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Las peleas de gallo: un negocio de latinos

Agencia EFE. Desde Dallas, Texas. | 5 de Diciembre de 2006 a las 00:00
A pesar de haber sido prohibidas ya en 48 estados del país y tener estatus de crimen en 32 de ellos, las peleas de gallos permanecen como una fuerte industria subterránea en algunas partes de Estados Unidos. De acuerdo con "The Humane Society", (HSUS, siglas en inglés) la principal organización protectora de animales en este país, unas 40 mil personas permanecen involucradas en la crianza y organización de peleas de gallos a lo largo y ancho de la nación. Sólo los estados de Nuevo México y Louisiana permiten aún esta actividad. A pesar de su amplia prohibición, las peleas de gallos persisten como industria subterránea, al estar siempre asociadas a las apuestas en las que miles de dólares pueden cambiar de manos, aún incluso en pequeños y secretos eventos. Voceros de la HSUS sostienen que la actividad se mantiene porque las leyes que la prohíben "son muy porosas, sus penalidades muy débiles y su aplicación muy negligente". "Cuando se puede ganar 10 mil o 20 mil dólares en una noche, el enfrentar un delito de pena menor no te va a desalentar a no hacerlo", dijo John Goodwin, a cargo de asuntos de peleas de animales para The Humane Society. El suroeste de Estados Unidos, especialmente las áreas rurales de Texas, Oklahoma y Nuevo México, han sido desde hace mucho tiempo terreno fértil para el fomento de las peleas de gallos. Estas peleas son organizadas ahora principalmente por inmigrantes latinoamericanos que llegan a este país con esa tradición. La totalidad de los más de una decena de criaderos de gallos de pelea y palenques encubiertos que han sido localizados en Texas en los últimos dos años han estado ligados exclusivamente con inmigrantes latinoamericanos. "Esto no se va a extinguir de Estados Unidos, en tanto tengamos mexicanos y otros latinoamericanos que lo amen", dijo Mike Rattlif un apasionado que durante décadas mantuvo la única escuela del país para capacitar la crianza y entrenamiento de estos animales. Rattlif, se retiró el mes pasado a sus 82 años de edad y cerró su escuela donde proporcionaba un curso de dos semanas en la comunidad de Baxter, en el centro de Texas. "Al mundo entero le gusta esto; ha sido un deporte desde los comienzos del tiempo y esta actividad no se va a acabar", dijo. "The Humane la ha golpeado en la cabeza en Estados Unidos, pero ello no pueden parar esto en México, Centroamérica, y el Pacifico Sur", indicó. Las peleas de gallos son permitidas en Guam, un territorio estadounidense en el Pacifico Sur, donde la actividad se ha revigorizado ante la prohibición en el resto del país. Continental Airlines anunció este martes que no transportará más aves vivas a Guam, ante el número de gallos que estaban siendo transportados a esa isla para su exclusivo uso en peleas. A pesar de la casi generalizada prohibición, en Estados Unidos existen tres revistas con edición mensual por suscripción para los aficionados a las peleas de gallos, además de un bueno número de sitios y foros en la Internet. La circulación de las revistas, con anuncios de navajas y de fármacos para aumentar la agresión de los gallos, es legal en este país. The Humane Society cabildea en algunas entidades para elevar la penas que castigan lo relacionado con peleas de gallos y mantiene su esperanza de que en el 2007 la actividad será prohibida también en los estados de Lousiana y Nuevo México.

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