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Redadas en procesadora de cerdos impulsan sindicación

Charlotte. EFE. | 23 de Julio de 2009 a las 00:00
Las redadas de inmigración en una procesadora de carne de cerdo de Carolina del norte, considerada la más grande del país, ha impulsado la sindicación en la empresa y la creación de puestos de trabajo para estadounidenses, concluyó un estudio. Según el estudio realizado por Jerry Kammer, investigador del Centro de Estudios de Inmigración (CIS), las detenciones de indocumentados en la planta de Smithfield Food, localizada en Tar Hell, al norte de Raleigh, capital de Carolina del Norte, generó "cambios demográficos en la fuerza laboral" que contribuyeron a la victoria del sindicato en diciembre de 2008. Cuando la planta, que procesa más de 32.000 cerdos al días fue inaugurada en 1992, los trabajadores eran predominante afroamericanos. Con la llegada de los inmigrantes a este estado a finales de los noventa, atraídos por las oportunidades laborales, poco a poco los latinos comenzaron a ser empleados por la gerencia de la compañía. Desde que la planta Tar Hell abrió sus puertas, el sindicato United Food and Commercial Worker (UFCW) trató en dos ocasiones (1994-1997) de ganar las elecciones para la aprobación de la sindicación. Esos resultados desfavorables para el sindicato fueron llevados a la corte porque UFCW alegó que la gerencia "intimidaba" -principalmente a los trabajadores latinos- con deportaciones para que no favorecieran la sindicación. Las constantes denuncias de UFCW de las malas condiciones laborales y acusaciones de Smithfield Food que el sindicato promovía una "guerra sucia", generó demandas de ambas partes, boicot de productos, y campañas negativas donde participaron candidatos presidenciales, líderes civiles, religiosos y artistas. Para 2006, los latinos representaban el 46 por ciento de la fuerza laboral de 5.000 empleados en la procesadora porcina. Los afroamericanos eran el 41 por ciento. Ese año, el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) aumentó sus operativos para detener a trabajadores indocumentados generalmente en plantas y fábricas. En respuesta, la gerencia de Tar Hell despidió a 21 trabajadores latinos por supuestamente presentar documentación falsa lo que generó descontento entre el resto que decidió organizar -con la ayuda de UFCW- huelgas y paros laborales. En enero de 2007, agentes de ICE allanaron la planta en Tar Hell o que resultó en la detención de al menos a 21 trabajadores indocumentados. Siete meses después, inmigración condujo una serie de arrestos en las viviendas de los trabajadores, localizadas en zonas aledañas a la empresa, arrestando a otros 29 inmigrantes, la mayoría procedente de México. "Como resultado de las redadas, se generó un terror entre los trabajadores de Smithfield, que sentían que podrían convertirse en blanco de las autoridades de inmigración. La fuerza laboral latina bajó significativamente", apuntó el informe de Kammer. En 2008, la gerencia y UFCW deciden ir a elecciones y en diciembre, mediante un sufragio directo, más de 4.000 trabajadores de la planta votaron para decidir si querían o no la sindicación. El resultado favoreció a UFCW, lo que acabó 16 años de disputa entre el sindicato y la empresa, que aceptó sentarse en la mesa de negociaciones para aprobar un nuevo contrato laboral que incluyera aumento de salario, vacaciones pagadas, retiro, entre otros. Esa victoria fue considerada "histórica" en Carolina del Norte, ya que este estado no favorece la organización laboral y sólo el 3 por ciento de los trabajadores pertenecen a un sindicato en comparación a 12.1 por ciento a nivel nacional. Según Ed Panas, editor del periódico Acento Latino, el sindicato trabajó muy fuerte para conseguir el apoyo de los latinos. Sin embargo, en conversaciones con varios latinos de la planta durante el período de elecciones, un gran porcentaje de éstos votó en contra de la sindicación porque no "entendían o no confiaban" en la unión. "Decían que la experiencia de la sindicación en sus países de origen era mala y que no querían repetirla en este país. Que sólo venían a trabajar y a mejorar su situación económica para la familia y a no meterse en problemas", afirmó Panas a Efe. A través de un comunicado enviado a Efe, Scott Frotman, portavoz UFCW, tildó el reporte de CIS de "no acertado", que demuestra un "fundamental desconocimiento de la historia de Tar Hell y los esfuerzos de los trabajadores por formar el sindicato". "La devoción del Centro del Centro de Estudios de inmigración de reportar sobre las redadas de inmigración en lugares de trabajo demuestra la falta de conocimiento de la institución sobre la sindicación y los temas que competen a los trabajadores", apuntó. "Por dos años, la administración Bush aumentó los operativos de detención de inmigrantes que generó divisiones, discriminación, devastación en comunidades, creando más problemas que soluciones al costo de los contribuyentes", enfatizó Frotman. El reporte de Kammer apunta que las redadas de inmigración no sólo contribuyeron a la sindicación sino obligaron a la empresa a examinar detalladamente los documentos de sus trabajadores y posterior contratación de más nativos.

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