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Salvadoreños presos en las redadas luchan por evitar deportación

Diario La Prensa Gráfica, de El Salvador. | 19 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Las secuelas de ser víctimas de una redada y el estar internados en una cárcel, a punto de ser deportados, no ha derrotado a varios compatriotas residentes en Colorado, quienes apelan ante un juez de Inmigración a no ser expulsados de Estados Unidos. El pasado martes 12 de diciembre, 1 mil 283 trabajadores de Swift & Co. fueron detenidos en redadas. De este número, 250 son salvadoreños, según las autoridades estadounidenses. Las autoridades consulares verifican la nacionalidad. Hasta ayer, un aproximado de 15 salvadoreños ya habían salido bajo fianza, cuyo valor oscila entre los $1 mil 500 y los $3 mil. Debido a las redadas, Swift & Co. ha aumentado las horas de trabajo al personal que aún les queda, para salir a tiempo con el trabajo. "Ahora esa gente hace turnos de hasta 11 horas porque hay pocos empleados", señala Paulino Pérez, quien trabajó en la compañía. Los familiares de tres salvadoreños que fueron detenidos en las redadas de la planta procesadora de carne Swift & Co. en Colorado, aseguraron que están pendientes de la resolución de la corte, que definirá si los compatriotas deben ser deportados o se les dará la oportunidad de argumentar su caso para quedarse en Estados Unidos. La Unión, un sindicato de Swift & Co., contrató los servicios de abogados para defender a los detenidos en las redadas y apelar contra su expulsión del país. María Clara Díaz, esposa de Carlos Alfredo Castillo, detenido en la redada, dijo que su esposo se presentaría ayer a la corte, ya que se encontraba indocumentado en Estados Unidos y tenía documentos falsos para trabajar. "Aquí la necesidad lo hace a uno agarrar los papeles (documentos falsos), es muy injusto lo que está pasando", dijo Díaz, quien al cierre de la edición aún no tenía noticias de su esposo. En la misma situación está la compatriota Juana Olivares, originaria de Ahuachapán, quien también apelará a no ser deportada, ya que tiene a tres hijos menores de edad a quienes mantener. "Todo lo que ganaba lo mandaba en remesas, era quien sostenía el hogar", indicó Karla Olivares, sobrina de Juana. Karla señaló que su tía fue agredida en la redada: "Dice que el día que llegaron (los oficiales de Inmigración) los golpeaban a todos. A ella la amarraron de las manos y los pies y dice que las camas en las que duerme son duras y que hace mucho frío en el lugar". Paulino Pérez, hermano de Elvia Pérez, detenida en la redada, respaldó la versión: "A mi hermana la esposaron y le pusieron cadenas, eso era un mar de llanto". Elvia también apelará contra su deportación, ya que sostiene a sus dos hijos de seis y ocho años que viven en El Salvador. Pérez agregó que el ambiente en Colorado es tenso ya que temen nuevas redadas: "Hay rumores de que van a regresar".

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