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Herencia latina todavía causa fricciones en Santa Fe

Santa Fe. La Voz.com. | 13 de Enero de 2010 a las 00:00
La procesión de La Conquistadora se realiza siempre en septiembre en Santa Fe, pero la celebración de 1962 tuvo un significado especial para el joven Jerome Martínez y Alire: Ese año, frente al altar de la virgen, el muchacho de 12 años sintió por primera vez el llamado del sacerdocio. Hoy es monseñor Jerome Martínez y Alire, de 59, un hombre de mundo, rector de la Basílica de San Francisco de Asís desde hace una década. Su misión lo pone en contacto con la diversidad étnica de su feligresía y de la ciudad y, de vez en cuando, percibe fricciones. Las ilustra así: "Cuando alguien viene y tenemos misa en español, dice 'Pensé que éramos estadounidenses'. Le respondo: 'Pensé que, antes que nada, éramos católicos'". Con esas palabras, el monseñor fija su posición sobre cómo limar asperezas, comprender al otro y compartir las historias de vida de cada uno: Un debe juzgar al otro por lo que tiene adentro, no por su aspecto exterior. En muchos sentidos, Martínez y Alire es un vivo ejemplo de la diversidad cultural de Santa Fe. A nivel personal, tiene antepasados indígenas y latinos. En un sentido más amplio, da misas a nativos de la zona, a anglos, a indígenas locales y a inmigrantes latinoamericanos recientes, fieles de todas las razas y estratos sociales. Una mezcla similar a la que colonizó y desarrolló Santa Fe por cuatro siglos. Durante la celebración del cuarto centenario este año se han programado seminarios, disertaciones y otras funciones y es importante destacar el significado de la formación cultural de Santa Fe. El contacto entre los latinos y los nativos "alteró profundamente las dos comunidades", comentó Estevan Rael-Gálvez, director ejecutivo del Centro Cultural Latino Nacional de Albuquerque y ex historiador oficial del estado. Dijo que es importante que la gente de cada comunidad comparta los relatos de sus vidas y se dé cuenta de lo ligadas que están sus historias. La historia de Santa Fe tiene muchos capítulos: sus primeros ocupantes fueron los indígenas pueblo, los españoles fundaron la ciudad, que posteriormente fue conquistada por los estadounidenses. El roce de distintas culturas es tan viejo como la misma Santa Fe y algo con lo que convive a diario monseñor Martínez y Alire. Hace 47 años, sintió el llamado del sacerdocio en momentos en que se aprestaba a celebrar el día de la reconquista de Santa Fe por parte de los españoles. Hoy es un producto y un vocero de una comunidad definida por su diversidad y su harmonía, pero también marcada por choques culturales que afloran de vez en cuando. Uno de sus ancestros fue una indígena de la tribu de los tano, que se casó con Hernán Martín Serrano, uno de los soldados que llegaron a Santa Fe con la expedición de Juande Oñate a fines del 1500. Las demandas de una ciudad multicultural son una realidad cotidiana para Martínez y Alire, quien durante las misas selecciona sus palabras cuidadosamente para transmitir sus mensajes. El historiador Rael-Gálvez dice que los conflictos que surgen en las relaciones entre latinos, indígenas, anglos e inmigrantes recientes son causados casi siempre por malos entendidos. "Son producto del miedo, del miedo a lo desconocido", expresó. "En Nuevo México tenemos estas familias latinas viejas que también se dejan llevar por el concepto de 'ellos y nosotros'. Es un concepto falso. No son capaces de reconocer lo vinculados que estamos todos con México". Ese tipo de mentalidad genera conflictos incluso entre las generaciones más jóvenes. En Santa Fe han surgido pandillas como los Westsiders (nativos de Nuevo México) y los Southsiders (mexicanos). En junio del año pasado un chico de 16 años mató a tiros a otro adolescente, un inmigrante mexicano. ¿El motivo? No toleraba que no fuese un nativo de Nuevo México. Es importante establecer una comunicación y compartir las historias de cada uno, para que la gente se dé cuenta de las ligadas que están, según Rael-Gálvez. Con ese fin, Somos un Pueblo Unido, organización que defiende los derechos de los inmigrantes, lanzó la campaña Somos Primos a comienzos del 2009 para promover las similitudes entre las dos comunidades. Robert J. Baca, presidente de la Sociedad Genealógica de Nuevo México en Albuquerque, dice que es necesario que la gente sepa de sus ancestros para poder apreciar su identidad. "Mucha gente en Nuevo México quiere identificarse con la herencia latina porque eso era importante aquí", señaló Baca. "Los españoles de Nuevo México eran la casta más importante y los indígenas estaban abajo de todo". La noción de que uno es descendiente de un español de linaje puro, no obstante, es un mito, según Laura E. Gómez, profesora de leyes en The University of New Mexico. "Esta idea de que los latinos de Nuevo México son españoles es... algo bastante complejo", manifestó. "Los (indígenas de la tribu) pueblo están en una posición única porque se adaptaron a los españoles y luego a los mexicanos. Esto implica que hubo un intercambio y mezclas de todo tipo, en el plano religioso, sexual y cultural".

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