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Deportados se resisten renunciar a sueño americano

Nuevo Laredo, México. Agencia AFP. | 24 de Marzo de 2008 a las 00:00
Al borde de las lágrimas, José Roel Martínez llega extenuado a la Casa del Migrante de la ciudad mexicana de Nuevo Laredo tras ser deportado de Estados Unidos cuando estaba por burlar los controles, pero pese a ello dice que intentará cruzar otra vez para alcanzar el llamado sueño americano. Martínez, de 25 años, es uno de los muchos indocumentados que día a día llegan hasta la Casa del Migrante de Nuevo Laredo, donde descansan antes de partir hacia la aventura de traspasar la frontera con Estados Unidos o buscan refugio temporario tras el intento frustrado. "Ya estaba del otro lado, crucé junto a otros 15 'camaradas'. Allá rumbo a Piedras Negras, caminamos un montón y cuando parecía que estábamos por librar a la 'migra' (policía fronteriza), nos detuvieron en un rancho y nos regresaron a México", explica Martínez, quien llegó a Nuevo Laredo procedente de Michoacán (oeste) con la mira de llegar a Florida. El cansancio lo lleva cargado en su espalda junto con una mochila en donde se encuentran todas sus pertenencias y muestra sus pies totalmente ampollados luego de dos noches de caminata y su segundo intento frustrado. "No importa que construyan el muro, allá hay dinero y trabajo y es por eso que lo buscamos", dijo mientras su rostro refleja el sol implacable que ha debido soportar en la travesía. Francisco Pellizari, sacerdote encargado de la Casa del Migrante, explica que en este sitio se atiende un promedio de mil personas al mes. "La cosa se agudiza de regreso, porque vienen insolados, deshidratados, anémicos", explica el religioso. Dijo que los casos más frecuentes son de deshidratación y quemaduras en los pies. La Casa del Migrante, convertida en una alternativa para quienes llegan a Nuevo Laredo desamparados, ha recibido en los últimos cuatro años a unas 45.000 personas, de los cuales el 60% son centroamericanos y el 40% mexicanos que buscan cruzar de manera indocumentada a Estados Unidos. Según estimaciones del religioso, también desde hace un año, cuando se intensificaron las redadas contra indocumentados en Estados Unidos, el número de personas deportadas se ha elevado entre un 10 y 11%. "Las cifras de la Patrulla Fronteriza estadounidense nos indican que por Nuevo Laredo son deportadas diariamente entre 150 y 200 personas", puntualizó el sacerdote. Pellizari aseguró que la Casa del Migrante atiende un promedio diario de entre 100 y 130 personas, lo cual suma unas 11.000 por año. "El arribo de migrantes ya no tiene temporalidad, ya que en años anteriores el flujo se reducía en invierno (boreal) y durante Semana Santa, pero actualmente el flujo es constante durante todo el año debido a que ahora las cosas son más difíciles en Centroamérica y México", dijo el clérigo. Detalló que la Casa del Migrante hospeda a los extranjeros de dos a cuatro días, en tanto que los mexicanos permanecen un día y medio, y a todos se les proporcionan tres alimentos diarios. La casa se sostiene por donaciones privadas, principalmente por colectas que les envía la iglesia Católica de Estados Unidos, afirmó el sacerdote.

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