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Iglesia pentecostal une a latinos y negros en Los Ángeles

Los Ángeles. La Voz.com. | 27 de Mayo de 2010 a las 00:00
El coro de negros aplaudía y se mecía, al ritmo de un órgano y tambores, mientras la música gospel hacía vibrar la pequeña Iglesia de Cristo de la Avenida Compton. El ritmo fluía naturalmente, pero cuando llegó la hora de cantar, el coro tuvo que apelar a partituras para no tropezar con la letra en español. Dos años después de que esta congregación pentecostal negra de unos 100 fieles acogió a los vecinos latinos, los dos grupos tratan de mantener la armonía en un sector de la ciudad donde no siempre reinó la calma. Para el pastor Elwood Carson, recibir a los latinos y pedir a los fieles que aprendan español es un deber de cristiano y una cuestión de supervivencia a la luz de la creciente presencia de mexicanos. La iglesia, afiliada a la denominación Iglesia de Dios en Cristo, vuelve así a los orígenes de los pentecostales. Carson pasa sin problemas de un idioma al otro en sus sermones dominicales, con la ayuda de su asistente Gary Nava, quien los traduce al español, imitando el tono y los movimientos corporales del pastor. "Buscaba una iglesia en la que hablasen inglés, porque me molestaba que todos me pidiesen que hablase en español", comentó Nava, un ex pandillero, lleno de tatuajes. Nava, de 32 años, conoció a Carson cuando acababa de cumplir una sentencia por posesión de armas y trataba de encaminarse por la buena senda. Dijo que pertenecía a la pandilla más grande de Los Ángeles, Florencia 13, que peleaba por el control de la zona con los East Coast Crips, una pandilla de negros. Con su cabeza rapada y un tatuaje en el cuello, Nava sigue pareciendo un matón de barrio, pero sus dotes como traductor y su propia historia de redención le han dado un papel prominente en la iglesia y la han abierto las puertas a otros latinos. La llegada de nuevos fieles es un viejo sueño de Carson, quien enseñó español en una escuela primaria, pasó algunas vacaciones estudiando español en Costa Rica y tomó clases de español al sacar una maestría en el Seminario Teológico Fuller. Carson, de 63 años, dice que la mayoría de los feligreses negros que lo siguen desde hace años ven con buenos ojos la llegada de latinos porque lo consideran parte de la misión evangélica de la iglesia. Algunos, no obstante, se molestaron y se fueron. "Me dijeron que tenían que lidiar con los latinos en sus trabajos y no querían tener que hacerlo también en la iglesia", comentó Carson. "Alguna gente no se da cuenta de los prejuiciosa que es. Cuando tienen que lidiar con gente de otra cultura, se sienten incómodos". Mabel Gutiérrez, una negra que va a la iglesia desde hace más de 20 años, dice que extraña a los que se fueron. "Tal vez Dios está haciendo lugar para quienes quieren seguirlo". Muchos feligreses viajan casi 100 kilómetros (60 millas) para asistir a la iglesia de su infancia. A medida que sus familias prosperaron, muchos se fueron de este barrio negro, abriendo las puertas para la llegada de inmigrantes. A muchos latinos les intrigan los rituales y la música de los negros. Los esfuerzos de la iglesia de Carson por atraer a los latinos representan un poco un regreso a los orígenes de la Iglesia de Dios en Cristo, según la profesora de estudios religiosos de la Universidad de Pensilvania Anthea Butler. Poco después de que Charles Harrison Mason fundase esta denominación en 1897, viajó a Los Ángeles y fue muy influenciado por lo que vio en la calle Azusa, donde distintas razas practicaban el culto juntas. "Había muchos latinos, lo mismo que a lo largo de la historia de los pentecostales de Los Ángeles", expresó. Los negros se ponen sus mejores ropas, siguiendo la tradición, en tanto que los hispanos se visten en forma más informal. Luego de los servicios del día de Martin Luther King, todos se reúnen bajo tiendas en la playa de estacionamiento y comen pollo frito, vegetales y pan de maíz. Lo único que los separa es el idioma. Las sonrisas ayudan a romper la barrera del lenguaje. Como tantos otros feligreses nuevos, Alondra Miramontes, de 27 años y quien tiene dos hijos, se acercó a la iglesia luego de que su esposo, un obrero de la construcción, se quedó sin trabajo y el dinero escaseaba. Un programa caritativo de la iglesia le dio una caja con provisiones y el pastor la invitó a un servicio. "Mientras él siga aquí, vendré todos los domingos", expresó la mujer. "La gente es increíble. Una siente como si la estuviesen recibiendo en su casa". Miramontes, no obstante, dijo que jamás abandonará sus tradiciones católicas y que su esposo le sigue prendiendo velas a la Virgen de Guadalupe. Los pentecostales rechazan los santos y postulan el aprendizaje de la Biblia para conocer a Dios. Nava y Carson, no obstante, no quieren obligar a sus feligreses a elegir entre las tradiciones familiares y la nueva fe. Ya bastante les cuesta comprender su conversión. "Los santos y esas cosas me hacen sentir incómodo. Pero lo que cuenta es, '¿tienes una relación personal con Jesús?'", dijo Nava.

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