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Resurgen sentimientos contra inmigrantes

Jim Stratton. Orlando Sentinel. | 21 de Febrero de 2009 a las 00:00
La voz es la de un veterano de la Guerra de Corea que dice saber por qué los estadounidenses están perdiendo sus trabajos. "Es la inmigración ilegal", dijo el hombre en un mensaje telefónico dirigido a un reportero de Orlando Sentinel. Otro lector llega aún más lejos: "Saquen a todos los mexicanos, cubanos y otros extranjeros que no son de aquí, para que los verdaderos estadounidenses puedan tener verdaderos trabajos", afirmó "Winner", de Fort Myers, en una pizarra de Orlandosentinel.com. "El gobierno está importando gente para quitarle trabajos", dijo Roy Beck, director de NumbersUSA, un grupo con sede en Washington, D.C., que busca detener la inmigración. "Con 11 millones de estadounidenses sin trabajo, no tienen ningún sentido". La organización de Beck y una coalición de asociados lanzaron una campaña nacional este mes para destacar la práctica de contratar a trabajadores extranjeros. La campaña muestra un ascensor lleno de hombres y mujeres que han sido despedidos de sus trabajos. Cada uno lleva una caja con objetos personales de su escritorio. Se escucha una voz que dice: "Otro estadounidense que ha perdido su trabajo. Otro trabajador que se va para su casa con malas noticias". Sin embargo el gobierno, dice el presentador, permite que 1.5 millones de trabajadores extranjeros entren en el país cada año "para apoderarse de empleos". "¿Será usted el próximo?". La Federación por la Reforma de Inmigración en Estados Unidos está presionando con el mismo objetivo. En un artículo reciente, su presidente Dan Stein dijo que 2.5 millones de estadounidenses perdieron sus trabajos en el 2008 y concluyó que "es tiempo de poner en primer lugar los intereses de los trabajadores estadounidenses". Beck dice que las cifras -2.5 millones de estadounidenses perdieron sus empleos y hay 1.5 millones de trabajadores extranjeros- son explosivas. Los 1.5 millones representan unas 850,000 personas que tienen documentos de trabajo y otros 745,000 que tienen tarjeta de residencia. Muchos de los que tienen residencia puede que lleven viviendo y trabajando legalmente en EE.UU. muchos años. José Luis Cruz, de 46 años y de Apopka, ha estado en el país desde 1979, en trabajos de construcción. Cruz, quien tiene tarjeta de residencia, dijo que espera recibir miradas y comentarios acusatorios acerca de que está tomando trabajos de estadounidenses. Siempre sucede cuando los tiempos están malos, dijo Cruz. Florida perdió más de 21,000 trabajos en diciembre, empujando el índice de desempleo en el estado a 7.6 por ciento, el mayor en 16 años. La media nacional se mantiene en 7.6 por ciento y más de 163,000 empleos han sido cortados desde principios de año. "En tiempos económicos duros, siempre va a haber acusaciones", dijo Terri Fine, de la Universidad de la Florida Central. A medidos de 1800, los estadounidenses acusaban a los inmigrantes irlandeses. A principios del siglo XX fue a los italianos y judíos. El propio Benjamin Franklin se preocupaba de que los alemanes nunca se asimilarían. Actualmente existen entre 11 y 12 millones de inmigrantes ilegales en EE.UU. Es un "gran problema" con tanta gente sin trabajo, dijo David Caulkett, vicepresidente de Floridians for Inmigration Enforcement. Caulkett dijo que su organización debe abogar por nuevas medidas de seguridad en la frontera. Su sitio de Internet desde Pompano Beach, para reportar trabajadores ilegales, ha visto un aumento en su actividad desde que ha disparado el desempleo. Mientras tanto Bill Landes, director en Florida de la organización Minuteman Civil Defense Corps, dijo que hay gente que lo contacta todos los días para preguntarle cómo puede colaborar. Landes es parte de un grupo que presiona a los gobiernos para que utilicen el sistema E-Verify, un sistema federal que ayuda a los empleadores a determinar si los nuevos empleados están autorizados a trabajar en EE.UU. Por el contrario, el obispo de la Diócesis católica de Orlando Thomas Wenski dijo que los trabajadores extranjeros son cruciales para la economía de la nación y son necesarios para que ésta se restablezca. Por ahora, dijo, las fuerzas antiinmigrantes han hecho una pausa, pero espera que resurjan cuando el Congreso pase a considerar la reforma migratoria. Lo mismo piensa la Hermana Ann Kendrick, quien ha trabajado en pro de los trabajadores migrantes de Apopka durante más de 35 años. Desde la Oficina del Ministerio de Trabajadores Migrantes ella ha visto cómo se les ha echado la culpa a los migrantes de muchos problemas de EE.UU. Sin embargo, según dice, en los últimos años ha sido particularmente "vitriólico". "Hay un clima de miedo", dijo la activista. "Y mostramos nuestra peor cara cuando estamos preocupados o nos sentimos amenazados", dijo Kendrick.

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