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Cien niños latinos desamparados tras encarcelamiento de sus padres ilegales

Agencia Prensa Sur. Desde Greeley, Colorado. | 21 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Por lo menos unos cien niños, hijos de los inmigrantes indocumentados detenidos el pasado jueves 14 en la planta procesadora de carne de la empresa Swift de Greeley, permanecen, una semana después, en el desamparo y sin noticias de sus padres. Silvia Martínez, de la organización Latinos Unidos de Greeley, dijo que el número podría ser mayor, debido a que muchas familias están “demasiado atemorizadas” para pedir ayuda de las agencias del gobierno, pues temer ser también aprehendidas. La batida antimigrante, la mayor y única de su género registrada hasta hoy en los Estados Unidos, se produjo en horas de la mañana, mientras los hijos de los inmigrantes esperaban solos en sus casas, o estaban en las escuelas. La redada se llevó a cabo de modo simultáneo en las fábricas de Swift de los estados de Texas, Colorado, Nebraska, Minnesota, Iowa y Utah. Las autoridades migratorias de Estados Unidos iniciaron el fin de semana las deportaciones a México de 90 detenidos en los operativos en la empresa Swift, pero la portavoz del Consulado de México en El Paso, Socorro Córdova, informó que la situación es angustiosa para muchas mujeres que pidieron ver a sus hijos, o por lo menos encargarlos a conocidos. "El gobierno mexicano está pidiendo que se permita a estas mujeres hacer arreglos para sus hijos que permanecerán en el país", dijo Córdova, tras informar que en el primer grupo de deportados, la mayoría son mujeres. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México, lanzó el jueves un llamado humanitario a las organizaciones comunitarias, eclesiásticas y escolares de los estados donde se efectuaron las capturas, para que indaguen sobre la situación de los hijos de los indocumentados y estos sean puestos bajo custodia de familiares. Aunque la mayoría de los indocumentados detenidos prefirió aceptar la repatriación voluntaria, para evitar complicaciones legales, unos 65 detenidos han sido acusados de cargos criminales por robo de identidad, mientras los más de 1,200 restantes fueron denunciados por faltas migratorios. La mayoría de los inmigrantes aprehendidos son mexicanos, pero hay indocumentados originarios de Guatemala, Honduras, Perú, El Salvador, Laos, Sudán y Etiopía. Algunas organizaciones religiosas y comunitarias, han acudido en ayuda de los hijos de los indocumentados capturados, incluso la Unión de Empleados de la Swift, trataba desde el día de la operación de completar las listas de los niños que quedaron separados de sus padres. La agencia United Way había recibido hasta el fin de semana más de 500 llamados pidiendo asistencia, en especial para las mujeres y niños que quedaron súbitamente en el desamparo. Este jueves, una treintena de hijos de los indocumentados detenidos, hacían una vigilia frente a la Casa Blanca e intentaban hacer llegar al despacho del presidente George W. Bush, una carta para que suspenda las expulsiones. Otra vigilia similar se produce en las afueras de las oficinas del Departamento de Seguridad Nacional, en Chicago. La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), anunció hoy en una teleconferencia que está analizando si los inmigrantes fueron arrestadas legalmente en sus centros de trabajo, y dijo que en caso contrario, podrían tener derecho a regresar a EEUU sí así lo determina un juez. Explicó que, al parecer, los agentes de inmigración que irrumpieron por sorpresa en las plantas de Swift, separaron a los hispanos de los blancos no hispanos, para efectuar los arrestos, por lo que evalúa presentar una demanda por presunta discriminación contra el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

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