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Mexicano pasa de peón a dueño de campo en EU

Orondo. La Voz.com. | 18 de Marzo de 2009 a las 00:00
Porfirio Covarrubias se siente ahora afortunado de haber comprado su campito en el peor momento posible. No estaba tan seguro en 1989, cuando decidió contraer una deuda de 300.000 dólares por un manzanal. "Los precios de las manzanas estaban muy bajos, pero parece que fue mejor empezar cuando las cosas peor estaban. Tenían que mejorar", comentó Covarrubias, un mexicano de 58 años que fue uno de los primeros latinos de la zona que llegó a ser propietario de un campo. Covarrubias dice que uno corre muchos riesgos, pero que se puede salir adelante. "Si uno está dispuesto a trabajar, cualquiera puede hacerlo. Eso sí, tiene que tener cuidado con lo que compra", manifestó. Agregó que no es difícil encontrar campos baratos, especialmente en el condado de Okanogan, y que se puede hacer negocio con distribuidores. Pero sostuvo que es mejor pagar más por un campo en buen estado, con variedades que se venden, que adquirir una tierra que no va a generar dividendos a corto plazo. Covarrubias emigró de su México natal a los 15 años para trabajar en el campo en California. Vino por primera vez al estado de Washington en 1971 para la cosecha de manzanas y trabajó en manzanales de Dryden y Monitor. Conoció a Linda, con quien se casó, cuando trabajaba en un manzanal de Wenatchee. Recuerda que en una ocasión vio un aviso en un diario en el que la Farmers Home Administration ofrecía préstamos para que personas de grupos minoritarios pudiesen comprar campos. Su esposa se rió cuando le pidió que llamase para averiguar cómo funcionaba el programa. "Pensé que estaba bromeando", declaró Linda. Luego de varias llamadas, la pareja logró concertar una entrevista y descubrió que reunía todos los requisitos y que le darían un préstamo si encontraban un campo con buen potencial. Buscaron durante seis meses, hasta que se decidieron por un terreno de Orondo donde habían trabajado varias temporadas. No era el terreno más barato, pero era un campo que podían manejar y que podía generar ingresos como para pagar el préstamo. La Farmers Home Administration les prestó 200.000 dólares para la compra de ocho hectáreas (20 acres) en las que se cultivaban manzanas de la variedad golden y red delicious, que incluía una casa de tres dormitorios y un depósito. El dueño del campo, Nolan Carlson, le financió además la compra de otras cuatro hectáreas (10 acres) de cultivos de manzanas y peras, valuadas en 100.000 dólares. Covarrubias estimó que las dos hectáreas (cinco acres) dedicadas al cultivo de peras le ayudarían a salir adelante mientras esperaba que los manzanales comenzasen a rendir dividendos. El papeleo necesario para obtener el préstamo fue complicado, señaló. Los Covarrubias fueron los primeros latinos del estado que aprovecharon este programa de préstamos para sectores minoritarios, según la Farmers Home Administration. "Fue un período duro. Nunca habíamos hecho nada como esto", expresó Covarrubias. "Me puse nervioso al contraer una deuda de 300.000 dólares, pero pensé que podía hacer el trabajo yo mismo y mantener los costos bajos". Por años, la pareja y sus dos hijos se encargaron de la mayor parte de las tareas de poda, rociado, clareo, colocación de soportes y cosecha. Covarrubias indicó que pasaron tres años antes de que comenzara a circular el dinero y pudo hacer mejoras. Las ganancias subieron con el correr de los años. Covarrubias reemplazó la cosecha de red delicious con variedades como fuji y gala, que generan mayores ganancias. La pareja construyó una nueva vivienda en su propiedad hace siete años. "No somos ricos, pero estamos muy contentos. Fue una de las mejores cosas que me han sucedido", declaró Covarrubias. "No le respondo a nadie".

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