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Menores latinos enfrentan falta de tutores que hablen español

Houston, Texas. LaVoz.com. | 26 de Marzo de 2008 a las 00:00
El déficit de mentores voluntarios que hablen español en el Condado de Harris limita el acceso de los menores de edad latinos que han cometido un delito y que no hablan o no entienden inglés a la orientación necesaria para impedir que vuelvan a delinquir, afirman directivos de Crossroads, una organización local, sin fines de lucro, dedicada a brindar ayuda a los niños infractores de la ley. Crossroads, que forma parte de la agencia de ayuda comunitaria United Way y trabaja con subvenciones del municipio de Houston, el Condado de Harris y el gobierno estatal, recluta y entrena voluntarios que desean brindar orientación a los menores que han sido sentenciados a residir temporalmente en los centros correccionales del Condado de Harris. La meta de Crossroads es tener un mentor para atender a cada uno de los menores de edad que cometió un delito no grave y permanece en algún centro correccional del condado. Sin embargo, Crossroads está lejos de lograr esa meta. Con los 242 mentores disponibles en 2007, Crossroads pudo atender sólo a 510 menores. Sin embargo, en los tres centros correccionales del Condado de Harris llegaron 1,685 menores en ese mismo año, según cifras oficiales. De acuerdo con esa organización, sólo de 10 a 15 mentores activos de Crossroads hablan español, de un total de 140 voluntarios. El 38 por ciento de los menores que atendió el grupo en 2007 es latino. "Si (los menores) no tienen un mentor que hable español, entonces no tendrán los beneficios que otros niños pueden tener", dice Donna Mora, presidenta de Crossroads. "Es muy probable que los menores vuelvan a meterse en problemas, a menos que tengan a alguien que trabaje con ellos, afirma Mora. Ni el Condado de Harris ni Crossroads autorizaron a La Voz a tener acceso a los menores dentro de los centros correcionales del condado. Juliana Clifton, de 24 años, mentora y estudiante de Sociología de la Universidad de Houston, piensa que es importante que los menores reciban una mentoría temprana antes de que lleguen a cometer infracciones más graves. "Los niños son nuestro futuro", dice Clifton al hablar sobre la importancia de atender a estos niños en la etapa más temprana posible y agrega: "Yo podría ser una víctima de uno de ellos más tarde cuando se conviertan en adultos. Hay que aprovechar que aún son niños y cambiar sus vidas". "Hace unas semanas fui a uno de los centros de detención a ver a un muchacho latino que yo había elegido como consejera, pero me encontré con la sorpresa de que él no hablaba inglés y mi español es muy limitado", explica Clifton. Clifton supone que "debe haber muchos latinos que hablen español y que pueden ayudar a los niños en los centros de detención", pero el hecho, dice, es que pocos han aceptado esa responsabilidad. Haley Druian, reclutadora de Crossroads, afirma que los mentores reportan con frecuencia que tuvieron problemas para comunicarse en inglés. "Eso sucede con dos de cada tres menores (latinos) que intentan ayudar", afirma. Mora asegura que Crossroads ha tratado de difundir el programa de mentores voluntarios por todos los medios posibles. Clifton afirma que "la comunidad latina no es consciente de la necesidad que hay de mentores". "Creo que los latinos no tienen la tendencia de ser voluntarios", dice Mora. Sin embargo, la situación está cambiando, agrega. "Hemos visto un aumento en la participación (de los latinos como voluntarios), no suficiente, pero sí denota un incremento". El porcentaje de mentores de Crossroads que hablan español aumentó a 12 por ciento en 2007, de un 8 por ciento en 2005, según sus propias cifras. De acuerdo con cifras del Departamento de Justicia Juvenil del Condado de Harris, el 33 por ciento de los 23,164 niños que llegó a las cortes en 2007 fue enviado a uno de los tres centros correccionales del condado antes de salir en libertad condicional. Cuando un menor comete un delito grave, el juez lo transfiere al sistema de la Comisión Juvenil de Texas (TYC, por sus siglas en inglés, la agencia correccional de menores del estado), para que permanezca en un centro de detención estatal hasta que cumpla 21 años o más, según el delito, describe un reporte anual del Departamento de Justicia Juvenil del Condado de Harris. TYC despidió a varios directivos y empezó un proceso de reforma, después de ser objeto de denuncias penales sobre casos de abuso contra menores recluidos. En 2007, el Condado de Harris envió a 593 menores a TYC, la cantidad más grande entre los condados de Texas. El Departamento de Justicia Juvenil del Condado de Harris retiene a los menores primero en el Centro de Detención del centro de Houston, donde esperan la decisión de un juez. Dependiendo de la gravedad del delito, el juez puede enviar a los menores a TYC, ponerlos en libertad condicional o enviarlos a uno de los tres centros correccionales: la Casa Burnett-Bayland, localizada en el vecindario de Gulfton (para hombres y mujeres), y la Villa Juvenil, en el área de Clear Lake (para varones), ambas de baja seguridad para infractores de bajo riesgo; así como el Delta Boot Camp, localizado al oeste del Condado de Harris, para varones reincidentes en un ambiente militarizado de máxima seguridad. Los varones son enviados primero al Centro de Recepción que también lleva el nombre Burnett-Bayland, donde las autoridades les practican una evaluación del riesgo y luego los transfieren a uno de esos tres centros correccionales. La mayoría de ellos "cometieron un robo, tuvieron problemas con drogas, (o) vienen de peleas en su propia familia", explica Nelson E. Morgan, supervisor de turno de la Casa Burnett-Bayland, donde residen unas 50 menores de edad. Morgan explica que las menores aprenden a estructurar su vida en un ambiente de disciplina estricta durante tres o cuatro meses hasta que están preparadas para regresar a su casa y completar el resto de su período de rehabilitación bajo libertad condicional, que implica que pueden vivir en su casa, pero bajo supervisión estrecha. Durante su período en la Casa Burnett-Bayland, algunas niñas reciben cada semana la visita de su mentor o mentora. El programa en ese centro logra rehabilitar al 84 por ciento de los menores atendidos, dice Charlene Liskaski, superintendente asistente de Centros Correccionales del Condado de Harris. El resto reincide, dice. Crossroads forma parte de una red de asociaciones comunitarias como el Tejano Center y el grupo de Madres contra el Manejo en Estado de Ebriedad que trabajan junto con el condado para rehabilitar a los menores infractores. "La labor de grupos comunitarios es importante, pero su alcance y sus recursos son limitados", dice Nicole Porter, experta de Children At Risk, un grupo sin fines de lucro dedicado a analizar la situación de los niños en el Condado de Harris. "Creo que podemos hacer más por los niños", asegura Porter. "Necesitamos trabajar juntos como comunidad para ayudar a los menores en riesgo y darles otras opciones". "Parte de estas alternativas, son los programas de actividades fuera del horario escolar, mejorar la educación y encontrar alternativas comunitarias al encarcelamiento", agrega. Richard Farías, director del Tejano Center, un grupo afiliado al Consejo Nacional de La Raza y dedicado a prevenir que los jóvenes latinos de Houston que cometen una falta o un delito reincidan o cometan otro más grave, afirma que cerca de 300 niños al año participan en los programas del centro para fortalecer su autoestima, evitar el consumo de drogas o alcohol y controlar el enojo. "Es muy importante ofrecer estos servicios en la comunidad y que los jóvenes no pasen largos períodos de encarcelamiento por delitos menores", dice Farías.

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