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18 de diciembre: Día Internacional del Migrante

Por Miguel Pickard, de Adital. Desde San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. | 18 de Diciembre de 2006 a las 00:00
El Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria (CIEPAC) participó con el siguiente editorial en la campaña internacional "Radio 18–2", el sitio que pretende hacer escuchar las voces de los inmigrantes. Esa es la razón de ser Radio 18–12: un programa mundial de radio para celebrar el Día Internacional de Migrante 2006. Según cálculos oficiales, cada día salen de México más de 1,600 personas, la gran mayoría sin documentos legales para entrar a su principal destino, Estados Unidos. Se van tantos que las Naciones Unidas han reconocido que México es el mayor expulsor de personas en todo el mundo. Más que India o China, con poblaciones que rebasan con creces los 105 millones de habitantes en México. Algunos dirían que el reconocimiento de la ONU es un triste "premio a la vergüenza" porque las políticas económicas instrumentadas desde hace 25 años han demostrado ser, una y otra vez, un rotundo fracaso--medidas por el rasero tradicional de su capacidad de generar bienestar para la población. Las actuales son sin duda infames "políticas de malestar". Los números son impresionantes. Datos del gobierno mexicano indican que durante el recién concluido mandato de Vicente Fox (2000-2006) salieron del país 3.2 millones de mexicanos, es decir, en promedio más de medio millón por año. Este año 2006, la cifra superará con creces el promedio, pues el gobierno calcula que para el último día de este mes, habrán salido casi 600,000 personas en busca de posibilidades de sobrevivir. El discurso oficial suele cantar loas a estas personas, refiriéndose a ellas como "héroes y heroínas" que han migrado para "mejorar sus oportunidades". La triste realidad es que la inmensa mayoría de los casi 600,000 mexicanos que habrán salido este año no lo hicieron por gusto, como si fuera una opción de vida, sino por la necesidad más básica de todo ser humano-la de sobrevivir. La realidad es que las políticas económicas instrumentadas desde hace 25 años han sido un rotundo fracaso en cuanto a su tarea principal, es decir, crear condiciones que contribuyan al mejoramiento de los niveles de vida de la mayoría de la población. Estas políticas, conocidas como neoliberales, han hecho justo lo contrario. A lo largo del último cuarto de siglo estas políticas han destruido fuentes de empleo, han incrementado los niveles de pobreza, han arrasado los ingresos del campesinado y han incrementado la brecha en la distribución del ingreso en el país. Como en tantos otros países que han impulsado medidas similares, el puñado de pocos ricos se hacen muy ricos y la masa de pobres se extiende y se profundiza. Las medidas neoliberales han significado otros cambios profundos en el aparato productivo del país. En el campo, México ha perdido la autosuficiencia alimentaria y en la ciudad, el país se ha des-industrializado. La caracterización tradicional de la migración sigue siendo cierta, es decir, una familia campesina, al no poder sobrevivir con lo que produce por la ilegal competencia que enfrenta de las grandes empresas del agro, envía a uno o más de sus miembros a la ciudad a buscar ingresos. Muy pocos encontrarán trabajo en la ciudad y la mayoría seguirá migrando hacia Estados Unidos. Ahora cada día más también los residentes de las ciudades se unen a los campesinos en el camino que los llevará a otro país. Una pieza clave en las políticas neoliberales ha sido el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) que entró en vigencia en 1994. Desde entonces la migración de mexicanos a EEUU ha incrementado un 300%, prueba irrefutable del fracaso de estas políticas para la generación del bienestar. Sus efectos devastadores sobre la población mexicana se conocían inclusive antes de entrar en vigencia el TLCAN en 1994. En ese mismo año, en anticipación de lo que venía, EEUU empezó a implementar varios operativos u "operaciones" para dificultar el paso a los migrantes por los puntos de cruce más frecuentados. Tales operativos no tuvieron éxito para detener la migración, como sabemos por el aumento ya citado en los flujos. En cambio los operativos obligaron a los migrantes a buscar rutas menos vigiladas pero más peligrosas, con el lamentable saldo de más de 4 mil muertes de hombres y mujeres en desiertos y montañas, cuyo único delito fue buscar asegurarse la sobrevivencia de sus familias. Ahora EEUU pretende detener el flujo con un muro. Los efectos previsibles serán los mismos que provocaron los operativos. ¿Cuándo podremos mirar con detenimiento las causas estructurales de la migración? ¿En qué momento reconocerán los gobiernos que la verdadera solución a la migración radica en la generación en casa de empleos, con salarios que permitan una vida digna? En este Día Internacional de la Migración llamamos a mexicanos, centroamericanos y a todas las nacionalidades afectadas a denunciar el fracaso del TLCAN y de las políticas neoliberales. Ya basta de 25 años de políticas fracasadas. Todo ser humano tiene el derecho a migrar a mejorar su situación. Pero también es hora de proclamar el derecho a NO tener que migrar y a vivir una vida digna en nuestros países de origen.

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