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Latinos empiezan a marcharse de Euskadi

Donostia. http://www.noticiasdegipuzkoa.com/ | 28 de Septiembre de 2008 a las 00:00
El porcentaje es residual, pero apunta una tendencia que guarda directa relación con el difícil contexto económico. Si durante 2007 fueron doce los extranjeros que solicitaron información en Gipuzkoa para retornar a sus países de origen, en lo que va de año ya lo han hecho 28, según datos recogidos por la Cruz Roja. La cifra no es elevada, pero el crecimiento sí es significativo. Ocho personas dieron finalmente el paso y regresaron a su tierra durante el pasado ejercicio, un porcentaje que para este año quedará superado, teniendo en cuenta que, a falta de cuatro meses para que finalice el curso, son ya siete los retornos materializados. La mayor parte está compuesta por inmigrantes que manifiestan el deseo de volver a su país de origen al encontrarse en situación de precariedad o riesgo de exclusión social. El programa que lo hace posible depende del Ministerio de Trabajo e Inmigración, en colaboración con diversas entidades y varias ONG. "Se ofrece la ayuda más básica para que regresen, al menos, con dignidad", precisan a este periódico fuentes del ministerio. Este sistema, que responde generalmente a situaciones "extremas" y cuya casuística es previamente valorada, nada tiene que ver con el decreto de incentivo al retorno voluntario para extranjeros, aprobado por el Gobierno central el día 19 de este mes y dirigido a quienes han quedado en paro. La responsable de acogida e intervención social de Cruz Roja en Gipuzkoa, Kattalin Aranguren, ofrece la información a este periódico con pies de plomo. "Hay que ser prudentes, no es lo que parece", advierte una y otra vez, ante el temor de dar una visión distorsionada de la realidad. "Son casos muy puntuales de personas que por un sinfín de motivos no han acabado de echar raíces y que, ante un difícil contexto como éste, acaban por dar el paso", detalla. Vulnerabilidad social De esas 28 personas, 18 hombres y diez mujeres, 15 olvidaron su propósito inicial, lo que demuestra la "extrema vulnerabilidad social" en la que se mueven, al albur de una voluble situación que les lleva a desechar la idea en cuanto encuentran la mínima esperanza. "Son solicitudes muy frágiles, realizadas desde la necesidad inmediata y, por eso, intentamos trabajar otras facetas para buscar soluciones", detalla Aranguren. De los solicitantes, casi todos eran personas en situación administrativa irregular. Veinte, con menos de un año de residencia y un perfil común: vienen con unas expectativas, se han elaborado un proyecto migratorio concreto, y se encuentran con unos primeros años durísimos en los que moverse en la economía sumergida es harto complicado. En este contexto de crisis, Nekane Otero, responsable del programa de empleo de Cruz Roja, reconoce que la Ley de Extranjería marca unos plazos que dilatan en el tiempo la posibilidad de obtener los ansiados papeles, lo que ya de por sí descoloca al recién llegado. Las condiciones para obtener la primera tarjeta no son nada fáciles, lo que genera no poca frustración. Matices sobre la crisis Otero, en todo caso, establece matices entre la actual coyuntura económica del Estado y la que registra Euskadi. "La inmigración masculina se ha estado empleando en el sector de la construcción, pero aquí el sector inmobiliario no es tan fuerte, por lo que no hemos notado tanto ese fuerte retroceso económico", precisa. De las 28 solicitudes de información de retorno, la mitad corresponden a Centroamérica, a países como República Dominicana, Honduras y Nicaragua. No es fácil que acaben dando el paso. A pesar de la creciente crisis que afecta al territorio, la recesión que vive la mayor parte de los países de origen de estas personas es infinitamente mayor. "Generalmente, se quedan aquí, a pesar de las penurias", añade. En esa misma línea se expresa el portavoz de SOS Racismo, Agustín Unzurrunzaga, quien apunta que hoy en día los bloques de ciudadanos extracomunitarios que recalan en Gipuzkoa, amén de Rumanía (que culminará en enero el ingreso en la Unión Europea), vienen conformados por países como Ecuador, Colombia y Marruecos. "Son lugares que padecen crisis económicas y niveles de desempleo muy superiores a los que azotan Euskadi", reconoce. Cada una de estas personas siempre se plantea dos cuestiones: cómo viven en Gipuzkoa, y qué situación atravesarían en el caso de volver a su país. "Cuando hay crisis, ellos son los primeros en estar con los ojos abiertos. Ven la tele, leen el periódico y están a la expectativa para saber por dónde pueden salir". Muchos todavía no tienen respuesta.

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