Escúchenos en línea

La pobreza lo expulsó de El Salvador

Por Gastón Monge, En Linea Directa. Desde Nuevo Laredo, Tamaulipas. | 20 de Diciembre de 2006 a las 00:00
José Armando García González, de 31 años, es un salvadoreño que en abril del año pasado, decidió salir de su país, motivado por las carencias que en su hogar dejaba la extrema pobreza. Un accidente que sufrió antes de emprender el viaje a esta frontera, lo dejó casi inválido, por lo que utiliza muletas para caminar. Pese a ello, así llegó a Chiapas sin muchos contratiempos, hasta que hace 18 días arribó a Nuevo Laredo. "Todavía no cruzo a Estados Unidos, pero hice 18 días en tren y caminando, desde Chiapas hasta este lugar", dijo José, mientras esperaba el alimento que de manera generosa les ofrecen a gente como él, en la Casa del Migrante. Dice que su destino es Houston, Texas, en donde unos familiares le brindarán alojamiento, sólo que tiene que esperar un tiempo más hasta que sane de la cirugía que en la Cruz Roja local, le realizaron en su pié derecho, sin costo alguno. Para este salvadoreño, regresar a su país además de una derrota, sería inútil hacerlo, porque la pobreza de la que huye lo expulsó. "Pienso seguir caminando hasta cruzar la frontera, porque ya no quiero regresar a El Salvador, porque allá se sufre mucho", dice aterrado de la idea de retornar a su terruño, en donde por 15 años trabajó como empleado del transporte urbano. Aunque nunca ha cruzado la frontera entre México y Estados Unidos, José Armando ha sido expulsado de México en dos ocasiones, por ser extranjero indocumentado, mismas veces que ha regresado a esta frontera, la que dice le ha caído bien. Sin embargo, a pesar de que en su trayecto nunca tuvo problemas, cuenta que en su camino se encontró con un grupo de hondureños, entre ellos una mujer, los que fueron asaltados en Chiapas, en donde uno de ellos fue asesinado y la mujer violada. "Fue algo muy feo que pudo sucedernos a nosotros", refiere al comentar que su viaje a Nuevo Laredo lo hizo en compañía de otros tres salvadoreños. José Armando no pierde las esperanzas de cruzar un día las aguas del río Bravo, y buscar a sus familiares en Houston, pero sabe bien que será difícil, debido a la presencia de la Guardia Nacional y a la extrema vigilancia de la Patrulla Fronteriza que bordea las márgenes del río. Apoyado en sus muletas, de vez en cuando camina hasta el río, cercano unos cuantos metros de la Casa del Migrante, donde se encuentra. Pero la cirugía que le practicaron en la Cruz Roja los médicos Carlos Sosa y Juan de Dios Rodríguez, se lo impide, por lo que tendrá que esperar tal vez a que pase el Invierno para que lo intente.

Descarga la aplicación

en google play en google play