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«No todos somos Minuteman»

J. Jaime Hernández, diario El Universal, de México. Desde Los Ángeles. | 27 de Agosto de 2006 a las 00:00
La rabia de los Minuteman hizo este sábado acto de presencia en la "ciudad santuario" de Maywood, adonde llegó un pequeño grupo para exigir medidas contra los inmigrantes ilegales, sacando a flote el fantasma de la división que hoy recorre gran parte de Estados Unidos frente al fenómeno de la inmigración indocumentada. "Sólo han venido a provocarnos. Pero no vamos a responder, ni hacerles el menor caso. Así es que, mientras ese puñado de racistas se manifiestan en nuestras calles, nosotros nos hemos propuesto hoy a inscribir a 100 nuevos ciudadanos y votantes por cada miembro de Minuteman que nos visite en Maywood", aseguró el vicealdalde, Felipe Aguirre, mientras batallaba para impedir que los habitantes de su ciudad respondieran a la provocación de los Minuteman. "¡No respondamos a la provocación! ¡Nosotros somos más y tenemos el poder!", les decía Felipe Aguirre a sus conciudadanos mientras les invitaba a sumarse a la feria de ciudadanía que se realizaba a escasos metros, en el patio principal de la Parroquia de Santa Rosa de Lima. Separados por una triple barrera de contención, el menguado grupo de Minuteman exigía la detención y deportación de los miles de inmigrantes indocumentados que han encontrado refugio en esta ciudad al sureste de Los Ángeles: "¡Que los deporten de regreso a México! ¡No queremos criminales en nuestro país! ¡Mexicanos Go Home!", gritaban una y otra vez los integrantes de un grupo de radicales mientras ondeaban la bandera de Estados Unidos y la pancarta de apoyo a la candidatura presidencial de Tom Tancredo, el congresista republicano que ha hecho suya la cruzada contra la inmigración indocumentada en Estados Unidos. El acto de protesta de los Minuteman se vio perturbado por los aislados intentos de algunos de sus integrantes por traspasar los controles de la policía. En más de tres ocasiones, los oficiales tuvieron que intervenir para salvaguardar la integridad física de tres integrantes de los Minuteman que consiguieron traspasar los controles por calles paralelas. Medio centenar de guardias antimotines hacían las veces de barrera de contención para impedir que los menos de 30 miembros de los Minuteman se enfrascaran a voces y golpes frente a un ejército de estudiantes e integrantes de distintas agrupaciones en defensa de los inmigrantes que llegaron desde distintos puntos de California para hacer frente al grupo de los Minuteman en la ciudad santuario de Maywood. El 25 de enero de 2006, por decisión unánime del concejo municipal, Maywood se declaró ciudad "santuario para inmigrantes" en protesta por la aprobación del proyecto de ley de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que criminaliza a los indocumentados. "Queremos que la opinión pública dentro y fuera de Estados Unidos sepa que no todos los estadounidenses somos racistas, ni pensamos como los Minuteman. A ellos hay que enfrentarlos cara a cara. No hay otra forma de combatirlos. Por eso hemos venido hasta acá", insistía Danielle H., una activista veterana en las lides de combatir al grupo antinmigrante.

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