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Dan apoyos diversos para las víctimas de redadas

Por Martín E. Martínez, Diario La Estrella. Desde Dallas, Texas. | 23 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Sandra López decía sentirse atemorizada y nerviosa debido a que no podía salir de su casa porque al hacerlo correría el riesgo de ser aprehendida por las autoridades migratorias. Estas dos últimas semanas la madre de familia de dos pequeños de 5 y 2 años y originaria de Totonicapán, Guatemala, sólo ha escuchado rumores de sus vecinos y familiares sobre la difícil situación que se vive en el pueblo, Cactus, Texas, donde las calles lucen desérticas y la desesperación es cada día más apremiante. Sin embargo ayer la mujer no pudo más con el encierro y, debido a que sus hijos necesitaban comida, salió de casa a buscar ayuda a una iglesia del lugar, donde le dijeron podían apoyarla económicamente para solventar gastos de vivienda y alimentación. El esposo de López, de nombre Alberto, estuvo trabajando hasta el pasado 12 de diciembre en la empresa de frigoríficos de la compañía Swift, pero, luego de que ese día autoridades migratorias llegaron al lugar y arrestaran a 295 trabajadores indocumentados, el hombre no ha vuelto a trabajar por temor a ser arrestado. Aunque el día de la redada Alberto no fue arrestado pues logró esconderse, ahora él y su familia viven en constante temor. "La situación aquí es desesperante, hay una gran incertidumbre porque no sabemos que va a pasar con nuestras vidas", dijo López. "No contamos con recursos para pagar la renta, comprar comida y pagar los servicios". Así como esta familia hay muchas más en esta situación, que estos últimos días han estado acudiendo a la iglesia Pedro y Pablo en el pueblo de Cactus, en donde docenas de voluntarios se han unido para pedir la colaboración de la comunidad y dar asistencia a todas estas personas quienes se ven imposibilitados para trabajar debido al temor de más redadas. Ayer, la señora López recibió un cheque por 600 dólares con lo cual podría pagar la renta y los servicios de este mes, además se le proporcionaron latas de comida y pañales para su pequeño hijo. "Por lo menos con esta contribución ya estamos un poco más tranquilos, tenemos asegurado el techo para un mes más. Le doy gracias a Dios y a estas personas por la ayuda que nos dan". Orlando Gajardo, coordinador de asistencia a desamparados de la iglesia Pedro y Pablo, aseguró que la ayuda que han recibido de la comunidad ha sido ejemplar, dado que ha respondido muy bien para hacer donaciones que van desde comida, ropa y hasta dinero en efectivo. "Sabemos que aún hay mucha gente que tiene miedo y no quiere salir de sus casas por lo que hoy nos hemos dado a la tarea de ir de casa en casa ofreciendo la ayuda", dijo Gajardo. Mencionó también que han estado recibiendo una gran cantidad de juguetes para los niños que se han quedado al cuidado temporal después de que sus padres biológicos fueron arrestados y deportados a sus países de origen. Juan Antonio Albaladejo, párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Cactus, aseguró que en estos momentos se están coordinando diversos esfuerzos para poder crear una base de datos con la información de todos los afectados aunque reconoce que ha sido difícil porque existe un gran temor en la comunidad. "Hay mucha gente que no quiere proporcionar sus datos por temor a ser deportados o cualquier otro tipo de represalias pero es necesario que sepan que esto no les afectará, nuestra intención es sólo ayudarlos en lo que podamos", dijo Albaladejo. Según los primeros resultados hasta el momento ya han detectado a más de 200 menores de edad que se encuentran en hogares temporales y cerca de 120 adultos, según comentó el sacerdote. Perla Narváez, una coordinadora, aseguró que ayer llegó un camión procedente de Kansas repleto de víveres y juguetes, además que los empleados de la empresa Swift recaudaron más de 2,500 dólares en efectivo para ser repartidos a quien solicite ayuda. También comentó que la mayoría de las personas que fueron deportadas no han llamado para reclamar a sus hijos. "No sabemos por qué no han llamado para reclamarlos, quizás no hay forma de comunicación o aún tienen miedo por todo lo que pasó. Sabemos que hay niños de meses de nacidos que quedaron con familias aquí por lo que la situación es muy complicada".

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