El análisis combinado de recientes estadísticas provistas por el gobierno federal indica que un número equivalente a casi la mitad de los nuevos inmigrantes latinos que cada año llegan a las principales ciudades de Utah son deportados.
Según las estadísticas de la Oficina del Censo, durante el último año fiscal (que terminó en julio del 2007) 7.546 nuevos inmigrantes, la gran mayoría de ellos provenientes de América Latina.
A su vez, de acuerdo con las cifras que maneja el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés), cada año, como promedio, son deportadas unas 3.750 personas de Utah.
Eso significaría que un número equivalente al 49 por ciento de los recién llegados son deportados. Pero, según el activista Tony Yapias, presidente del Proyecto Latino de Utah, la realidad resulta más complicada.
"Se debe tener en cuenta que tanto entre los inmigrantes nuevos como entre los deportados probablemente se estén contando a las mismas personas. Mi experiencia ha sido que los inmigrantes, principalmente aquellos de México, regresan incluso después de haber sido deportados", comentó Yapias este lunes a Efe vía telefónica desde Salt Lake City.
La razón que impulsa a estos deportados a volver a Utah es que "muchos de ellos son hombres que tienen familias, sobre todo esposas e hijos en Utah, y que lo arriesgan todo para estar nuevamente con sus familias", aseveró el dirigente comunitario.
Estos inmigrantes saben, dijo Yapias, que su reingreso ilegal después de una deportación les impedirá legalizar su situación, incluso en el potencial caso de una reforma migratoria favorable.
"Por eso, muchos, aunque no sabemos cuántos, especialmente de América Central y del Sur, optan por ya no regresar", puntualizó.
Steven Branch, director de arrestos y deportaciones de la oficina del ICE en Salt Lake City, recordó que "aquellos que son enviados a sus países con orden de deportación enfrentan cargos criminales si regresan a Estados Unidos", pero reconoció que "muchos de ellos frecuentemente regresan varias veces al país".
Con todo, el rápido cambio demográfico en Salt Lake City debido a la llegada de los inmigrantes latinos tiene, según Yapias, una ventaja inesperada, la de crear un ambientes más agradable para la comunidad latina en general.
La Oficina del Censo indicó que los 6.750 nuevos residentes en Salt Lake City, 5.294 era inmigrantes provenientes en su mayoría de América Latina. Como comparación, de los 9.997 nuevos residentes en Provo, sólo 1.308 son inmigrantes.
"Son dos ciudades separadas por 55 kilómetros pero son dos mundos aparte, ya que Salt Lake City tiene desde hace mucho tiempo una comunidad inmigrante y servicios de ayuda al inmigrante", expresó Yapias.
"Lo que sé es que cada vez la situación es más difícil y muchos inmigrantes están tomando riesgos peligrosos para cruzar la frontera", concluyó.