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Realizan misa a favor de los migrantes

Washington. Agencias | 8 de Octubre de 2019 a las 17:39

Por sexto año consecutivo, fieles del Condado de Orange caminan durante tres días por 60 millas, hasta llegar a la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles. / victor alemán).

Arzobispo Gomez: ‘No importa quiénes seamos, ni de dónde vengamos, todos formamos parte de una sola familia’

El Arzobispo José H. Gomez fue el principal celebrante de una Misa especial para homenajear a todos los inmigrantes. Esta celebración- realizada el pasado septiembre- fue posible gracias a las Arquidiócesis de Los Ángeles, Orange, San Bernardino y San Diego.

“Las migraciones están ocurriendo en todas partes del mundo, puesto que las personas dejan sus tierras natales en busca de una vida mejor para sus familias y, con frecuencia, lamentablemente también están huyendo de la violencia y de la pobreza”, destacó en su homilía. “Esta nación siempre ha sido excepcional porque ha sido un faro de esperanza, un refugio para los pueblos que necesitan un lugar adónde ir”.

Por sexto año consecutivo, un grupo de fieles del Condado de Orange se unió a la peregrinación que llamaron “Siempre Adelante”, y caminaron durante tres días a lo largo de 60 millas, desde la Parroquia de Santiago de Compostela en Lake Forest hasta la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles. En su trayecto, manos amigas les ofrecieron alimentos y alojamiento por las noches.

La procesión paró a descansar en la Parroquia San Bonifacio en Anaheim, posteriormente en San Marcelino, y finalmente pararon en la Misión Dolores de Los Ángeles.

El diácono Alfredo Hernández pertenece a la Parroquia San Bonifacio en Anaheim, una de las que les brindó refugio. “Los apoyamos como una respuesta al Evangelio cuando Jesús nos dice: ‘Si lo hiciste por una persona como ésta, lo hiciste por mí’. Y recibir al migrante es una de las obras de misericordia más grande que podemos hacer”, agregó que en esta sexta ocasión que se realiza esta misa, “se sigue mandando el mensaje de la necesidad de una reforma migratoria justa, aunque ahora no están los condiciones para que se dé la oportunidad. Pero la caminata sigue, los peregrinos siguen y los seguimos acogiendo con muchísimo gusto. Y nos encontramos aquí [en la Catedral] para celebrar y orar juntos”.

Por su parte, uno de los 20 caminantes, Juan Orozco, de la Parroquia de Santiago de Compostela, llegó por tercera vez a la Catedral a pie. “Hago esto para representar a todos los inmigrantes, y por mis hermanos que caminan tanto para cruzar la frontera”. Y comentó que le emocionó el recibimiento de las parroquias en el trayecto.

Por cuatro años consecutivos, Raúl Tovar ha realizado esta marcha. “Todo lo hacemos por amor a Dios porque somos sus hijos. Peregrinamos con gusto y sacrificio y vamos a seguir haciéndolo cada año. Sabemos que para conseguir una meta se tiene que sufrir, pero no es posible que en este país se pierda la unidad, y que haya tantas separaciones familiares. Tenemos mucha fe de que Dios puede ablandar los corazones de todos los gobernantes para que sean más humanos”.

El grupo de peregrinos llegó poco antes de iniciarse la misa bilingüe, y se unieron a líderes y grupos ministeriales de las Parroquias del Sur de California.

Cuando todos ingresaron por el pasillo central de la Catedral, se les brindó un caluroso aplauso de bienvenida.

Durante la ceremonia religiosa, el Azobispo reconoció a líderes comunitarios y voluntarios que sirven a inmigrantes, y escuchó con respeto las palabras de Daniela Luna, una joven que cruzó la frontera siendo una menor no acompañada. Después de dos intentos de solicitar asilo logró reunirse con su madre en Los Ángeles. Ahora estudia en un colegio comunitario y se prepara para obtener un empleo. Luna expresó que estaba muy emocionada de poder compartir su experiencia, y esperaba que pudiera servir para inspirar a otros jóvenes a no abandonar sus sueños, a pesar de las dificultades.

“La inmigración no se refiere solamente a las fronteras entre naciones”, puntualizó el Arzobispo. “Tiene que ver más bien con las barreras que hay en el corazón humano; con las barreras que nos hacen temer a la gente que no se parece a nosotros; con las barreras que nos hacen ver a los demás como menos que humanos, como indignos de que nos preocupemos por ellos”.

Leticia Galván de Iglesia Misión Dolores de Los Ángeles se conmovió por las palabras del Arzobispo. Ella es miembro de esta parroquia, que cuenta con un grupo que por 30 años ha estado protegiendo a inmigrantes.

“Ofrecemos diariamente un desayuno y cena a inmigrantes, los llevamos a trabajar, y les damos un lugar para dormir en Misión Dolores”, comentó Galván. Junto a ella estaba Teresa Soto, que igualmente es parte del grupo. “Mi satisfacción es ver que mi gente tiene ayuda y puede progresar”, acotó.

Eli Hidalgo, asociada pastoral en la Iglesia Misión Dolores, también se hizo presente. “Hoy estamos aquí en la Misa para los inmigrantes porque para nosotros- en Misión Dolores- es bien importante darle la bienvenida, alojamiento, cariño a quienes emigran hoy en día. Mis padres vinieron de Cuba y recibieron el apoyo necesario para poder empezar de nuevo en un país que no conocían. Yo estoy muy agradecida por eso, y siento que los nuevos inmigrantes merecen el mismo tratamiento, el mismo respeto y las mismas oportunidades. Es parte de mi fe dar la bienvenida a personas extranjeras y mostrar ese amor de Dios. Este tipo de misa nos hace más visibles como seres humanos inmigrantes, y nos recuerda que nuestros ancestros fueron inmigrantes. Así que es parte de afirmar la historia de este país. Para mí es una oportunidad de unirnos y fortalecernos para seguir adelante en estos tiempos difíciles”.

En el altar se exhibieron las reliquias de los santos conectados a la comunidad católica inmigrante de Estados Unidos: San Junípero Serra, San Francisco Xavier Cabrini y San Toribio Romo, y estuvieron disponibles para la veneración de los fieles después de la misa.


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