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Miles de inmigrantes pasarán Navidad en albergues

Agencia EFE. Desde El Paso, Texas. | 23 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Hace una semana Roberto y Betty entraron en los Estados Unidos, y como miles de inmigrantes ya sienten el dolor de pasar las fiestas navideñas, para ellos la primera, lejos de sus seres queridos. Cuentan que un día se despertaron en su casa de Puerto de la Libertad, en El Salvador, y se dieron cuenta que no tenían nada más que un café y una quesadilla para alimentarse ellos y sus dos hijos, de 6 y 11 años. "Dividimos la quesadilla en dos para los niños, y tomamos la decisión más dura de nuestras vidas: Dejar atrás a nuestros dos hijos e intentar a toda costa llegar a EEUU en busca de un trabajo que nos permitiera salvarlos de morir de hambre", dijo a Efe Roberto. "Es algo muy duro, ¿verdad?", pregunta Roberto, de 34 años, a Betty, de 28, sentada a su lado en una sala de visitas de la Casa Anunciación, que ofrece albergue a inmigrantes necesitados. Roberto, que era pescador de tiburones y camarón en El Salvador, cuenta que son pocas las navidades en las que ha tenido dinero para comprar un regalo para sus hijos. "Sin embargo, nunca había importado demasiado por que estábamos juntos para alegrarles la fecha", relató. Esta navidad lo que mas duele a la pareja, es que los niños, que quedaron al cuidado del padre de Roberto no tendrán regalos, como tampoco tendrán a sus padres con ellos. "Duele mucho, especialmente cuando hablamos por teléfono, y nos preguntan llorando porqué no regresamos como prometimos", dice el hombre con una sonrisa triste y sin dejar de ver a su esposa. "La niña nos pide que le consigamos las muñecas más lindas que encontremos", agregó. Por 32 días se escondieron en matorrales en México para no ser vistos por asaltantes, o por los militares mexicanos, que dicen, tienen la fama en su país de extorsionar a los inmigrantes centroamericanos. La pareja viajó en el exterior de trenes hasta el interior de México. "Cuando viajamos por tren, tuve que amarrar a mi esposa a unos tubos y mantenerme despierto todo el tiempo para cuidarla, porque cuando el sueño la vencía comenzaba a deslizarse, y sus pies tocaban las ruedas del ferrocarril que así se ha llevado a mucha gente", expone. Pero nada de eso, cuenta Roberto, ha sido tan desgarrador como el momento en que tuvieron que despedirse de sus hijos a los que no saben cuando podrán ver nuevamente. "Extraño todo el tiempo las caricias de sus manitas y su carita tocando la mía", dice Betty ocultando la cara entre sus manos, mientras que Roberto expresa: "Yo extraño a esos mis chiquitos por que para ellos sus padres somos lo mas importante en la vida". Betty cuenta que está embarazada y esa es para ellos una señal de que Dios bendice su camino. "La espiritualidad en estos inmigrantes es muy grande, por que han dejado atrás a lo mas importante en sus vidas, y su fe en Dios es lo que los sostiene", explica el director de Casa Anunciación, Rubén García. "Dejamos atrás a un pedazo de nosotros mismos", dicen Roberto y Betty quienes relatan que ya no tenían los medios para mantener a su hijo en la escuela ni para proveerles de las necesidades mas básicas para sobrevivir. Betty y Roberto hablan de su esperanza, y los dos logran sonreír pensando en que una navidad, no saben cuando, estarán nuevamente junto a sus tres hijos, al lado del arbolito de navidad que nunca han tenido, y con la muñeca mas linda que encuentren para su niña.. El director de Casa Anunciación cuenta que por lo general en temporada cercana a la navidad son menos los inmigrantes que llegan a pedir albergue a sus instalaciones, ya que la gente espera a que pasen las fechas dicembrinas para emprender el viaje. Este ano las detenciones de inmigrantes indocumentados han disminuido un 40 por ciento en los últimos días, según la Patrulla Fronteriza. En casa Anunciación se brinda techo, comida y ropa a los inmigrantes que alcanzan territorio norteamericano. En algunos casos, especialmente cuando se trata de gente del sur de México o de Centroamérica, el viaje se inició meses atrás, y es ahora cuando llegan al albergue localizado en El Paso. Los directivos y voluntarios de Casa Anunciación preparan un festejo navideño para alegrar en lo posible el día a las aproximadamente 15 personas que ahí se refugian actualmente, y quienes comparten en la separación de sus familias una historia en común. García comenta que para estos inmigrantes, entre los que se cuentan varios niños, ofrecerán el 24 de diciembre una posada tradicional en el albergue, y posteriormente una misa y una cena navideña. "La misa es lo que esperan con mayor ilusión, por que todos estos inmigrantes desahogan ahí sus tristezas y alimentan sus esperanzas", comenta Mary, una voluntaria del albergue.

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