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Se asocia EU con Panamá para detección de migrantes

Washington. Agencias | 27 de Agosto de 2019 a las 16:52

La relación entre los gobiernos de Panamá y Estados Unidos se centra en una cooperación duradera fincada desde los primeros días del Canal de Panamá, pero la explosión de migrantes de otros lugares, fuera de Latinoamérica, que atraviesan el istmo para viajar al norte hacia Estados Unidos ha dado pie a una nueva conversación sobre la seguridad fronteriza. Este grupo de migrantes, conocidos como extracontinentales, emigran a países sudamericanos para trabajar y, después de un tiempo, continúan su marcha hacia el norte, publicó The Washington Post.

Las 100 millas (160 kilómetros) de densas selvas tropicales, marismas y ríos traicioneros conocidos como la Brecha de Darien han sido una barrera natural para la migración intercontinental durante años debido a que no hay carreteras que unan a América del Sur con América del Norte. Las autoridades estadounidenses estiman que hace aproximadamente una década, menos de 100 personas por año intentaban viajar a través de la remota naturaleza, hogar de guerrilleros paramilitares, traficantes y tribus indígenas. Este año, más de 17 mil migrantes, principalmente de Haití y Cuba, y desde lugares tan lejanos como Nepal, Burkina Faso y el Congo, han pagado a contrabandistas para que los guíen por estrechos senderos o han usado WhatsApp para seguir las instrucciones de un traficante, enfrentándose a un sinfín de peligros naturales, y de índole delictiva.

Los que sobreviven continúan su camino hacia Estados Unidos, y algunos llegan traen de causar algún daño al país, según dijeron funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Panamá, en conjunto con las autoridades estadounidenses, ha repatriado a dos personas de Medio Oriente que pasaron por el Darién este año y estaban en listas de posibles terroristas o de personas con posibles vínculos al terrorismo.

“Compartimos una gran preocupación sobre los movimientos de migrantes extracontinentales, especialmente de aquellos que vienen de otros lugares fuera del hemisferio, los cuales podrían presentar riesgos a la seguridad”, dijo el actual secretario del DHS, Kevin McAleenan. “El objetivo era involucrar a los gobiernos aliados que tienen la oportunidad de detener a alguien que ingresa al hemisferio y que claramente tiene la intención de migrar”.

McAleenan viajó la semana pasada a la frontera entre Panamá y Colombia para asistir a reuniones con líderes de siete países centroamericanos y de Colombia y discutir sobre la implementación colaboraciones de seguridad más robustas.

El secretario en funciones dijo que no vino a negociar un acuerdo específico, pero las reuniones son parte de un esfuerzo más amplio del DHS para ayudar a los países a reelaborar sus instituciones de asilo e inmigración. Junto con sus aliados, el DHS dice que quiere detener las lucrativas redes de tráfico, pero también preparar a los gobiernos para que puedan recibir inmigrantes que, según las autoridades, están abrumando al sistema de inmigración de Estados Unidos.

Ante la amenaza de los aranceles estadounidenses, el presidente guatemalteco firmó uno de esos acuerdos que podría evitar que miles de centroamericanos con destino a Estados Unidos lleguen a la frontera con México. Pero el acuerdo ampliamente impopular está en suspenso después de que el Tribunal Constitucional de Guatemala dictaminara que cualquier acuerdo de “tercer país seguro” requeriría de una aprobación legislativa.


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