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Recurso de amparo busca evitar la deportación de refugiada en iglesia

Agencia EFE. Desde Chicago. | 26 de Agosto de 2006 a las 00:00
En un desafío a las autoridades de inmigración, Elvira Arellano continúa refugiada en una iglesia de Chicago, al tiempo que se planteó un recurso de amparo para evitar que su hijo también se vea obligado a abandonar el país. "La deportación de Arellano conduciría a la deportación de su hijo, violando sus derechos como ciudadano de los Estados Unidos", dijo el abogado Joseph Mathews en representación de la activista. El recurso federal temporal es el último recurso apelado por los grupos defensores de la activista mexicana, quien debió presentarse el 15 de este mes a las autoridades de inmigración para ser deportada del país, y desde entonces se refugió en la iglesia metodista Adalberto, al noroeste de Chicago. "Como madre estoy obligada a agotar los recursos legales posibles para lograr que el gobierno me permita quedarme al lado de mi hijo", dijo Arellano a periodistas. "Y no es porque en México corra el riesgo de morirse de hambre, sino porque aquí tendría más oportunidades", agregó. Mientras tanto, la activista que preside el movimiento Familia Unida que lucha por el fin de las deportaciones de padres de hijos ciudadanos, recibió el apoyo de un grupo de funcionarios electos encabezados por el comisionado Roberto Maldonado, del Condado de Cook. El puertorriqueño Maldonado anunció la presentación de una resolución ante la junta para declarar el Condado de Cook, donde se asienta Chicago, "santuario para los inmigrantes", donde se aprecia y respecta el trabajo de los inmigrantes. "Es una medida simbólica, pero también envía un mensaje claro en favor de una reforma migratoria integral", dijo Maldonado a Efe. Según el comisionado, se estima que en el Condado de Cook hay unos 300.000 inmigrantes indocumentados. Arellano también recibió el apoyo del Comité 10 de Marzo, organizador de las marchas multitudinarias realizadas en Chicago en favor de los inmigrantes. El comité declaró su "solidaridad incondicional" con la activista y exhortó además a los inmigrantes en todo el país a seguir el ejemplo de Arellano y buscar refugio en iglesias locales. Arellano fue detenida por primera vez en 1997 luego de cruzar la frontera hacia los EEUU, y enviada de regreso a México, pero regresó a los pocos días. En el 2002 fue detenida en el aeropuerto O'Hare de Chicago, donde trabajaba como limpiadora con un número de seguro social falso. Como madre de un hijo ciudadano de 7 años contó con la ayuda de políticos locales que presentaron una ley personal en su nombre, con lo que consiguió postergar la deportación tres veces hasta que fue citada por Inmigración para ser removida del país. Autoridades de Inmigración dijeron que por el momento no piensan invadir la iglesia para detener a Arellano, pero la orden se cumplirá cuando consideren necesario. Según la abogada Rosalba Piña, especializada en inmigración, Arellano tiene un plazo de 90 días para entregarse o arriesgará la acusación de desacato y la posibilidad de ir a la cárcel antes de ser deportada. Mientras tanto, la comparación de Elvira Arellano con Rosa Parks, la luchadora por los derechos civiles de los afroamericanos, ha provocado reacciones adversas en esa comunidad de Chicago. La columnista Mary Mitchell del Sun-Times escribió que Arellano "definitivamente no es Rosa Parks" e inclusive "dudo que tenga idea de quién fue Parks", cuando compara su situación con lo vivido por la activista negra que se negó a ceder el asiento en el autobús a un blanco. "Arellano se aprovecha del sistema, usando el nombre de Rosa Parks para ganar más tiempo y eso me disgusta". "Puede haberse convertido en héroe para algunos, pero su explotación del legado de Parks socava la frágil coalición formada entre negros y latinos alrededor del tema inmigración", agrega Mitchell.

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