Escúchenos en línea

Aumentan las naturalizaciones en el servicio militar

Jorge Luis Macías, diario La Opinión. Desde Los Ángeles, California. | 17 de Noviembre de 2006 a las 00:00
Abraham Ontiveros, de 30 años de edad, ha encontrado en el Servicio Militar de Estados Unidos su razón de vivir. A punto de graduarse en la Escuela de Aviación de Fort Rocker, Alabama, se siente afortunado de haber decidido naturalizarse a tiempo para proteger a su familia, residente en Long Beach. "No había pensado en hacerme ciudadano, hasta después que fui enviado a Irak", dice Ontiveros, nacido en Durango, México. "Este viernes, respiro aliviado porque, si llegara a sucederme algo, mi familia no queda desamparada". Ontiveros es sólo uno de los 4,614 inmigrantes miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que se han convertido en ciudadanos estadounidenses, una cifra significativa durante tiempos de guerra. "Los inmigrantes siempre han sido parte importante del servicio militar en este país", expresó Marie Sebrechts, portavoz del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS). Los ataques terroristas del 9/11 precipitaron cambios en las políticas aplicadas a los inmigrantes en el servicio militar. Los inmigrantes en las Fuerzas Armadas se hicieron elegibles para la naturalización conforme al Estatuto de Naturalización Militar, una vez que el país entró en guerra. Hasta octubre de 2006, más de 25 mil inmigrantes habían aprovechado esta provisión para hacerse ciudadanos estadounidenses, aunque cálculos del Centro de Políticas de Inmigración (IPC) de Washington, consideran que existen 40 mil soldados elegibles. "Me enrolé en el Ejército hace ocho años, porque lo único que quería demostrarle al mundo es que nosotros no venimos aquí a obtener servicios gratuitos", dijo Ontiveros. "Desde que entré al servicio no quise obtener dinero ni bonos… no quería que nadie me reprochara o dijera que estoy en el Ejército para que me den algo gratis… antes ya tenía un buen trabajo", dijo el hombre de 30 años de edad. Ontiveros se benefició de un decreto firmado por el Presidente George W. Bush, en julio de 2002, que le permite a cualquier persona que esté en el servicio activo —después del 9/11— presentar inmediatamente una solicitud de ciudadanía. Previo a la orden ejecutiva, los residentes permanentes en Estados Unidos eran admitidos en el Ejército, aunque sólo podían solicitar la ciudadanía después de tres años de servicio activo, aunque Ontiveros ha servido a la nación por ocho años. En cambio, un inmigrante promedio debe esperar cinco años, a partir de la fecha en que recibe la residencia para someter una petición de ciudadanía. "El Presidente firmó esa orden no porque la quisiera, sino por la presión que ejercimos", declaró la congresista demócrata de California, Hilda Solís, a La Opinión. Un reporte reciente del Centro de Políticas de Inmigración (IPC) reveló que hasta diciembre de 2004 había 69,299 individuos nacidos en el extranjero —como Ontiveros y José Díaz Marroquín, de El Salvador— enrolados en las Armadas. Margaret Stock, profesora del Departamento de Ciencias en la Academia Militar de Estados Unidos, halló en el informe del IPC que los aproximadamente 70 mil hombres y mujeres inmigrantes en servicio activo representan el 4.9% de los 1.4 millones de personal militar. Sin embargo, 43%, aún no son ciudadanos estadounidenses, es decir, aproximadamente 40 mil. Ben Johnson, director del IPC, explicó que la situación anterior se da porque miles de inmigrantes en servicio militar activo —especialmente los más jóvenes— desconocen el proceso de solicitud.

Descarga la aplicación

en google play en google play