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Año difícil para los inmigrantes en Arizona

Por María León, agencia EFE. Desde Phoenix, Arizona. | 28 de Diciembre de 2006 a las 00:00
El 2006 fue uno de los años más difíciles para los inmigrantes indocumentados que viven en Arizona, al ser el blanco de una serie de duras iniciativas de ley contra esta comunidad. El año comenzó con una leve esperanza para los 12 millones de indocumentados que se calculan viven en los Estados Unidos ante la posible aprobación de una reforma migratoria. La comunidad inmigrante en Arizona, al igual que en el resto del país, se unió para protestar contra la iniciativa federal H.R. 4437, que buscaba criminalizar a todos aquellos que han cruzado la frontera de manera ilegal y que aprobaba la construcción de un muro fronterizo, entre otras disposiciones. En lo que muchos analistas calificaron como el despertar del "gigante dormido", más de 100.000 personas salieron a las calles en la ciudad de Phoenix el pasado 10 de abril para pedir un alto a las iniciativas antiinmigrantes y una pronta reforma migratoria. Simultáneamente en ciudades como Tucson y Nogales, muy cerca de la frontera con México, también cientos salieron a manifestar. "Ese día todos nos unimos, la comunidad salió a las calles a decir que somos hombres y mujeres trabajadores", dijo a Efe Jennifer Allen, directora de Acción Fronteriza. A las marchas siguieron protestas, un boicot y denuncias de diversos grupos a favor de los derechos humanos sobre el creciente sentimiento anti-inmigrante en Arizona. También en abril, miembros del grupo "Guardianes de la Frontera" quemaron y pisotearon la bandera de México frente a las oficinas del consulado de ese país en Tucson. Hecho que se repetiría al término de la marcha a favor de los inmigrantes y durante las celebraciones del 5 de mayo en esta misma ciudad. El Legislativo estatal recibió por lo menos 40 iniciativas de ley que hacían alguna referencia al tema migratorio, desde prohibir el uso de la matrícula consular, hasta convertir en potenciales agentes de inmigración a los agentes de policía local. Pero para algunos activistas como Allen, uno de los golpes más duros fue el anuncio hecho por la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, quien en enero solicitó la presencia de la Guardia Nacional para vigilar la frontera. Pero fue en mayo, cuando el presidente de EEUU, George W. Bush, anunció el envío de 6.000 efectivos de la Guardia Nacional a lo largo de la frontera con México, pero principalmente al estado de Arizona por ser considerado el punto más vulnerable para el cruce indocumentado, con el objetivo de apoyar a la Patrulla Fronteriza. Mientras tanto y debido a que la gobernadora demócrata vetó varias de las medidas calificadas como antiinmigrantes, legisladores estatales republicanos iniciaron el proceso para llevar varios de estos proyectos de ley a las urnas. Propulsores de estas iniciativas querían seguir los pasos de la ley 200, aprobada por los votantes en el 2004 y que niega ciertos servicios públicos a los inmigrantes indocumentados. Con un abrumador 80 por ciento de los votos a su favor, el pasado 7 de noviembre los votantes de Arizona aprobaron cuatro proyectos de ley que castigan severamente a los inmigrantes indocumentados. Las iniciativas que se convirtieron el ley el pasado 7 de diciembre, niegan el derecho de pagar fianza a los indocumentados acusados de un delito grave, convierten el inglés en el idioma oficial de Arizona y obligan a estudiantes indocumentados a pagar altas colegiaturas en universidades y colegios comunitarios estatales como estudiantes extranjeros.

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