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Marchas, signo de integración de latinos

Maribel Hastings, Diario La Opinión de Los Ángeles. Desde Washington. | 18 de Agosto de 2006 a las 00:00
Las megamarchas por una reforma migratoria integral evidenciaron cómo los migrantes, particularmente los mexicanos por ser mayoría, se han integrado a la vida cívica y política de este país y el papel central que ha jugado en el proceso su red de apoyo conformada por clubes de oriundos-organizados por ellos mismos-, grupos laborales y sindicales, iglesias y medios de comunicación en español, concluyó un reporte presentado ayer. Los migrantes pasaron a ser actores y ahora referencia en un debate que ha polarizado a los diversos sectores involucrados, por lo cual sin duda, ahora son visibles, como se titula el informe "Al fin visibles: la presencia cívica de los migrantes mexicanos en los Estados Unidos" del Instituto Mexicano del Centro Woodrow Wilson y el Departamento de Estudios Latinoamericanos y Latinos de la Universidad de California, Santa Cruz. Sin embargo, es difícil determinar con precisión el impacto que puedan tener las marchas en la política pública de Estados Unidos considerando el estancamiento de la reforma migratoria en el Congreso estadounidense. "A corto plazo, no sabemos el efecto de las marchas en la política pública. A largo plazo, podría ser mucho mejor", indicó Andrew Selee, director del Instituto Mexicano del Centro Woodrow Wilson en teleconferencia. "Si las manifestaciones multitudinarias en que millones de migrantes tomaron las calles en busca de una reforma migratoria indican algo, es que quizás la siguiente década sea testigo de un crecimiento muy amplio de la participación cívica de los migrantes mexicanos, esta participación habrá de transformar y renovar la vida cívica de los Estados Unidos, tal como lo hicieron otros grupos inmigrantes en el pasado", indica el mencionado reporte. Sobre si la movilización se traducirá en que la voz del migrante cuente más, el profesor Jonathan Fox, del Departamento de Estudios Latinoamericanos y Latinos de la Universidad de California, Santa Cruz, dijo que "si los republicanos siguen controlando la Cámara de Representantes, la voz de los migrantes no va a ser escuchada y si ganan los demócratas, no garantiza nada", pero hay un espacio, opinó, una apertura de posibilidad. El reporte analiza la historia detrás de las megamarchas que llegaron a reunir a tres y medio millones de personas entre indocumentados, residentes permanentes, naturalizados y ciudadanos y cuyo detonante fue el proyecto HR 4437 que aprobó la Cámara Baja, que criminaliza a los indocumentados y pide que se levante un muro de 700 millas en la frontera con México. Los motivos para participar fueron variados: la necesidad personal, la solidaridad, tratar de influir el proceso legislativo, la autodefensa y el orgullo, entre otras. "Lejos de ser indiferentes o aislados, los migrantes mexicanos han estado interviniendo en asuntos públicos desde hace mucho tiempo. Lo han conseguido creando y encabezando nuevas organizaciones, tales como clubes de oriundos (asociaciones vinculadas al lugar de origen) y organizaciones laborales, y también incorporándose a organizaciones estadounidenses ya existentes, como asociaciones comunitarias, iglesias, escuelas, sindicatos, gremios empresariales, organizaciones de derechos civiles y agrupaciones de medios de comunicación", concluye el reporte. El reporte habla de los migrantes mexicanos, porque son la mayoría, pero aplica a grupos de diversos países. El profesor Fox dijo que los migrantes evidenciaron una binacionalidad cívica porque siguen activos en su sociedad de origen pero también lo hacen aquí. "Este doble compromiso, en vez de generar una situación contradictoria de lealtades divididas, tiende a reforzar los dos elementos que lo forman", agrega el mencionado informe. El reporte se basa en un foro celebrado en noviembre de 2005 en el Centro Woodrow Wilson en Washington D.C. coorganizado por el Departamento de Estudios Latinoamericanos y Latinos de la Universidad de California en Santa Cruz y en el que participó, entre otros, Mónica Lozano, directora general de La Opinión. Gaspar Rivera-Salgado, del New American Immigration Museum and Learning Center, indicó, por su parte, que un dato sorprendente fue la escala de la movilización no sólo en los centros tradicionales, como Los Ángeles o Chicago, sino en los "destinos nuevos". Los clubes de oriundos y las diversas organizaciones "han penetrado a lo largo y ancho de las sociedad y se están convirtiendo en interlocutores de los migrantes". Según el estudio, los medios en español juegan un papel central en promover la participación cívica. En el reporte, el profesor David R. Ayón, del Centro para el Estudio de Los Ángeles de la Universidad Loyola Marymount, cita los esfuerzos de diversos medios, incluyendo La Opinión, en promover la participación electoral, educar a la comunidad en diversos rubros, así como mantenerla enlazada con lo que ocurre en México y en sus otros países de origen. Las manifestaciones, dice el reporte, "fueron una muestra de la capacidad que tienen los medios en español para movilizar a millones de personas". Una de los grandes interrogantes es qué efecto tendrán las movilizaciones en alterar la falta de acción del Congreso para avanzar la reforma integral. Y a largo plazo, si eventualmente influirá en la participación política a través del voto de quienes son elegibles para naturalizarse o elegibles para votar. Fox dijo que existe una brecha entre la participación cívica y la electoral, aunque enfatizó que el reporte se centra en los migrantes y no en los hispanos naturalizados. Pero, por ejemplo, recordó que hay 2.4 millones de mexicanos elegibles que no son ciudadanos y habría que estudiar cuáles son los factores que motivan o no a un residente a naturalizarse.

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