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Querían trabajar en EU y terminaron refrigerados

Por Mariana Viayra Ramírez, diario La Crónica. Desde Phoenix, Arizona. | 30 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Más de 100 cadáveres de inmigrantes indocumentados que no han sido identificados —algunos desde 1994— permanecen en grandes refrigeradores de la morgue del condado de Pima, Arizona. Fallecidos por ahogamiento, arma de fuego, insolación o hipotermia, cientos de cuerpos de inmigrantes que se quedaron sin alcanzar el sueño americano descansan en refrigeradores de 55 pies. Muchos inmigrantes que cruzan la frontera de manera ilegal no portan identificación para no ser reconocidos por la Patrulla Fronteriza en caso de ser detenidos, y cuando llegan a morir en el desierto o el río Bravo nadie sabe cómo se llamaban o de dónde venían. Por ello, miles terminan en "refrigeradores" y más tarde son llevados a fosas comunes localizadas cerca de la frontera, mientras sus familiares nunca se enteran de su muerte. Como en Pima, también condados ubicados en la frontera con México, como California y Texas, están adquiriendo refrigeradores para meter los cuerpos de los indocumentados mientras éstos son reclamados por sus familiares. Claudia Smith, activista de la Coalición Pro Defensa del Inmigrante, afirmó que el flujo migratorio a través del desierto de Arizona ha triplicado el trabajo de los centros forenses, pues ahora las autoridades tienen que rentar refrigeradores para responder a la demanda. La organización que protege los derechos humanos de los inmigrantes denunció que la compra de estos refrigeradores en las morgues "demuestran que cada vez más aumenta el número de muertes en la frontera entre México y Estados Unidos". Cifras de No More Deaths (No Más Muertes) indican que en 2006 han fallecido 432 migrantes en la frontera norte; 205 perecieron en Arizona, 52 en California y 175 en Nuevo México y Texas, "las cifras representan un aumento de 34 víctimas en estos estados en el año fiscal anterior". De acuerdo con la Coalición Pro Defensa del Migrante, algunos cadáveres "guardados" en las cámaras de refrigeración son de personas que han fallecido recientemente en su intento por cruzar el desierto de Arizona, mientras que otros se encuentran —en el caso de Pima— desde 1994. Desde principios de enero de este año, la morgue del condado de Pima ha recibido 83 cadáveres, un nuevo récord, pues en 2005 durante las mismas fechas "sólo había recibido 60 cuerpos". De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, en los últimos doce años han fallecido al menos 4,045 connacionales durante el cruce a lo largo de la frontera entera -386 de ellos sólo en lo que va de este año-, "no es de sorprender que la mitad de las muertes en el 2006 fueron a causa de insolación". La cifra de muertos se ha incrementado año con año. En 1996, murieron 87; en 1997, 149; en 1998, el número llegó a 329; en 1999, aumentó a 358; y para el 2003, se calcularon 436; de los cuales un tercio no fueron identificados. Sin embargo, no todos los cuerpos reposan en los refrigeradores. Hay más de mil inmigrantes no identificados enterrados en el traspatio de los panteones; en los lugares asignados para los indigentes. Cerca de 400 de los más de mil migrantes no identificados sucumbieron en el desierto Imperial y están enterrados en el poblado de Holtville, California, bajo tierra rasa y con apenas un ladrillo en el que puede leerse un número y la inscripción "John Doe" o "Jane Doe" (los apelativos para los que mueren "sin nombre") para indicar las fosas.

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