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Dejan en EU a familia salvadoreña que huyó de las pandillas

Houston. La Voz.com. | 23 de Abril de 2008 a las 00:00
Una familia inmigrante que buscó refugio en Estados Unidos para huir de la violencia de pandillas relacionada con la muerte de su esposo en El Salvador no será deportada a esa nación centroamericana con sus tres hijos, tal como temía la familia, informó este miércoles su abogado. Ana Medrano, de 47 años, y sus tres hijos: Kenia, de 18, Yeslin, de 13 y Jeffrey, de nueve, sufrieron incertidumbre sobre su futuro durante más de un año porque el gobierno estadounidense tradicionalmente no otorga asilo a personas que huyen de la violencia de los delincuentes. Su esposo, José Arturo Medrano, fue asesinado a tiros unos meses después de ser deportado el año pasado. El abogado de la familia, Fernando Dubove, argumentó que el asesinato demostró que la familia estaba en peligro y que las autoridades deberían autorizarles a permanecer en Estados Unidos, aun cuando ellos no pudieran calificar para obtener asilo. Los Medrano, que se enteraron este miércoles que podrán quedarse en Estados Unidos, pero bajo supervisión, eran una familia de clase media en la localidad salvadoreña de San Miguel en 2006 cuando comenzaron sus problemas. Ana Medrano comentó que fue maestra de primaria durante más de 20 años, su esposo dirigía una pequeña granja lechera familiar y los niños asistían a la escuela. Ellos no tenían intenciones de emigrar a Estados Unidos, comentó Ana Medrano, hasta que hombres armados y vestidos de negro dispararon contra su casa una noche y huyeron a toda velocidad. Al parecer los pistoleros eran miembros de una pandilla que se dedicaba a cobrar "impuestos" a los propietarios de ganado. Las balas rompieron una ventana, se incrustaron en la puerta y en otras partes de la casa pero nadie resultó herido, de acuerdo con documentos en torno al caso. "Sabíamos que no teníamos los documentos legales, pero para salvar las vidas de nuestros hijos, haríamos cualquier cosa", agregó Ana Medrano. Por ello el matrimonio Medrano intentó cruzar la frontera desde Reynosa, México, en noviembre de 2006 pero fueron sorprendidos por agentes de la Patrulla Fronteriza en McAllen y fueron arrestados. Después de 18 días, Ana Medrano y sus hijos fueron dejados en libertad y en manos de familiares de su esposo que viven en Estados Unidos y que pagaron una fianza. José Medrano quedó detenido y fue deportado en febrero de 2007. Fue asesinado el día de su cumpleaños, el 2 de junio, cuando conducía para visitar a algunos familiares y aminoró el paso en una barricada colocada sobre el camino. Sus familiares creen que fue una emboscada preparada por sus asesinos, los cuales no han sido capturados. "Se trata básicamente de matones que cumplieron sus amenazas", indicó Dubove.

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