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Casos de esclavitud moderna aumentan en El Paso

Louie Gilot, El Paso Times. Desde El Paso, Texas. | 17 de Noviembre de 2006 a las 00:00
Fotografías de hombres, mujeres y niños llenan la pantalla. Pero no cuentan la historia completa. La foto de un tímido niño oriental que fue obligado a trabajar en restaurantes en El Paso y Carolina del Norte. Una joven mujer posa en una bicicleta estacionaria y que fue inducida al comercio sexual desde su país, Usbekistan. Dos parejas de mediana edad sonríen a la cámara. La pareja de la izquierda fueron víctimas sordomudas ante el tráfico humano. En el lado derecho se encuentran los traficantes. "Tienen que ver más allá de lo que esto representa. No lo notarán a simple vista", sentenció Brandy Gardes, asistente del procurador de justicia de los Estados Unidos en El Paso, ante cientos de representantes de la ley y trabajadores sociales durante una conferencia celebrada el mes pasado en nuestra ciudad. Los oficiales han denominado al tráfico humano uno de los crímenes más difíciles de erradicar. Es muy complicado identificarlo y luego conseguir pruebas. Las víctimas generalmente se encuentran demasiado asustadas para denunciar. Además, la gente y las autoridades todavía no se convencen de que la esclavitud aún existe en los Estados Unidos. El Departamento de Estado de los Estados Unidos estimó que entre 18 mil y 20 mil personas son traídas cada año hacia los Estados Unidos y retenidas en contra de su voluntad para fines de esclavitud sexual y trabajos armadas. Entre el 2001 y el 2005 el Departamento de Justicia enjuició a menos de 150 presuntos traficantes. No hay una cifra oficial para El Paso, pero esta ciudad fue seleccionada por el Departamento de Justicia como el lugar donde se encuentra una de las 18 fuerzas operantes recién instaladas en el país como parte de un gran esfuerzo para sacar este problema a la luz pública. El coordinador de esta tarea en nuestra ciudad, Paul Piñón, se encuentra entrenando a oficiales de policía para reconocer cualquier señal. Piñón señaló que los paseños también juegan un papel importante al identificar casas de seguridad y víctimas de este delito. "Creemos que la mayoría de los casos saldrán a la luz si la comunidad también participa". Los vecinos pueden notar que un gran número de personas viven en una misma casa y raras veces salen a no ser que alguien los recoja para ir a trabajar. A menudo, los traficantes pasan por el El Paso en su ruta hacia California u otras ciudades. Pero a veces algunos casos de tráfico humano comienzan aquí. Gardes participó en dos casos como estos. En 1998 se detectó la explotación de algunos sordomudos mexicanos por parte de dos hermanas y en 2001 el abuso sexual de mujeres de Uskebitan por parte de un investigador de UTEP. Los culpables fueron enjuiciados, pero no por el delito de contrabando humano, y fueron llevados a prisión. Las víctimas de este delito son en su mayoría extranjeras. Un caso llevado a Corte esta semana también puede ser catalogado como contrabando humano como lo señala Gardes. Se trata del enjuiciamiento de los dueños de una presa en el lado este de la ciudad, donde mexicanos indocumentados trabajaban y vivían en condiciones infrahumanas. Los cargos para los propietarios fue por albergar indocumentados. Gardes señaló que los fiscales generalmente aplican cargos de trafico humano en casos donde el uso de la fuerza puede ser comprobado ya que estos casos tienen más peso en las cortes. Sin embargo, la mayoría de estos contrabandistas utilizan la coerción o el fraude para mantener a sus víctimas esclavizadas. A menudo, lo que empieza como "un simple contrabando humano", como lo califica Gardes, se convierte en esclavitud cuando el inmigrante no puede pagar. Gardes mostró la fotografía de un campesino parado sobre un gran tractor, una escena muy común en el Suroeste. Su nombre es Ricardo, señaló. Fue introducido al país a través de la frontera de Arizona y abandonado en el desierto durante ocho dias con tan solo suministro de agua y comida para tres días. Otro traficante se lo encontró y le ofreció guiarlo a cambio de una cuota. Cuando Ricardo no pudo pagarle, éste lo vendió a un contratista en la Florida por mil 100 dólares. Ricardo tuvo que trabajar en el campo por 80 dólares a la semana para liquidar su deuda. Pero al mismo tiempo el traficante le cobró excesivamente por la renta y otras cosas. Gardes comentó que así él nunca podría saldar su deuda. Un día, otra víctima como Ricardo escapó y al capturarlo de nuevo lo golpearon enfrente de éste y otros. "Así fue como Ricardo se dio cuenta que era víctima de esclavitud", expresó Gardes. Ricardo con el tiempo escapó y testificó en contra de sus captores, pero aún recibe amenazas de muerte. En un caso reciente en El Paso, la policía rescató a una niña salvadoreña de 15 años en la estación de autobuses Greyhound después de que su captor pidió rescate a la familia en California. En Juárez, la Casa del Migrante, en donde ayudan a los inmigrantes después de que han sido deportados hacia México o si han fallado en su intento de cruzar la frontera, también han dado refugio a algunas mujeres cuyos secuestradores trataron de venderlas. La colaboración entre la policía y organizaciones privadas es crucial en detectar el tráfico humano, señalan las autoridades. Un caso reciente en El Paso en donde un niño guatemalteco presuntamente detenido en Fabens se presentó como ejemplo de cooperación de las autoridades con sede en la Casa Blanca, dijeron los trabajadores sociales involucrados. El niño aparentemente trabajaba en una tienda de Fabens, dormía en un camper en el patio trasero y lavaba su ropa con una manguera. Las autoridades correspondientes no dieron más detalles ya que la investigación aún continúa. Cuando el niño fue puesto en custodia en el centro de detención infantil de inmigrantes en Canutillo, éste quería suicidarse y se negó a hablar con los agentes del FBI por dos días. A Elvira García, supervisora de los Servicios Diocesanos para Inmigrantes y Refugiados, se le solicitó su ayuda. Después de varios días de hablar poco el niño finalmente se abrió. "Hace falta toda una comunidad para cuidar de una víctima de tráfico humano", comentó García. Muchas de estas víctimas provienen de países tercermundistas donde la policía es corrupta, y no pueden confiar en las autoridades. Además, los traficantes les lavan el cerebro diciéndoles que la policía no va a creerles y los meterán a la cárcel o los deportarán. En realidad, estas personas tienen recursos legales. En el 2000, el Congreso aprobó el Acto de Protección a las Víctimas de Contrabando Humano, el cual amplió su estatus federal y les otorgó la visa T para permitirles permanecer tres años en los Estados Unidos. Durante ese lapso, estas personas pueden solicitar la residencia permanente. Charles Song, director de servicios legales de la Coalición para Abolir la Esclavitud y Tráfico Humano en Los Angeles, dijo que menos de un uno por ciento de las personas que él ha ayudado no desean regresar a sus países. Esto porque los delincuentes a veces tienen cómplices que amenazan a sus familiares.

Casos en El Paso

Casos en que las autoridades han señalado contienen elementos de tráfico humano. Ninguno de los sospechosos fueron sentenciados por este delito. En 1998: Dos hermanas de El Paso fueron acusadas de servidumbre involuntaria y otros cargos en contra de sordomudos mexicanos los cuales eran obligados a pedir limosna y vender colguijes en varias ciudades del suroeste. Fueron sentenciadas a ocho años en prisión. Este caso aparentemente tiene vínculos con una red similar de sordomudos en Nueva York la cual atrajo la atención de la prensa nacional. En el 2002: Un investigador de UTEP y su esposa fueron acusados de contrabando de ilegales por traer mujeres de Uzbekistán y forzarlas a trabajar como nudistas en centros nocturnos. Fueron sentenciados a cinco años en prisión y se les ordenó restituír a sus víctimas. En el 2004: Oficiales de una compañía de Houston, OMNI, fueron acusados de contrabando humano al traer a cientos de maestros filipinos a los Estados Unidos para trabajar en distritos escolares de El Paso en puestos que no existían. El caso aun está pendiente. En el 2006: Los dueños de una presa en el este de la ciudad fueron acusados por albergar a trabajadores ilegales y emplear a 26 hombres de México que vivían en condiciones infrahumanas. En el 2006: Un hombre mexicano fue arrestado en la central de autobuses Greyhound, en el centro de la ciudad, por presuntamente retener a una adolescente salvadoreña de 15 años para pedir rescate. El hombre fue acusado de secuestro. En el 2006: Un ex oficial de Fort Bliss fue acusado de pornografía infantil al elaborar videos con contenido sexual explícito y fotografías de niñas entre los 15 y 17 años de edad.

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