siguen entrando a escondidas a lo largo de una frontera que no tiene muros, ni ningún mecanismo de contención.

 

En las últimas horas,  agentes de la Fiscalía General de la República en Chiapas capturaron a 338 inmigrantes centroamericanos (81 adultos y 157 menores) que se deslizaban dirigidos por 15 polleros a través de un camino rural, en cinco autobuses.

 

La autoridad no dio detalles de las condiciones de captura de este grupo que violó la Ley de Migración que exige documentos para internarse en México, pero, en otros casos, sí ha sido más explícita.

 

En enero pasado, con la detención de 159 centroamericanos en Acajete, Puebla, se informó que las víctimas habían pagado alrededor de $2,500 dólares a los traficantes para su traslado a Tijuana, pero, a medio camino, los secuestraron en Puebla.

 

En Tamaulipas, el secretario de Seguridad Pública en el Estado, José Luis Pliego, afirmó que  algunos de los integrantes de la “caravana”  asentada en Piedras Negras, contrató servicios de polleros. “Tenemos información suficiente de que el crimen organizado está involucrado”, advirtió.

 

En uno de los operativos conjuntos realizados la semana pasada, agentes del gobierno de Tamaulipas y del Instituto Nacional de Migración, se enfrentaron con traficantes. Uno de éstos murió pero, finalmente, detuvieron 107 migrantes que estaban en espera de ser cruzados.

 

De acuerdo con la Unidad de Política Migratoria del Instituto Nacional de Migración, en el mes de enero México detuvo a poco más de 8,000 indocumentados en su paso por el país.


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