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Poco podría cambiar en la frontera con México en el 2007

Por Alicia A. Caldwell, agencia AP. Desde El Paso, Texas. | 25 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Antes de las elecciones de noviembre, la reforma en materia de seguridad fronteriza e inmigración encabezaba la agenda de los políticos en casi todos los niveles de gobierno. El gobernador de Texas, Rick Perry, basó su campaña de reelección postulándose como líder de la seguridad fronteriza. Perry prometió que haría segura la frontera. Además, prometió asignar cinco millones de dólares para instalar cámaras de vigilancia a lo largo de la frontera con México. Republicanos en el Congreso lanzaron un proyecto de ley que convertía a los indocumentados en delincuentes. Y el presidente George W. Bush promulgó una ley para construir una valla de 1.100 kilómetros a lo largo de la frontera con México. Pero ahora que el Congreso se halla en receso, y que el proyecto de ley aprobado en la Cámara de Representantes convertido en un fiasco, y con algunos de los más cercanos aliados de Bush en Texas considerando improbable que alguna vez se construya un muro, parecería como si la situación en la frontera entre Texas y México se alteraría poco durante el 2007. ¿Eso significa que Texas y los que apoyan la reforma a la ley de inmigración migratoria han hecho las paces? No para tanto. Algunos legisladores estatales han anunciado una serie de duras iniciativas contra los indocumentados para la próxima sesión legislativa que comienza en enero. Uno de los proyectos es impugnar la obtención automática de ciudadanía de niños nacidos en Estados Unidos de padres indocumentados. Otras propuestas incluyen un plan para cobrar impuestos al dinero enviado a Latinoamérica, y la eliminación del descuento de matrículas universitarias para ilegales si estudian en el mismo estado donde han residido durante un año. El representante estatal Leo Berman, quien redactó dos de los proyectos de ley, dijo que Texas tiene que hacer algo sobre el ingreso de indocumentados porque el gobierno federal no lo ha hecho. "La responsabilidad es nuestra. Texas tiene que empuñar la batuta", expresó el republicano. Berman dijo que si sus iniciativas llegan al despacho de Perry, el apoyo popular será demasiado grande como para que el gobernador las ignore. Sabe que la iniciativa que impugnará la ciudadanía automática será a su vez cuestionada de manera instantánea en los tribunales. Pero dijo que sus esfuerzos tienen como propósito que un tribunal examine la 14ta enmienda, que concede la ciudadanía estadounidense a cualquiera nacido en Estados Unidos. Perry ha dicho que no apoya la impugnación de Berman a la ciudadanía, pues tal proyecto de ley podría causar divisiones. "Necesitamos encontrar maneras de acercar a las personas, en lugar de separarlas", señaló este mes. Perry ha prometido continuar sus planes de seguridad fronteriza, incluyendo la Operación Río Bravo. Se trata de un esfuerzo de su gobierno que, según asegura, ha reducido el crimen en hasta un 60% en ciertos tramos de la frontera. Grupos de defensa de los indocumentados, incluyendo a la Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles (ACLU por sus siglas en inglés) de Texas y la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, han anunciado su decisión de combatir proyectos como los de Berman. Rebecca Berhhardt, abogada de la ACLU que trabaja en asuntos de inmigración y seguridad fronteriza, dijo que su organización intentará desbaratar cualquier iniciativa cuyo propósito es intimidar y asustar a los indocumentados. La ACLU de Texas apoyará iniciativas en materia de seguridad que sean más integrales. Dos senadores demócratas han presentado proyectos de ley que impondrían más vigilancia a departamentos de seguridad encargados de la vigilancia de la frontera, y prohibirían a las autoridades preguntar el estatus migratorio de las personas. El gobernador también ha dicho que podría respaldar un programa de trabajo temporal, pero eso tendría que ser aprobado por el Congreso federal.

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