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Cumple un año Casa de Atención a Migrantes

Ciudad de México. El Universal. | 29 de Junio de 2010 a las 00:00
La Casa del Migrante San Juan Diego se ha convertido en un oasis para más 17 mil migrantes que llegan a Lechería, cruce ferroviario rumbo a la frontera norte, donde el secuestro y asalto de centroamericanos por parte de policías y grupos armados se ha incrementado. El refugio San Juan Diego cumplió un año de dar comida y cuidados a más de 17 mil migrantes centroamericanos provenientes de Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua e incluso algunos peruanos y ecuatorianos. Al llegar a Lechería, los migrantes ya han recorrido mil 500 kilómetros desde el sur, recorrido que a algunos hacen en 15, 17 o 25 días viajando en los techos de los vagones del tren, por lo que la mayoría llega sediento, con hambre, deshidratados, con diarrea, ulceraciones en la piel y con los pies ampollados. Otros mueren en el camino o quedan amputados al caer del tren o por machacaduras por haber quedado prensados entre los vagones cuando el ferrocarril, al que llaman "la bestia" frena de forma intempestiva. Tal es el caso de Luis un joven centroamericano que es atendido en el hospital Vicente Villada de Cautitlán, donde esta semana le amputaron un pie. Entre las vías del ferrocarril, en el número 15 de la calle Cerrada de La Cruz, se encuentra la capilla de San Juan Diego y junto a ella la Casa del Migrante atendida por voluntarias encabezadas por Guadalupe Calzada, llamada "la madre de los migrantes", quien canaliza los casos graves de heridos a hospitales de la zona: el Vicente Villada o el Ceylán "porque en la Cruz Roja nos cobran y no tenemos dinero ni para subsistir, proque trabajamos con donaciones en especie". Pese a la negativa de muchas instituciones médicas de dar atención a los centroamericanos porque son ilegales, ellos tienen derecho a ser atendidos por un médico, reitera la madre Lupita.

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