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Temen que niña salvadoreña sea asesinada si la deportan

México. Agencias. | 13 de Abril de 2019 a las 09:35
Temen que niña salvadoreña sea asesinada si la deportan
Laura Maradiaga Alvarado.

El futuro en Estados Unidos de la niña migrante salvadoreña Laura Maradiaga Alvarado, de 11 años, es un dilema.

Laura debió ser deportada este viernes a su país, porque por un error se le excluyó de un proceso al que se incorporó a su madre, Dora, de 44 años, y a su hermana Damaris, de 15, al comparecer en una corte de inmigración en Houston, Texas, el 12 de marzo pasado. La madre y Laura pidieron este viernes a un juzgado de esa ciudad reabrir el proceso, por lo que la decisión final está pendiente.

Si es repatriada, la niña será cuidada sólo por su abuelo, de 75 años, y expuesta a una amenaza de muerte de la Mara 18 (M-18), una pandilla de Centroamérica, México y Estados Unidos. "Queremos detener la deportación", dijo el mexicano César Espinoza, director ejecutivo de Familias Inmigrantes y Estudiantes en la Lucha (FIEL), grupo no estatal de Houston de defensa de migrantes, el cual ayudó a la madre y a la niña a solicitar la reapertura.

"Si la deportan a El Salvador, Laura podría ser asesinada [por la M-18]", advirtió Espinoza en una entrevista telefónica este viernes con El Universal desde Houston. Dora dijo que por riesgos sobre sus hijas y por temor a morir en una venganza de la M-18, porque uno de sus parientes fue testigo de un asesinato de ese grupo en El Salvador, migró con Damaris y Laura a Estados Unidos en 2018.

Al anunciar el jueves pasado en rueda de prensa que si Estados Unidos expulsa a su hija, "me voy con ella", Dora narró el peligro: el testigo del homicidio murió a machetazos, cuatro primos fueron asesinados y dos desaparecieron. El Universal buscó sin éxito en El Salvador una confirmación independiente de esos hechos.

Si es repatriada, la niña será cuidada sólo por su abuelo, de 75 años, y expuesta a una amenaza de muerte de la Mara 18 (M-18), una pandilla de Centroamérica, México y Estados Unidos. "Queremos detener la deportación", dijo el mexicano César Espinoza, director ejecutivo de Familias Inmigrantes y Estudiantes en la Lucha (FIEL), grupo no estatal de Houston de defensa de migrantes, el cual ayudó a la madre y a la niña a solicitar la reapertura.

Al anunciar el jueves pasado en rueda de prensa que si Estados Unidos expulsa a su hija, "me voy con ella", Dora narró el peligro: el testigo del homicidio murió a machetazos, cuatro primos fueron asesinados y dos desaparecieron. El Universal buscó sin éxito en El Salvador una confirmación independiente de esos hechos.

Dora preparó a Damaris y a Laura y huyó de El Salvador, al igual que su hija mayor, Katherine, de 21, hace tres años, quien reside en Houston. Espinoza contó que las tres entraron el 5 de octubre de 2018 a Estados Unidos por la frontera de Texas con México.

A finales de marzo recibieron otra notificación, en inglés, y esperaron al miércoles siguiente para ir a la corte. "Su sorpresa fue que esa notificación les alertó que Laura sería deportada el 12 de abril", indicó.


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