La renuncia del senador de la Florida Mel Martínez, es el capítulo más reciente en la tumultuosa saga del Partido Republicano por conquistar el apoyo de los votantes latinos en Estados Unidos.
La renuncia del senador de la Florida Mel Martínez, es el capítulo más reciente en la tumultuosa saga del Partido Republicano por conquistar el apoyo de los votantes latinos en Estados Unidos.
La inminente partida del político cubano-estadounidense podría dejar al Senado sin latinos republicanos y con apenas tres en la Cámara de Representantes. En comparación, los demócratas tienen 21 legisladores latinos en el Congreso.
Es un problema, dijo el director de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados, Arturo Vargas, respecto a la poca presencia de legisladores republicanos latinos.
"Necesitan no sólo de una estrategia hispana sino también de una participación real de los latinos desde adentro ¿Cómo van a hacer para incluir a nuevos latinos en su partido y qué los hará crecer como candidatos?", afirmó.
A pesar de que la mayoría de los latinos fuera de la Florida tienden a apoyar a los demócratas, el Partido Republicano se ganó la confianza de muchos ciudadanos al principio de esta década al enfocarse en temas religiosos, de conservadurismo social y promoción del capital. Martínez no sólo se trepó en la ola, sino que la impulsó.
"El simbolizaba el esfuerzo por atraer a los latinos y por la moderación", dijo Marisa Abrajano, profesora de la Universidad de California en San Diego y coautora de un libro sobre el comportamiento político de los latinos en el país.
La fuerte retórica en contra de la inmigración en 2006, más la salida de muchos republicanos moderados y más recientemente la oposición de los republicanos a la nominación de Sonia Sotomayor, la primera juez hispana en la Corte Suprema, han alejado a muchos votantes latinos de esa organización política.
"La gran mayoría de los valores del partido resuenan en mí, pero no me quieren", dijo el reverendo Samuel Rodríguez, presidente de la Asociación Nacional de Líderes Cristianos Latinos, la cual representa a más de 25.000 iglesias evangélicas en Estados Unidos.
"Puedo decir de primera mano que el esfuerzo del Partido Republicano por acercarse a la comunidad latina es nulo", agregó.
El grupo de republicanos latinos en el Congreso sólo cuenta actualmente con Lincoln Díaz-Balart, otros dos cubano-estadounidenses del sur de la Florida. También hay un portugués-estadounidense de tercera generación de California. Se trata de líderes respetados, pero cuyo número no es representativo de los más de 45 millones de latinos en Estados Unidos.
Díaz Balart dijo que los latinos tienen una afinidad natural con los principios de su partido pero reconoció que tienen mucho trabajo por delante.
"Los republicanos tienen que ser capaces de llevar a la comunidad hispana a enfocarse en temas en los cuales ofrecen las soluciones adecuadas, y se trata de temas clave: la economía es el número uno", dijo.
Agregó que el debate en torno a una nueva ley migratoria es una oportunidad para atraer a los votantes latinos.
"Sin duda nuestro manejo de ese debate migratorio será muy importante", dijo.
Las inclinaciones políticas pueden cambiar rápidamente, pero los expertos creen que el Partido Republicano tiene buenas razones para preocuparse.
"Una elección y una renuncia no son el fin de una era, pero sí son señales de un grandes dificultades para atraer a los latinos en Florida y el resto de la nación", dijo el profesor de la Universidad Internacional de la Florida, Darío Moreno.