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Aumenta desencanto de latinos en Estados Unidos

Cira Rodríguez César. La Habana. PL. | 23 de Enero de 2010 a las 00:00
Los latinos, ese sector que pesó grandemente en las urnas para elegir al actual presidente estadounidense, Barack Obama, siguen esperando por el cumplimiento de sus promesas como legalizar a más de 12 millones de indocumentados. Nunca antes esa comunidad se movilizó tanto a favor de un mandatario en unas elecciones: cerca del 67 por ciento de los latinos que acudieron a las urnas (10 millones, cifra récord de participación) votaron por Obama. Pero el desencanto en esa población crece, sobre todo por el alto desempleo generado por la actual crisis económica, que en 2010 empeoró su situación y alejó aún más la posibilidad de hacer realidad el gran sueño de residir en el "paraíso estadounidense". Desde el inicio de la recesión, en diciembre de 2007, el mercado laboral del país ha perdido 8,1 millones de empleos para una tasa general de desocupación del 10 por ciento al cierre del pasado año. Para los latinos el panorama es cada vez más difícil en materia de trabajo, con registros cada vez más depauperados en los últimos tres años: 2007, 2008 y 2009 con tasas de 5,6, 7,3 y 12,9 por ciento, respectivamente. En los pasados 12 meses el desempleo, que subió tres por ciento globalmente en Estados Unidos (algo sin precedentes desde 1949), aumentó 3,4 por ciento entre los latinos, grupo superado sólo por la comunidad afro americana, con un desempleo del 16,2 por ciento. La secretaria del Trabajo, Hilda Solís, en conversación con la prensa latina en Washington afirmó, "nadie necesita recordarme los números y cómo ellos afectan a nuestra comunidad, estamos en medio de una recesión y las cifras permanecen insistentemente altas". Pronósticos nada alentadores: "Probablemente veremos más alzas y bajas en el transcurso del año. Eso es lo que se prevé y las tendencias que se han marcado en el pasado, en medio de una recesión", dijo la funcionaria. De nada sirven entonces el optimismo por la supuesta recuperación, porque si bien el índice general se mantuvo en 10 por ciento, una robusta reactivación laboral es poco probable ya que los despidos se moderaron, pero los contratos no se levantan. Según las estadísticas, los latinos sumaron cerca de tres millones de desocupados, por las serias afectaciones en la producción de bienes, las manufacturas y la construcción, ramas donde más se emplean esas personas. Sobre esa base los analistas confirman que el mercado laboral se ha convertido en uno de los principales desafíos para la presidencia de Obama y en el talón de Aquiles de la recuperación económica en EEUU, que según algunas opiniones reanudó la senda del crecimiento en el tercer trimestre del 2009 tras la peor recesión de los últimos 70 años. En la actualidad, más de 15 millones de estadounidenses carecen de trabajo, una cifra que sube a más de 17 millones si se cuenta a los que sólo tienen trabajo a tiempo parcial. Como lo muestran las cifras, la crisis pesa para unos más que para otros: los latinos cerraron en 2009 con una tasa de desempleo del 12,9 por ciento, casi tres puntos porcentuales por encima de la media del país, y según los cálculos cerca de medio millón perdieron sus casas en el naufragio inmobiliario. De ahí que organizaciones de presión social como La Raza exigen políticas particulares para la minoría hispana, la cual tiene una participación del 67,1 por ciento en la población laboralmente activa. En tal sentido, Janet Murguía, presidenta de esa agrupación consideró que los trabajadores latinos y los de otras minorías hacen todo lo que pueden para encontrar un empelo, pero si el gobierno no hace su parte, el desempleo continuará plagando a esas comunidades. Las cifras registradas en 2009 confirmaron la tendencia de que en malos tiempos económicos esa es la minoría que más sufre las consecuencias, entre ellas la aparición de un nuevo fenómeno, el retorno de hispanos migrantes a sus países de origen. Proporcionalmente mexicanos o centroamericanos, que durante lustros vivieron casi exclusivamente de las remesas que mandaban familiares legal o ilegalmente establecidos en Estados Unidos, vieron cómo muchos regresaron con las manos vacías o enviaron cada vez menos remesas. Un estudio estimó que en 2009 los envíos a América Latina cayeron en cerca de 11 por ciento, en comparación con las cifras vistas en 2008, ello significó que cuatro millones de personas en el continente recibieron menos dinero. En general las remesas hacia Latinoamérica y el Caribe llegaron el pasado año a 62 mil millones de dólares, lo que refleja una reducción general de 11 por ciento, en comparación con el precedente.

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