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Menos arrestos de mexicanos indocumentados en la frontera

Por Olga R. Rodríguez, agencia AP. Desde Nogales, México. | 27 de Diciembre de 2006 a las 00:00
La cantidad de arrestos de inmigrantes ilegales en la frontera de México y Estados Unidos ha disminuido más de un tercio desde que los soldados de la Guardia Nacional estadounidense fueron apostados en la zona, informaron las autoridades. Los agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos han arrestado a 149.238 personas menos desde comienzos de julio hasta noviembre, un 34% menos que en el mismo período el año pasado, según estadísticas mensuales proporcionadas el martes por el portavoz de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Mario Sánchez. Los arrestos también habían disminuido un 9% en el mismo período del 2004 al 2005. Si la tendencia a la baja continúa, sería el primer descenso sostenido en arrestos de inmigrantes ilegales desde poco después de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001. Los funcionarios de la patrulla fronteriza generalmente atribuyen los descensos del número de arrestos a que menos personas deciden cruzar. "Hemos visto algunos resultados tangibles", dijo Martínez. "Pero tendremos que ver durante los meses próximos si se sostiene. Tenemos optimismo pero no podemos hacer un análisis completo todavía". Los soldados de la Guardia Nacional comenzaron a llegar a la frontera el 15 de junio, y 6.000 de ellos ya estaban apostados en agosto. Los efectivos no tienen la facultad de detener inmigrantes y sus tareas han sido limitadas a observar a través de las cámaras de vigilancia y los detectores de calor corporal. Sin embargo, su llegada le ha dado más libertad a los agentes de la Patrulla Fronteriza y "nos han ayudado tremendamente a detectar el tráfico de inmigración ilegal", expresó Martínez. Victor Clark, experto en migración mexicana en Tijuana, dice que muchos emigrantes temen tener que enfrentar a soldados estadounidenses en la frontera. "La presencia de la Guardia Nacional ha tenido un gran impacto en los inmigrantes", dijo el martes a The Associated Press. Y la seguridad fronteriza se pondrá cada vez más estricta. Estados Unidos planea expandir la Patrulla Fronteriza de algo más de 11.000 agentes a cerca de 18.000 antes del 2008. Washington también planea construir 1.125 kilómetros de muro fronterizo adicionales. "Con tantas medidas de seguridad en la frontera, Estados Unidos ya no será la válvula de escape de los mexicanos que huyen de la pobreza", expresó Clark. Otras medidas podrían también estar desalentando los cruces. En julio, los funcionarios de Estados Unidos y sus contrapartes mexicanas empezaron a trabajar juntos para enjuiciar a traficantes de personas en ambos lados de la frontera. Funcionarios de inmigración de Estados Unidos también han estado realizando arrestos masivos de trabajadores ilegales en compañías de este país. Previamente este mes, 1.300 personas fueron detenidas en un operativo en plantas empacadoras de carne en seis estados. Asimismo, los contrabandistas han incrementado sus cuotas, cobrando hasta 3.000 dólares para ocultar a emigrantes en sus automóviles y llevarlos al otro lado del límite geográfico. Antes de la llegada de la Guardia Nacional, las cuotas eran de aproximadamente 2.000 dólares, informó un activista de inmigración. De todos modos, algunos expertos en asuntos fronterizos afirman que el declive podría ser temporal en tanto que los traficantes encuentran nuevas rutas y los emigrantes juntan el dinero para sufragar cuotas más elevadas. Edgar Velásquez admite que cruzar se ha vuelto más difícil. Pasó tres días caminando con temperaturas bajo cero a través de la remota región oeste de Tucson, Arizona, y aún así lo detuvieron. Los agentes hallaron un cadáver en esas montañas el 19 de diciembre. Pero eso no desanimó a Velásquez, quien dijo que planeaba escabullirse por la frontera de Arizona durante el fin de semana de las fiestas cuando tenía esperanza que los agentes de inmigración tuvieran menos hombres en servicio por vacaciones. "Imagino que también quieren estar con sus familias", dijo Velásquez, que descansaba en un albergue en la ciudad mexicana fronteriza de Nogales antes de emprender su odisea ilegal para obtener un trabajo en la industria de la construcción en Florida. Gustavo Soto, vocero del Departamento de la Patrulla Fronteriza en Tucson, expresó que los contrabandistas a menudo dicen a los emigrantes que hay menos agentes de inmigración en el desierto en las vacaciones o cuando el clima es malo, "aunque tenemos vigilancia en la frontera 24 horas al día, siete días a la semana y 365 días al año". Algunos emigrantes simplemente se están rindiendo después de un sólo intento, algo inusitado hasta hace apenas unos años. Vistiendo pantalones ligeros de algodón, Esther Ardia caminó durante casi tres días mientras que las temperaturas descendían a menos 10 grados en el desierto de Arizona, intentando volver a su trabajo en una granja de pinos en Carolina del Norte. Ardia, de 21 años, no pudo mantener el paso del grupo de cerca de 30 indocumentados y fue abandonada por su "pollero" (traficante de inmigrantes ilegales) luego que se le acalambraran las piernas. La Patrulla Fronteriza la recogió y devolvió a México. "Sabía que sería difícil, pero pensé que podría lograrlo", dijo Ardia, quien se curaba las piernas y pies ampollados en un albergue del lado mexicano de la frontera. "Es muy difícil. No volveré a intentar cruzar otra vez".

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