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Imagen de niña llorando en frontera gana premio World Press Photo 2019

Tegucigalpa. Agencias | 12 de Abril de 2019 a las 12:18
Imagen de niña llorando en frontera gana premio World Press Photo 2019

La fotografía es momento, instante: un pedazo congelado que la visión no puede fijar. La fotografía es plasmar un trocito de realidad en un momento concreto y hacer de ello algo tangible. Fotografía es alegría, tristeza, lucha, derrumbe; es sentimiento. El que se conoce como el octavo arte ha dejado momentos históricos; la foto de los obreros en Nueva York suspendidos de una viga metálica sin sujeción alguna; la imagen de un hombre frente a cuatro tanques en Tiananmén, en China; o el fotograma de un marinero y una enfermera fundiéndose en un cálido beso en Estados Unidos. El World Press Photo es un concurso organizado desde 1955 que busca premiar la mejor imagen de prensa del año. Ya hay ganador de 2019, y tiene detrás una historia sobrecogedora.

Yanela Sánchez es una niña pequeña, de dos o tres años, y es de nacionalidad hondureña. En la imagen aparece llorando mientras las piernas de su madre distan prudencialmente de un coche de la autoridad. Detrás de esta, otras piernas y una mano ataviada con un guante de látex que toca la cintura de la mujer. La está cacheando. El 12 de junio Sandra Sánchez alegó que tanto ella como su pequeña habían viajado durante un mes a través de América Central y México para buscar una vida mejor en Estados Unidos. Fatal decisión: Donald Trump acababa de aplicar la “tolerancia cero” y muchos padres fueron separados de sus niños por funcionarios norteamericanos. Sin embargo, tras la difusión de dicha imagen, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos confirmó que este no había sido el caso, y tal fue el revuelo que causó la imagen que Donald Trump se vio obligado a revertir dicha política el 20 de junio. La foto se llama “Niña llorando en la frontera”.

Mención especial merece también el premio “Story of the Year”, una serie de capturas de la realidad que ilustran, como indica el propio nombre, una historia, un relato.

En este caso es una caravana de migrantes (la imagen recibe el nombre homónimo, de hecho) que comienza en San Pedro Sula, en Honduras, y que acabó arrastrando a ciudadanos de Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Viajar así es una garantía: más que hacerlo solo, que es más peligroso, se abre, también, una alternativa de pago de altas tasas a traficantes de personas. “Viajar”, mejor dicho: las jornadas alcanzaban los 30 kilómetros diarios y a menudo el calor picaba demasiado, con hasta 30ºC. Esta caravana ha integrado a 7000 migrantes, de los cuales 2300 son niños.


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