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Vasta red prostituye a miles de migrantes en México

Tapachula. El Universal. | 15 de Junio de 2009 a las 00:00
Para obligarlas a prostituirse en bares, centros nocturnos, casas de citas, restaurantes disfrazados, hoteles, salas de masaje y agencias de edecanes en ciudades fronterizas de Chiapas y otros estados del sur del país, cada año, miles de menores y adolescentes centroamericanas son traídas a México mediante engaños o secuestradas. En centros nocturnos que operan en la frontera de Chiapas con Guatemala, las mujeres son vendidas entre 200 y 300 pesos, aunque el precio varía según la edad y el físico, dijo una mujer que fue víctima de la trata de personas. “A mí, un triciclero me llevó a un burdel, necesitaba el trabajo porque el coyote me había dejado tirada en Ciudad Hidalgo. Al final me enteré que la dueña pagó 300 pesos por mí”, dice. La joven asegura que los tricicleros, cuando ven a una mujer abandonada, se ofrecen a llevarla para conseguirle trabajo de sirvienta, pero la llevan a los centros de prostitución donde, por la desesperación por no tener dinero, accede a quedarse. “Ahora me he dado cuenta que los dueños de los bares les encargan las muchachas”, añade. En esta frontera es donde más se practica la trata de personas. En Tapachula se inicia la ruta para la venta de hombres y mujeres para varios destinos, como el DF, Veracruz, Tamaulipas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora, y Estados Unidos. Organismos no gubernamentales estiman que en Tapachula se quedan temporalmente más de tres mil mujeres, entre ellas, menores y adolescentes, para ejercer la prostitución. Un estudio de la red contra la prostitución, pornografía y tráfico infantil (ECPAT, por sus siglas en inglés), con sede en Guatemala, indica que centenares de mujeres son concentradas en la frontera de ese país con México, en los municipios de Tecún Umán y Malacatán, departamento de San Marcos, aunque a veces las trasladan a poblados fronterizos de Chiapas, como Huixtla, Cacahoatán, Ciudad Hidalgo y Tapachula. Los tratantes reclutan a las mujeres cada vez más jóvenes, casi niñas, y desde su lugar de origen empieza a operar la trata. Oscuro negocio Datos del Gobierno de Costa Rica revelan que gran número de mujeres de Cuba, República Dominicana, Rusia, China, Indonesia, Rumania, Nicaragua, Filipinas, Perú y Ecuador son llevadas por mafias internacionales a Costa Rica y sometidas a explotación sexual y a tareas forzadas como empleadas domésticas, peones agrícolas o pescadoras. Equipos de investigadores de México y Centroamérica que estudian el fenómeno han señalado que el istmo centroamericano es un corredor de la trata de personas y que todos son países de origen, tránsito y de destino. El oscuro negocio se ha agudizado por el intenso desarrollo de la industria de turismo sexual, en todos los países centroamericanos, ya que los usuarios o clientes provienen de países de América del Norte, ante la cercanía geográfica y los bajos costos asociados. En este escenario, advirtieron, la cadena involucra a transportistas, hoteleros y hasta empresas turísticas, lo que reduce la posibilidad de “criminalizar” a las mafias. Secuestro de migrantes Asimismo, en México ha crecido “alarmantemente” la industria del secuestro contra migrantes indocumentados e incluso las bandas de la delincuencia organizada llevan a cabo la captura de grupos numerosos, en la que llevan desventaja los niños y las mujeres, por la crueldad y “agresividad horrorizante” con la que actúan, alertó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Mauricio Farah Gebara, quinto visitador general del organismo, advirtió que el secuestro contra migrantes después de consolidarse en 2008, su frecuencia se ha “disparado” en 2009 en varias entidades por la corrupción y colusión de las autoridades de los tres órdenes de gobierno y migratorias. Este fenómeno no sólo se registra en estados fronterizos. “En la mayoría de los casos son secuestros de grupos numerosos de migrantes y esto le da una connotación especial a la crueldad al momento del secuestro y del cautiverio”, señaló. Detalló que la situación es alarmante en cuanto a la frecuencia y la magnitud, pero sobre todo por la crueldad, escarnio, saña y “agresividad horrorizante” con que se conducen los secuestradores contra los migrantes, en su mayoría centroamericanos. “Si el secuestro es masivo, de grupos de migrantes, de varios al mismo tiempo, entonces cómo puede darse sin que esté exenta la crueldad física y psicológica”, dijo. Manifestó que la industria del secuestro contra migrantes se registró por primera vez en 2007, al siguiente año se consolidó y se ha “disparado” en los últimos meses. Explicó que los migrantes indocumentados son un grupo altamente vulnerable por el medio de transporte en que viajan (ferrocarril y camiones de doble fondo).

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