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Joven que estuvo amparado bajo DACA fue liberado tras meses en detención de inmigración

Washington. Agencias | 4 de Marzo de 2020 a las 16:10

Hubo muchos días y noches en los últimos nueve meses que Jesús Alberto López, de 24 años, pasó en detención de inmigración pensando en renunciar y aceptar su deportación. Pero no lo hizo.

Hace dos semanas, después de haber perdido toda esperanza de volver a casa con su familia en Chicago, López fue liberado con una fianza de $25 mil dólares. Ahora está esperando escuchar si su apelación a su solicitud de renovación de residencia es aceptada.

El martes por la mañana, López y su familia hablaron públicamente por primera vez desde que fue liberado. Hasta que se decida su caso, prevalecen los temores de López de que su solicitud sea denegada y sea deportado a su Jalisco natal, en México.

El programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) bajo el cual él estaba amparado, protege de la deportación a ciertos inmigrantes traídos ilegalmente a Estados en su niñez y les proporciona permisos de trabajo.

Fue su hermano mayor, Miguel López, de 27 años, quien encabezó el movimiento para su liberación de la detención de inmigración. Cuando Jesús Alberto López (conocido como Beto por su familia y amigos) llamó a su hermano en mayo de 2019 para decirle que había sido detenido por el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Marshalltown, Iowa, Miguel López le aseguró que haría todo lo posible para devolverlo a casa con sus padres y su hermana.

Pasando por altibajos, y una demanda contra ICE, Miguel López pudo mantener a su hermano menor fuerte, a su familia esperanzada y a la comunidad reunida para mantener la presión sobre los funcionarios para que lo liberaran bajo fianza.

Por ahora, los hermanos afirman que están empeñados en luchar por Jesús Alberto López. También quieren ayudar a otros que se enfrentan a procedimientos de deportación, a los que están detenidos y a las familias que buscan recursos para argumentar su caso.

En una llamada telefónica desde la cárcel del Condado Freeborn en Minnesota, un día después de que su abogado y su hermano le dijeran que obtendría una audiencia de fianza, Jesús Alberto López se quedó casi sin palabras.

"Todavía no puedo creerlo. Los milagros suceden y el trabajo duro da sus frutos", apuntó, agradeciendo a su hermano y a las personas que organizaron las conferencias de prensa, bancos telefónicos y otras acciones para exigir su liberación.

"Lo amo demasiado. No sabía que era posible llegar tan lejos para ayudar a un hermano", comentó Jesús Alberto López, con la voz entrecortada.

La noticia inesperada, sin embargo, fue agridulce. Su familia no podía permitirse el gasto de $25 mil dólares. Una vez más, Miguel López pidió ayuda a la comunidad. Dijo que algunos miembros de su familia le prestaron dinero y el resto se recaudó a través de un evento de recaudación de fondos en línea.

"Quiero devolver lo que pueda para ayudar a mi comunidad como ellos me ayudaron a mí", mencionó Jesús Alberto López.

Expresó su pesar por algunas de las decisiones que lo llevaron a la detención, pero agregó que su caso es un ejemplo de cómo las leyes administrativas puestas en marcha por la administración del presidente Donald Trump, que ordenó el fin de la DACA en septiembre de 2017, pueden perjudicar a los casi 700 mil jóvenes protegidos por el programa.

Ahora, no se permiten nuevos solicitantes, solo renovaciones, hasta que la Corte Suprema tome una decisión.

Jesús Alberto López fue traído a Chicago cuando tenía nueve años, y su familia se estableció en el área de Midway. Fue el primero en graduarse de Solorio Academy High School. Inicialmente solicitó y fue aprobado para un permiso de Acción Diferida, pero expiró en 2015.

Eligió trabajar como contratista, en lugar de ir a la universidad, para poder ayudar a sus padres. Como no necesitaba un permiso de trabajo para el trabajo, dijo que no renovó su permiso, aunque era elegible porque no tenía condenas penales. El trámite le costaría $500 dólares que podía usar en otra cosa.

"Pero fue un error estúpido", confesó en la llamada telefónica. "Nunca imaginé que esto me pasaría a mí, pero todos cometemos errores, ¿verdad?"

La noche del 21 de mayo, cuando volvía conduciendo a Chicago con unos amigos, la policía de Iowa detuvo el coche por exceso de velocidad, relató. Los arrestaron a él y a otros tres, acusándolos de posesión de marihuana.

Poco después, los cargos fueron retirados. Pero los oficiales del ICE lo estaban esperando fuera de la cárcel cuando fue liberado.

"En ese momento, no puedes huir. Pensé en mis padres inmediatamente y en mi tío, porque tenía que ir a trabajar al día siguiente", comentó Jesús Alberto López.

Después de llamar a su hermano, los dos no pensaron que pasarían nueve meses antes de que pudieran abrazarse de nuevo. El proceso ha sido emocionalmente agotador, reveló Miguel López, "pero la fuerza viene del amor por mi familia, por la gente, de que todos merecen vivir con dignidad".

Dado que Jesús Alberto López había estado anteriormente amparado bajo DACA y es elegible para ello, Miguel López y los abogados esperaban su liberación casi de inmediato, indicó su abogado, Wally Hilke, de Beyond Legal Aid.

Sin embargo, un juez de inmigración ordenó su detención y emitió una orden de expulsión en septiembre pasado. En diciembre, recibió una carta notificándole que su solicitud de DACA había sido denegada. Sus abogados presentaron inmediatamente una apelación y demandaron a ICE y a USCIS (Servicios de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos) en enero exigiendo la liberación de los archivos de la detención de Jesús Alberto López.

"Es un momento en el que es realmente importante luchar por todos los derechos que tienen las personas con DACA porque no sabemos cómo van a ser tratados por la administración en el futuro", sugirió Hilke.

Un funcionario del ICE dijo que a Jesús Alberto López se le permitió volver a solicitar su permiso mientras estaba detenido y aclaró que su solicitud no fue negada por estar detenido. Dado que no renovó su permiso por más de tres años, el USCIS consideró su caso “abandonado” y lo trató como un nuevo solicitante, que ya no es aceptado bajo la nueva administración.

El vocero también subrayó que la agencia no tiene ningún poder sobre la orden del juez de detener y deportar a Jesús Alberto López, y "absolutamente" ningún poder sobre la apelación.

Mientras que la orden de deportación siga pendiente, el vocero agregó que cuando Jesús Alberto López obtenga una respuesta de la corte de apelaciones, será deportado o el caso será enviado de nuevo a la corte inferior.

"Pero honestamente, creo que eliminarán DACA en junio", añadió el vocero.

Los hermanos López son conscientes de esa posibilidad, apuntaron, pero su fe sigue siendo fuerte.

Mientras estuvo detenido, Jesús Alberto López comenta que sufrió más al ver a otros inmigrantes sufriendo. Acostado en la cama dura como piedra, a menudo se dormía con hambre, escuchaba a algunos rogando al Señor por la compasión de la agencia y para ver a sus hijos de nuevo.

Algunos compañeros detenidos no tenían dinero para pagar la fianza o un equipo para ayudar a combatir la deportación, así que se vieron obligados a aceptarla.

"Nos mantuvimos unidos y nos apoyamos mutuamente", añadió Jesús Alberto López.

Pasó su tiempo leyendo, escribiendo y dibujando. "Ha sido un camino solitario".

La experiencia también tuvo un efecto emocional en él y en su familia. Miguel López recientemente comenzó a ver a un terapeuta, y Jesús Alberto López planea hacer lo mismo.

“Pero aunque la lucha parezca imposible, nada es imposible”, concluyó Jesús Alberto López.


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