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COVID-19 en un buque de guerra estadounidense

Washington. Agencias | 16 de Marzo de 2020 a las 15:39

El COVID-19 se sigue expandiendo sin control por todo el mundo. El virus tienen presencia en más de 130 países y ha llegado hasta en los lugares más recónditos. La Armada de los Estados Unidos informó del primer caso de coronavirus en un buque de guerra.

Se trata de un marinero que dio positivo al test del COVID-19 y estaba a bordo del US Boxer, actualmente en la base naval de San Diego, al oeste de California.

Aunque el marinero salió positivo en el examen, el resultado debe ser confirmado por las autoridades sanitarias. La medida inmediata fue dejarlo en aislamiento absoluto.

Las alarmas se encendieron dentro de la embarcación y toda la tripulación que mantuvo contacto con el infectado también está bajo el estado de cuarentena.

La pandemia afecta fuertemente a los Estados Unidos. El presidente Donald Trump declaró el estado de emergencia.

El Dr. Anthony Fauci, director general del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y alérgicas, reconoció que no será nada sencillo enfrentar la actual crisis sanitaria.

Varios estados comenzaron a tomar medidas drásticas para evitar la expansión del virus. Nueva York, California e Illinois, ordenaron cerrar todos los restaurantes y bares, además de suspender las actividades académicas en todos los niveles.

Indocumentados, aliados del virus

Estados Unidos enfrenta una amenaza extra que puede desencadenar una mayor propagación del virus. Se trata de los 11 millones de migrantes indodumentados en territorio norteamericano.

Estas personas se abstienen tener una atención médica, ya que no tienen ciudadanía y podrían ser deportados.

“Siempre he estado obsesionado con lavarme las manos porque al crecer sabía que si me enfermaba no podría ver a un médico”, expresó Sebastián, un migrante sin documentos.

Sin ciudadanía estadounidense significa que no hay atención médica. Incluso, la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible promulgada por la administración de Barack Obama, deja muy claro que los inmigrantes indocumentados están excluidos.

Si los 11 millones de indocumentados se niegan a realizarse el test del COVID-19, les será prácticamente imposible al Gobierno de los Estados Unidos erradicar el virus.


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