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Pocos padres latinos tienen diplomas. Así irán sus hijos a la universidad

Washington. Agencias | 21 de Octubre de 2019 a las 16:49

Más de 27 millones de americanos de 25 años de edad o mayores no tienen un diploma de escuela secundaria o un certificado de GED, la credencial básica necesaria para cumplir con los requisitos del 80 por ciento de los empleos en el país. Hechinger Report viajó a tres condados con números muy altos de adultos sin credenciales de escuela secundaria para conocer los obstáculos que las escuelas y las familias deben superar para proveer y dar el primer paso esencial para vivir en la clase media. Los tres condados, todos en regiones rurales del sur, son profundamente diferentes en términos de raza y origen étnico, así como en sus experiencias de racismo y segregación. Enfrentan, sin embargo, muchos de los mismos desafíos, incluyendo bajos fondos para escuelas, pobreza intergeneracional y pocas oportunidades bien pagadas que motiven a los estudiantes. Comparten también un tema pertinaz: Los padres conocen el riesgo de abandonar los estudios y desean desesperadamente que sus hijos se gradúen de secundaria y más allá en su educación.

ROSE HILL, Carolina del Norte — El verano pasado, Mayko Calmo-Gómez pasó la mayor parte de su tiempo recogiendo tomates. Las paredes plásticas del invernadero en que trabajaba concentraban calor y humedad, y el aire parecía casi sólido. Se ponía una bandana sobre la cara para limitar los elementos químicos que aspiraba y así respirar con mayor facilidad. En la primera hora de esos días de 12 horas, se le empapaba la camisa y se le pegaba al cuerpo cuando se agachaba entre los estrechos espacios entre los surcos.

Mayko, que ahora tiene 19 años, ha pasado la mayoría de sus veranos desde que estaba en la escuela intermedia trabajando con su padre en la agricultura y los invernaderos de este condado rural en el centro de Carolina del Norte. Sus hermanas trabajaban en los almacenes, toda la familia contribuyendo para pagar sus cuentas y alquilar su casa tráiler de doble ancho. La familia necesitaba cada hora de trabajo que podían conseguir.

Hace seis años, su mamá fue a una entrevista de trabajo para una posición que ofrecía más dinero que lo que ella podía ganar trabajando en hoteles y factorías. Pero hubo un accidente automovilístico y ella nunca regresó, dejando atrás a Mayko, que tenía entonces 13 años, y sus tres hermanas que tenían 11 meses, 9 años y 12 años de edad.

Cuando su madre murió, el mundo de Mayko se desplomó y su perspectiva cambió. Se fue a trabajar para ayudar a su padre a mantener a sus hermanas, pero también recordó la insistencia de su madre de que estudiara. Había sido constante. Ni ella ni su padre, que había emigrado de Guatemala en 1993, habían terminado la escuela intermedia.

El adolescente diseñó un plan para sacar a su familia de la pobreza y a su padre de la agricultura. Cada día después del trabajo, separaba tiempo para hacer sus tareas escolares, aunque tuviera que dormir menos horas que las que su cuerpo necesitaba. Buscó en internet carreras que pagaran bien y que requirieran matemática, asignatura en que él se destacaba.

“Mi papá siempre nos decía que necesitábamos una educación”, dijo Mayko. “Por ser el mayor, tengo que ser un ejemplo para mis hermanas menores. Mi padre les dice, y yo también les digo, que ‘no se den por vencidas’”.

Mayko es parte de una generación de estudiantes latinos en el Condado de Sampson que lucha por lograr algo que sus padres no lograron. Al condado se le conoce por cerdos y arándanos, los cuales proveen empleos estables que atraen a cientos de familias de inmigrantes latinos. El porcentaje de estudiantes latinos en el condado ha aumentado de 27 a 40 por ciento en la última década. Pero los empleos han disminuido. El trabajo es duro, las horas son largas y los jornales exiguos, todo lo cual ha exacerbado un ciclo de pobreza difícil de cambiar. Solamente el 31 por ciento de los latinos adultos mayores de 25 años tienen un diploma de escuela secundaria, una de las tasas más bajas del país.

Sin un diploma de escuela secundaria o una certificación de GED, será imposible encontrar un empleo decente en las próximas décadas. Sin embargo, hay 27 millones de americanos adultos en esta difícil situación, sin el nivel básico de educación que necesitan para alcanzar la clase media. Es un problema particular de inmigrantes de México y Centroamérica, que abandonan la escuela secundaria en porcentajes superiores a los que han nacido aquí.

Parte de la disparidad comienza en sus países de origen donde a menudo el acceso a la educación es limitado. Los porcentajes de graduación en México han mejorado durante la última década, pero el 52 por ciento de jóvenes de 25 a 34 años de edad carecen de una educación secundaria. En Guatemala y El Salvador, cerca de una cuarta parte de los estudiantes ni siquiera terminan la escuela primaria, según el Banco Mundial, mientras en Honduras, alrededor del 17 por ciento de niños no pasan de escuela primaria. Para muchos inmigrantes, la búsqueda de algo mejor para sus hijos es una razón por la que vienen a Estados Unidos. Pero la necesidad financiera de que todos los miembros de la familia trabajen puede socavar sus metas. Adultos procedentes de Centroamérica y México a menudo terminan en trabajos de bajos salarios debido a su estatus migratorio, discriminación y la falta de una educación formal.

Algunas políticas estatales colocan a estudiantes que no hablan bien el inglés en una mayor desventaja. Los estados de Georgia, Arkansas y Florida, por ejemplo, tienen leyes que reconocen solamente el idioma inglés, las cuales prohíben enseñar en español. Y 32 estados, incluyendo Carolina del Norte, no requieren entrenamiento para aprender inglés más allá de los requisitos federales mínimos para maestros de aulas generales. Hay distritos en todo el país que también enfrentan una escasez de maestros bilingües y de ESL (inglés como segunda lengua).

Mayko Calmo-Gómez trabajó recogiendo tomates mientras cursaba la escuela secundaria, ayudando a su familia a sobrevivir mientras alcanzaba un grado GPA de 4.2. Foto: Meredith Kolodner/The Hechinger Report

Los desafíos del Condado de Sampson ejemplifican las barreras que muchos estudiantes latinos enfrentan en el camino hacia la graduación, pero el condado ha encontrado maneras de ir disminuyendo esos obstáculos. Los porcentajes de graduación de escuela secundaria se han ido elevando. El 79 por ciento de los estudiantes latinos se graduaron de escuelas del Condado de Sampson, un aumento del 3 por ciento desde 2014 y cerca de igualar el promedio estatal.

No obstante, aún existen obstáculos significativos. En la Escuela Secundaria Union, donde estudiaba Mayko, solo el 21 por ciento de los entrantes de noveno grado podían resolver problemas de matemáticas o leer al nivel de su grado en 2017.


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