Un nuevo requisito que obliga a niñas a partir de los 11 años a vacunarse contra el virus del papiloma humano antes de que puedan convertirse en residentes legales de EEUU es injusto, afirmaron activistas por los derechos de los inmigrantes.
La medida federal añade Gargasil a la lista de vacunas que las mujeres inmigrantes de entre 11 y 26 años deben recibir antes de obtener su permiso de residencia (‘green card’ en inglés).
Tres inyecciones durante un periodo de seis meses protegen contra el virus, el cual suele provocar cáncer cervical. Sin embargo, la vacuna es una de las más caras y controversiales del mercado.
"Esta es una enorme barrera económica, social y cultural para aquellos inmigrantes que vienen a Estados Unidos", dijo Tuyet Duong, abogado de una entidad proinmigrante.
La vacuna cuesta $400, a los que hay que sumar los más de $1,000 que pagan los inmigrantes en cuotas y exámenes médicos, dicen los activistas. El nuevo requisito afecta potencialmente a miles de mujeres y niñas cada año. El gobierno otorgó la residencia a más de 200,000 mujeres y niñas de 10 a 29 años durante cada año de los dos últimos.
El uso de la vacuna provocó un controversial debate hace años entre fami- lias estadounidenses, que criticaron la normativa por inmiscuirse en decisiones familiares de educación sexual.
Legisladores de Texas se opusieron el año pasado a una orden del gobernador Rick Perry, que obligaba a las niñas de sexto grado a someterse a la vacuna. Sólo en Virginia es obligatorio.
Jessica Arons, directora del Programa de Salud y Derechos de las Mujeres en el Centro para el Progreso Estadounidense, dijo que le sorprendió que el requisito fuera sólo para mujeres y niñas inmigrantes y no para las demás.
Una vocera de los Servicios de Inmigración y Ciudadanía dijo, que la agencia hará cumplir con el requisito.
Amy Rose, una vocera de Merck, dijo que la compañía no instó al gobierno a imponer la vacuna para mujeres inmigrantes y que desconocía el mandato hasta que éste fue aprobado.