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Gobernador Richardson dice avanza seguridad fronteriza

Nuevo México. La Voz.com. | 7 de Mayo de 2008 a las 00:00
El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, dijo que la seguridad en la frontera mexicana-estadounidense ha mejorado en las últimas semanas y sugirió levantar la alerta que el Departamento de Estado emitió a sus ciudadanos que visitan el área por la violencia. "En opinión mía en los últimos dos meses ha habido un mejoramiento dramático", dijo el gobernador estadounidense al término de una reunión de trabajo con José Reyes, su colega de Chihuahua, estado mexicano que colinda con Nuevo México. Los gobernadores firmaron cuatro convenios en materia de educación, salud pública, ciencia y tecnología. También suscribieron acuerdos para impulsar un cruce internacional de ferrocarril entre Chihuahua y Nuevo México y para iniciar en el verano un vuelo diario de Aeroméxico entre Chihuahua a Albuquerque. Richardson anunció que buscará convencer al embajador de Estados Unidos en México, Antonio Garza, de la necesidad de modificar el alerta que el Departamento de Estado emitió el 14 de abril. "Voy a tratar de convencer al señor embajador americano que se ha mejorado dramáticamente la situación y le voy a recomendar que tal vez evalúe otra vez esta advertencia", señaló en español el gobernador estadounidense. Dijo que "todavía hay problemas, todavía hay la violencia", pero insistió en que los operativos de los gobiernos estatal y federal han contribuido a mejorar el clima de seguridad. El Departamento de Estado pidió en abril a los estadounidenses que vistan la franja fronteriza con México ser cuidadosos por la violencia y no visitar zonas de negocios ilegítimos como prostíbulos o venta de drogas. México ha padecido en los últimos años una ola de asesinatos y enfrentamientos, que tan sólo en el 2007 dejó al menos 2.500 muertos. La zona fronteriza ha sido particularmente afectada por la violencia. Para enfrentar a los carteles y el crimen organizado en general, el gobierno del presidente Felipe Calderón desplegó desde diciembre del 2006 más de 20.000 soldados y policías federales en diversas zonas del país, incluidas ciudades fronterizas. El combate del gobierno al narco le ha valido en diversos momentos elogios del ejecutivo estadounidense que propuso al congreso un paquete de ayuda financiera para proporcionar capacitación y equipo a las agencias de seguridad mexicanas. El gobernador de Chihuahua coincidió que la participación de militares y policías federales en el estado ha sido determinante para ofrecer resultados positivos, aunque no ofreció ninguna cifra. Estimó que la presencia masiva de efectivos federales conlleva "ciertos riesgos", como que algunos agentes incurran en violaciones a los derechos humanos, aunque dijo que eso no debe ser razón para criticar a toda una corporación. "Cualquier violación a derechos humanos se debe castigar, pero no por un hecho vamos a juzgar a una corporación o a una institución como el ejército", dijo. Asimismo, afirmó que el ejército no debe ser retirado mientras no haya un "saneamiento" de los cuerpos de seguridad estatales y municipales, varios de los cuales han sido señalados en diversas ocasiones de haber sido infiltrados por el crimen y el narcotráfico. La Comisión Nacional de Derechos Humanos ha documentado abusos de algunos militares que participan en el combate al narcotráfico, como violaciones y tortura. Aunque durante varios meses había pedido al gobierno retirar al ejército de las calles, su presidente José Luis Soberanes consideró el martes que hacerlo en este momento sería un "suicidio.

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