Una pareja de jornaleros latinos obtuvo una victoria legal histórica al lograr un acuerdo con una de las empresas productoras de tomates más grandes de Florida para que pague de por vida el cuidado del hijo de ambos quien nació sin brazos ni piernas.
Abraham Candelario y Francisca Herrera, padres del pequeño de tres años y medio Carlos Herrera Candelario alcanzaron el convenio con la empresa Agmart, de Plant City, el viernes pasado, después de mantener una batalla legal en un tribunal de Tampa por más de dos años.
"Los padres de Carlos están muy satisfechos que podrán cubrir las necesidades de su hijo, quien podrá ir a la escuela, ser transportado, y recibir atención médica de por vida", dijo el martes a Efe Andrew Yaffa, del bufete Grossman Roth, quienes representaron a la pareja.
Los jornaleros demandaron a Agmart por negligencia y la responsabilizaron de que su hijo naciera sin brazos ni piernas debido a la exposición que sufrió Herrera antes y durante su embarazo a los pesticidas que la empresa usaba en sus plantaciones.
Este litigio civil marca un precedente en la lucha de los trabajadores agrícolas latinos, ya que cada año 300.000 jornaleros se exponen a los peligros de los pesticidas, según Tirso Moreno, líder de la Asociación Campesina de la Florida, ubicada en Apopka.
A juicio del líder campesino el dinero no le devolverá la salud al niño, pero "al menos golpea a las empresas productoras como la Agmart, donde más les duele".
"Con el dinero no se remedia la situación de Carlitos pero es importante que el litigio se haya definido de esta manera a favor de ellos. Esa es la única manera en que estas compañía responden, cuando su dinero está en juego, además de que es justo ya que esta pareja estaba trabajando bajo los efectos de esos peligrosos pesticidas sin saber a lo que se exponían", dijo a Efe Moreno.
Con el dinero que recibirá la pareja, "una larga suma al principio y luego cantidades mensuales de por vida" el pequeño Carlos podrá tener una vida más fácil, aseguró el abogado.
"Carlos es un niño feliz, alegre, y bien mandón que está contento de poder ir al centro de cuidados y que aunque no es consciente de lo que pasa a su alrededor, sí percibe la satisfacción de sus padres", sostuvo Yaffa.
El abogado indicó que la familia, que vive en el sur de Florida, continuará con su trabajo en la recolección de tomates.
"Ellos son trabajadores muy fuertes que seguirán en sus labores, aunque ciertamente no en la misma productora", acotó.
Agmart ha declinado ofrecer declaraciones sobre el caso.
La empresa es la cosechadora y empaquetadora de tomates más grande de la nación, con sucursales en Nueva Jersey, Carolina del Norte y México.
No es la primera vez que Agmart se ha visto en el ojo de la tormenta legal por presuntas violaciones laborales, de acuerdo con la Asociación Campesina de Immokalee.
En octubre del año pasado, la compañía tuvo que pagar 111.000 dólares en multas al Departamento de Agricultura de la Florida por violaciones en el uso de pesticidas.
Ese mismo año Agmart recibió 369 citaciones por presuntas violaciones similares por parte del Departamento de Agricultura de Carolina del Norte, donde aún mantiene esos casos pendientes.
"Sólo con casos como estos (del menor Candelario Herrera) es que es posible lograr que estas compañías acepten responsabilidad, y que con esta victoria también hemos logrado que esta empresa cambie sus pesticidas, lo cual también ayudará a otros jornaleros agrícolas", finalizó Yaffa.