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Inmigración no descansa ni en Navidad

Por Mario Guevara, Atlanta Latino. Desde Atlanta, Georgia. | 14 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Unos 43 hombres y mujeres latinos son los nuevos huéspedes de una cárcel de Inmigración, ellos fueron arrestados durante la primer semana de diciembre por agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en sus viviendas o lugares de trabajo en Georgia. Oriundos de México (en su mayoría), Colombia, Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Perú, República Dominicana y Brasil los reclusos son albergados en el Centro de Detenciones del condado de Stewart, reclusorio de mediana seguridad ubicado en la ciudad de Lumpkin (al sur de Atlanta). Sumergidos en un ambiente poco acogedor, con alimentos que describen como "nada apetecibles" y encerrados entre cuatro paredes los sujetos son parte de al menos 800 inmigrantes de distintas nacionalidades que se encuentran en el reclusorio. Cada uno tiene una historia diferente que contar, casos como haber sido separados de sus hijos menores de edad que padecen alguna incapacidad física o mental, también hay relatos de hombres que se disponían a descansar después de una larga e intensa jornada laboral cuando fueron sorprendidos por los oficiales federales. "Pido al Gobierno de Estados Unidos que me dé una segunda oportunidad, necesito estar al lado de mi hija, ella es especial y la sacrifiqué trayéndola a este país para darle una mejor vida, como lo querría hacer cualquier madre", manifestó entre lágrimas Nilsa González, de 23 años y nativa de Honduras. La centroamericana fue arrestada en su casa por haber faltado a un citatorio ante un juez que recibió en la frontera entre México y EE. UU., al ser capturada por la guardia fronteriza junto a su hija de seis años, quien padece de trastornos mentales. Utilizar mal su visa de turista, le ha costado casi dos meses en prisión a la salvadoreña Aída Dimas, de 28 años, quien laboraba como subgerente de un banco en su país. El pasado 22 de octubre, Dimas creyó que burlar a los agentes aduaneros del aeropuerto de Atlanta le sería fácil, mas nunca imaginó que la negada de su ingreso "al norte" se convertiría en el peor fin de año de su vida. La primera vez que Dimas ingresó a EE. UU. lo hizo por el aeropuerto Charlotte Douglas (Carolina del Norte). En Charlotte reside un pariente, con quien convivió durante cinco meses. Un mes antes de que se le venciera el plazo de permanencia en el país (seis meses), ella regresó a El Salvador. Después de ocho días en su tierra natal, la mujer volvió sin siquiera pensar que su pronto retorno podría levantar sospechas. El oficial que la entrevistó en el puerto de entrada la mandó a un cuarto especial donde fue entrevistada y revisada minuciosamente. Después de la entrevista el peor temor de la mujer se hizo realidad, su ingreso a EE. UU. fue negado, pero en lugar de ser devuelta a su país –como ocurre normalmente- fue enviada a la cárcel de Stewart. "Está bien que me nieguen el ingreso, tienen el derecho de hacerlo porque yo fui la culpable primero al estarme tanto tiempo y después por volver tan rápido, pero no por eso tenían que encarcelarme como a una criminal", señaló Dimas. Según la joven, inicialmente fue detenida bajo sospechas de usar documentos falsos para entrar a Estados Unidos y después por haber suplantado la identidad de otra persona, pero ambos cargos fueron eliminados en la semana posterior a su arresto, por lo que solo fue acusada de no utilizar bien su visa, sin embargo, hasta el cierre de esta edición aún sigue presa.

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